Ahí estaba la mayoría de quienes debían escuchar su mensaje… Porque el discurso de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano no fue condescendiente ni con los senadores de la República, que ayer le entregaron la Medalla Belisario Domínguez, ni con los otros dos Poderes de la Unión; tampoco lo fue con los partidos políticos de México.

Ante un inmutable Felipe Calderón, el ingeniero advirtió que las acciones contra el crimen son insuficientes y que no basta el enfrentamiento directo ni la captura de cabecillas eso, dijo, ha provocado que la situación en México sea “insoportable e inadmisible”.

Ahí también estaban el jefe de Gobierno del DF, Marcelo Ebrard; el gobernador de Michoacán, Leonel Godoy, y los presidentes de la Cámara de Diputados y del Senado, Emilio Chuayffet y José González Morfín, quienes atestiguaron la condecoración de Cárdenas, quien recibió la presea “sin falsa modestia” y por todos los que han luchado por la soberanía, la democracia, la igualdad y la justicia en México.

La crítica a la estrategia de Los Pinos contra el crimen organizado realizada por fundador del Partido de la Revolución Democrática resonó en la vieja casa de Xicoténcatl, en la que estuvieron invitados el presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Juan Silva Meza; la esposa del presidente Calderón, Margarita Zavala; el secretario de Gobernación, Francisco Blake, el presidente nacional del PRD, Jesús Zambrano.

Además de criticar los niveles de violencia y pedir el retiro del Ejército de las calles, el líder moral perredista llamó a los candidatos presidenciales a construir un pacto para dar viabilidad al país. “Éste no es el México que queremos ni es el destino fatal de la patria”, dijo Cárdenas en su discurso. Luego vinieron los abrazos y las sonrisas, incluso la del presidente Calderón, aliviado de que la ceremonia y las críticas concluyeran.

 

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Ya muchos han hecho comparaciones o, al menos, han sugerido que se acerca. Para el historiador Enrique Krauze, el jefe de Gobierno de la Ciudad de México, Marcelo Ebrard tiene un perfil mucho más parecido al de Luiz Inácio Lula da Silva, ex presidente de Brasil, que Andrés Manuel López Obrador, a quien, sabemos, el llamado “intelectual de derecha” –cosa que él niega– no puede ver ni en pintura.

Ya para muestra un botón: Ayer, en entrevista con Carmen Aristegui, en MVS Noticias, dijo incluso que hacía votos “porque la izquierda mexicana encuentre un camino, que no sea el camino redentorista con López Obrador o sin López Obrador”.

Sin embargo, Krauze –quien también ha sido fuertemente criticado por su cercanía con Carlos Salinas de Gortari– aseguró que cree en la izquierda y por ello un proyecto de esa corriente funcionaría en México, siempre y cuando tenga las características del gobierno de Lula en Brasil. Sí, de ese Lula al que, según él, Ebrard se parece… Con López Obrador, entonces, ni a la esquina.

 

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“(En México) Nos pueden matar, nos pueden secuestrar, porque el grado de inseguridad es atroz. Nos pueden asesinar y nuestra muerte quedará impune”, denunció Javier Sicilia, quien encabeza el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, pero ahora no en suelo mexicano ni de cara al presidente Felipe Calderón, sino en audiencia ante la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH), en la capital de Estados Unidos, Washington, DC.

“La justicia es decepción, la impunidad es la norma”, expresó Sicilia, quien además informó a esa comisión que en México 98% de los crímenes quedan impunes.

Conocido internacionalmente por la lucha ciudadana que encabeza desde marzo pasado, las palabras del poeta fueron escuchadas con atención por importantes líderes de ONG’s y por los funcionarios más relevantes de la CIDH.

Por supuesto generaron la respuesta inmediata del comisionado de este organismo, Rodrigo Escobar, quien afirmó que las desapariciones en México han creado “una verdadera tragedia humanitaria”, además de evidenciar al gobierno calderonista por ser capaz de instrumentar un mecanismo de búsqueda inmediata de personas desaparecidas: “Mientras no se conozca la verdad, no va a haber justicia y una verdadera reconciliación”, afirmó.

A esta voz se unieron las de otros activistas, como la de Stephanie Brewer, de la organización Centro Prodh, quien se refirió a los migrantes en México: “Estos siguen viviendo la tragedia (…) y sus defensores siguen enfrentando actos de hostigamiento”. En tanto, Cynthia Cárdenas, de la organización Artículo 19, denunció la impunidad en torno a las agresiones y asesinatos de periodistas.

La lluvia de críticas hizo eco en Los Pinos y desde ahí se ordenó al subsecretario de Asuntos Jurídicos y Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación, Arturo Zamora, responderle a Sicilia.

En una conferencia de prensa, a la que se citó de urgencia a los corresponsales mexicanos en Washington, en la sede de la Organización de Estados Americanos, el funcionario no le quedó otra que reconocer que en México se vive una situación difícil pero, eso sí, negó que la impunidad sea la norma.

¿Qué otra le quedaba? Tenía que salir a defender al “Jefe”. Pero el daño a la imagen del gobierno de Calderón es tan grande que, a estas alturas, ya nadie lo para.