En vísperas del séptimo centenario de la muerte del “divino poeta”, las ruinas de las Termas de Caracalla en Roma servirán de escenario para la lectura de algunos de los cantos más sobresalientes de la Divina Comedia, la obra más portentosa de las letras italianas.

Esta obra magna, donde el autor imagina y recrea su camino de salvación entre el Infierno, el Purgatorio y el Paraíso, es considerada todo un tratado de teología moral y filosofía, que ha contribuido a componer el imaginario del “más allá”.

Roma, 28 de julio (EFE).- El infierno y el cielo que Dante Alighieri ideó emergerán cada noche de este verano en las Termas de Caracalla de Roma con la lectura de su Divina Comedia, para preparar el séptimo centenario de la muerte del “divino poeta” del Renacimiento.

La ruinas de estas termas servirán de escenario para la lectura de algunos de los cantos más sobresalientes de la Divina Comedia, la obra más portentosa de las letras italianas y en la que el autor imagina y recrea su camino de salvación entre el Infierno, el Purgatorio y el Paraíso.

El objetivo es calentar motores para la celebración el año que viene del séptimo centenario de la muerte del gran poeta florentino, en 1321, y por ello la entrada al espectáculo es gratuita.

Fotografias cedidas del actor italiano Franco Ricordi, leyendo algunos cantos de la “Divina Comedia” en las Termas de Caracalla de Roma. Foto: Superintendencia Especial de Roma

Cada noche el actor Franco Ricordi deleita al público con los cantos de la Comedia y, cómo no podía ser de otra manera, ha comenzado por el “Infierno”, trayendo nuevamente a la vida a un sinfín de atormentados fantasmas, diablos y almas en pena.

Desde el 4 de agosto se leerán algunos de los cantos más bellos del Purgatorio, donde los espíritus aspiran a la salvación tras expiar sus penas mortales, y a partir del 19 de agosto llegará el Paraíso, la salvación en la que habita la amada del autor, Beatrice.

Ilustraciones del infierno de Dante Alighieri. Foto: Especial

Anoche se entonó el canto XXI, en que Dante, acompañado por Virgilio, sigue su periplo por el inframundo, adentrándose en sus abismos más oscuros, y alcanza el foso de las almas de los corruptos y estafadores, sumergidas en un ardiente lago de brea negra.

Esta noche de martes será el turno del XXVI, episodio en el que Dante ahonda en la bestialidad humana y advierte del castigo que aguarda a los ladrones: correr desnudos entre serpientes hasta el día del Juicio Final.

Ilustraciones del infierno de Dante Alighieri. Foto: Especial

Dante Alighieri (Florencia, 1265 – Ravenna, 1321), el “Sumo Poeta”, es el autor de esta portentosa colección de tres libros, articulados cada uno en treinta y tres cantos (la edad de Cristo), más otro como introducción.

En sus más de 14 mil versos endecasílabos, amontonados en tercetos, el poeta imagina su viaje por el Infierno, recorriéndolo junto a Virgilio para conocer los castigos que esperan a las almas impías, pero también por el Purgatorio y finalmente por el Paraíso.

Esta obra magna en primer lugar es considerada todo un tratado de teología moral y filosofía en el que el florentino describe los pecados y conductas más despreciados de la época, contribuyendo a componer el imaginario del Más Allá que aún hoy tenemos.

Pero también se trata de un auténtico manual de historia acerca de la Italia renacentista, ya que Dante lo utiliza para plasmar las pugnas que asolaron la Florencia medieval, sobre todo la encarnizada lucha de poder entre güelfos y gibelinos.

De hecho Dante, güelfo con trayectoria política, coloca en el Infierno o en la salvación a destacados personajes históricos de su época y a muchos de los enemigos que le condenaron al destierro para siempre, hasta su muerte en Ravenna.