Addis Lizeth Saldívar Rangel, de 31 años, fue golpeada y asesinada en el interior de su casa el 7 de febrero de 2015. Las indagatorias apuntan a su pareja, Alejandro “N”, como el presunto responsable del crimen, quien se encuentra prófugo.

Ciudad de México, 28 de noviembre (SinEmbargo).- La violencia feminicida terminó con los sueños y la vida de Addis Lizeth Saldívar Rangel, una joven psicóloga asesinada hace más de cinco años y medio en Guadalajara, Jalisco. El crimen está impuneel agresor sigue libre, pues a pesar de que existe una orden de aprehensión en su contra, las autoridades poco hacen por buscarlo y detenerlo para que rinda cuentas ante la justicia, denunciaron la hermana y madre.

Addis Lizeth Saldívar Rangel, de 31 años, fue golpeada y asesinada en el interior de su casa el 7 de febrero de 2015. Las indagatorias apuntan a su pareja, Alejandro “N”, como el presunto responsable del crimen, quien se encuentra prófugo.

Selene Saldívar Rangel, la hermana de Addis, explicó que ellos han recurrido a investigar por su cuenta y a buscar al sospechoso porque están convencidos que la Fiscalía estatal de Jalisco no lo busca ni ha hecho las diligencias correspondientes para su ubicación; por lo contrario, creen que el hombre es protegido por personal al interior de la dependencia.

Selene busca justicia para su hermana Liz, asesinada hace más de cinco años en Jalisco. Foto: Sugeyry Romina Gándara, SinEmbargo.

“Hay una orden de aprehensión en contra del asesino, pero de nada me sirve porque los que se deberían dedicar a cumplimentar esa orden no investigan. No hacen nada. La Fiscalía estatal de Jalisco protegió al asesino. La Fiscalía protege a los delincuentes y no hace su trabajo, nosotros tuvimos que hacer todo. Nosotros somos los investigadores”, expresó en entrevista Selene, quien lleva, al igual que su madre Hilda, una playera con la fotografía de Addis y su presunto agresor acompañada de la leyenda “JusticiaparaLiz”.

La familiar detalló que en septiembre de 2016 ella y su padre lograron ubicar al presunto responsable, pero la Fiscalía no lo detuvo: “Mi padre y yo nos dedicamos a buscarlo con sus familiares y en una ocasión dimos con la hermana, la seguimos y lo encontramos. Supimos que ahí estaba él, pero en el momento en que hicimos eso de conocimiento a la autoridad, que era la competente para detenerlo, el agente investigador fue a pedirle dinero y el agresor se sustrajo nuevamente de la justicia porque las autoridades lo apoyaron”, añadió.

Selene y su madre, la señora Hilda, advierten que no descansarán hasta obtener justicia y pidieron a la población su apoyo en caso de tener información que permita la ubicación y localización del agresor.

TENÍA MUCHOS SUEÑOS

“Liz” como le decían de cariño sus familiares y amigos tenía 31 años de edad. Era psicóloga y le gustaba tocar el saxofón. La joven se especializaba en la atención psicológica de niños.

“Era muy entregada a su trabajo, le gustaba mucho tratar con los niños y todos la querían. Ya trabajaba en un gabinete, pero su ilusión, su plan de vida era tener un consultorio muy grande para ayudar a los niños. Tenía ganas de ser alguien en la vida y sobre todo apoyar a los niños indefensos, pero él le cortó las alas”, dijo Selene.

Addis Lizeth conoció a Alejandro desde hace varios años por medio de su hermana, quien había sido compañera de secundaria del hombre. Fue a través de Facebook como Liz y Alejandro se contactaron y empezaron a salir por dos años, hasta que en el año 2013 decidieron vivir juntos.

La pareja se mudó a una casa que era propiedad de los padres de Alejandro y todos los días, antes de ir a trabajar, Liz llevaba a Perri, su perro schnauzer, a la casa de su madre para que ella se lo cuidara.

Liz era psicóloga y quería tener un despacho para apoyar a niños. Foto: Especial

La mañana del martes 8 de febrero, Liz no llevó a “Perri”. Ese mismo día, la jefa de Liz llamó a la casa de su madre para preguntar por ella porque tampoco había llegado a trabajar. Fue así como la familia empezó a buscarla.

“Íbamos a su casa, pero la vivienda estaba cerrada. Le llamábamos, pero no la encontramos”.

