Djokovic se permitió el lujo de hacer una especie de malabarismo al abrir uno de los bolsillos de su pantalón para que entrase, limpia, una bola que caía del cielo.

Ciudad de México, 29 marzo (SinEmbargo/The Huffington Post).– Es una de las mejores imágenes que nos ha dejado el mundo del deporte en esta Semana Santa. El pasado jueves, el serbio Novak Djokovic, número uno del mundo, ganó sin problemas al británico Kyle Edmund en segunda ronda del Abierto de Miami en un partido en el que volvió a hacer las delicias del público.

Djokovic, que venía de ganar en Indian Wells, se metió cuatro juegos en el bolsillo en poco más de 13 minutos e iba tan sobrado que decidió meterse una cosa más: se permitió el lujo de hacer una especie de malabarismo al abrir uno de los bolsillos de su pantalón para que entrase, limpia, una bola que caía del cielo. El público ovacionó sin parar el enésimo guiño en pista del campeón.

El tenista venció este domingo al portugués Joao Sousa en tercera ronda del torneo, segundo Masters mil de la temporada, en un partido que al final se adjudicó en dos mangas (6-4, 6-1) en una hora y 18 minutos.

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