El 10 de febrero, Hilda volvió a la casa de Liz, pero seguía cerrada, hasta que escuchó los ladridos de un perro y se alarmó. Acudió a la casa de los padres de Alejandro para preguntar y pedir las llaves para poder ingresar. El hombre dijo que no sabía nada y le comentó que llevara a un cerrajero para abrir.

PROMO

La madre de Liz regresó a la vivienda con un cerrajero, quien primero se asomó por la ventana y le dijo a Hilda que no podía proceder porque una persona estaba tirada en el interior al parecer sin vida y que debían llamar a la policía.

“El vio una pierna hinchada atrás de un sillón, le dijo a mi mamá que debían llamar a la policía; mi madre llamó a la policía y a mi hermano, quien de inmediato llegó, se brincó el patio y al entrar vio a mi hermana sin vida. Su cuerpo ya estaba en descomposición”, narró Selene.

De acuerdo con las investigaciones, la pareja de Liz fue quien la golpeó y la asfixió hasta asesinarla; luego dejó el cuerpo tirado en el piso detrás de un sofá, robó su laptop, su celular y otras pertenencias valiosas, cerró con llave la casa y huyó.

“El dictamen arrojó que él la tuvo hincada y con sus manos la asfixió”, abundó Selene.

VECINOS REPORTARON LA VIOLENCIA

Selene recordó que días antes del asesinato, Liz le comentó que ya quería dejar a Alejandro y regresar a vivir a casa de sus padres porque él era muy violento y celoso.

“Un día antes que la matara, el 7 de febrero, salimos a un bar y él delante de mí la amedrentó, la sacudió. Yo la defendí, pero me dijo que no me metiera. Ella ya me había dicho que lo iba a dejar, entonces yo creo que ella ese día le dijo que lo iba a abandonar, la violentó y la mató”.

PROMO

La noche en que Liz fue asesinada los vecinos escucharon ruidos y que ella gritaba desesperada. Una vecina de la zona habría llamado a la policía para reportar la emergencia, pero nunca llegó, comentó Selene.

“El día que la encontramos muerta, una vecina llorando me dijo que él (Alejandro) la violentaba y que en la noche ella le habló a la policía porque escuchó que pedía auxilio, que movían muebles y arrastraban cosas, pero la policía nunca llegó. Eso quiere decir que la ley no sirve. Si ellos hubieran llegado a la hora que la vecina llamó, mi hermana quizá no estaría muerta, pero a la policía no le importó”, relató con enojo e impotencia la hermana de Liz.

Otro vecino, añadió Selene, narró a la familia que la joven era violentada por su pareja de manera constante. “Nos contaron que seguido la golpeaba y la violentaba y solía haber problemas con frecuencia”.

LA INVESTIGACIÓN

Selene, quien es abogada, señaló que la Fiscalía General de Justicia de Jalisco ha sido omisa y no integró la carpeta de investigación con la debida diligencia.

La hermana de Liz relató que ella y su padre Darcy –quien también era abogado y lamentablemente murió sin ver justicia para su hija– tuvieron que emprender un largo proceso para lograr la integración y que las autoridades giraran la orden de aprehensión contra el sospechoso.

“Cuando iniciamos la averiguación, en primer lugar no nos apoyaron como víctimas, como ofendidos, porque mi padre era abogado y nosotros tuvimos que integrar la averiguación. Nosotros fuimos por los dictámenes periciales al Semefo, nosotros nos movimos. Mi padre y yo anduvimos haciendo todo porque la justicia nunca nos ayudó”.

La familia aseguró que los funcionarios han cometido varias irregularidades en el proceso de investigación y denunció que los padres de Alejandro se han encargado de bloquear el caso para que no sea aprehendido.

“Cuando logramos que la Juez lo consignara, unos conocidos nos informaron que durante todo este tiempo [los padres de Alejandro] tenían a alguien que los apoyaba para que no se le diera procedimiento a la averiguación”, detalló.

PROMO

Selene incluso acusó que un policía encargado del caso habría vendido información a la familia del acusado para facilitar la sustracción de la justicia.

“Ha habido muchas irregularidades. Ya hay una orden de aprehensión, pero de nada me sirve porque los que se deberían dedicar a cumplimentar la orden de aprehensión no lo han hecho. Durante casi seis años hemos tenido casi 10 investigadores y ninguno nos ha ayudado a nada. Todos los datos que tenemos, los hemos aportado mi familia y yo. Nosotros somos los investigadores”, destacó.

La familia abrió una página en Facebook “Justicia para Liz” en la que difunde la fotografía del sospechoso y el caso, y en ella pide ayuda a la población que pueda tener información a que les brinde datos que ayuden a su captura.