Pese al escenario de estabilidad que muestra México en diversos rubros, analistas de Banco Base, Banco Ve por más y Citibanamex consideran que si la economía del país se sigue desacelerando, como sucedió en estos primeros meses del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador, no se alcanzará la meta de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, que es de entre 1.1-2.1 por ciento para 2019.

Ciudad de México, 29 de junio (SinEmbargo).– Su meta es finalizar 2019 con un crecimiento económico del 2 por ciento, pero en estos primeros siete meses de Gobierno del Presidente Andrés Manuel López Obrador la economía mexicana continúa con una serie de “claroscuros” que incluso algunos analistas ya hablan de una desaceleración.

Por un lado se registran indicadores alentadores en el tipo de cambio, IPC e inflación, pero algunas decisiones políticas como la cancelación del aeropuerto en Texcoco, limitar la inversión privada en el sector energético o la construcción de la refinería Dos Bocas han provocado bajas notas de las agencias calificadoras, recortes en estimaciones del crecimiento y una disminución en la inversión pública y privada.

Analistas de Banco Base, Banco Ve por más y Citibanamex consideran que si la economía mexicana se sigue desacelerando, como en estos primeros meses de Gobierno, no se alcanzará la meta de la Secretaría de Hacienda, que es 1.1-2.1 por ciento para 2019.

Durante el primer trimestre la economía se contrajo a una tasa trimestral de 0.2 por ciento, mientras que en el segundo trimestre sólo se ha observado una recuperación de las exportaciones, además, se prevé que el consumo, la inversión y el gasto sigan deprimidos, debido a factores internos y externos, destacó Gabriela Siller, analista de Banco Base.

El banco Citibanamex estima un crecimiento de 0.9 por ciento para 2019, lejos del rango previsto por la Secretaría de Hacienda.

“Pensamos que la dependencia revisará su estimación de crecimiento del PIB dado lo observado en los primeros seis meses y lo que se prevé para la segunda mitad del año”, consideró Iván Arias, director en el área de Estudios Económicos de Citibanamex. “Se ve muy difícil que el PIB pueda ubicarse arriba del 1 por ciento”.

A pesar de los resultados en materia económica, López Obrador, quien llegó a la Presidencia el 1 de diciembre de 2018 tras un abrumador triunfo electoral del 53 por ciento de los votos el 1 de julio de ese año, mantiene su promesa finalizar el 2019 con un crecimiento económico del 2 por ciento y con un 4 por ciento al término de su sexenio, en 2024.

Para los analistas, si el Gobierno quiere alcanzar su meta de crecimiento debe generar un ambiente de certidumbre para que la iniciativa privada invierta en el país.

“El Gobierno debe dar un ambiente de certidumbre para la inversión privada, solo así va haber mayor crecimiento”, dijo Iván Arias, de Citibanamex.

BUENAS SEÑALES DEL PESO

Los indicadores más favorables para la economía mexicana se dan en el tipo de cambio y el IPC (S&P BMV IPC), índice de referencia de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV).

En el caso del peso, de diciembre de 2018 a junio de 2019 el peso se ha apreciado 5.70 por ciento, pasando de los 20.37 a 19.20 pesos por dólar, según estadísticas del Banco Base.

La moneda mexicana cerró el viernes, último día hábil de junio, con una cotización de 19.18 por dólar, lo que representa una ganancia de 2.38 por ciento o 47 centavos durante el primer semestre del año.

En su balance semestral, la divisa mexicana finalizó con una apreciación de 2.16 por ciento o 42.5 centavos, cotizando alrededor de 19.22 pesos por dólar, ubicándose como la segunda divisa más apreciada entre los principales cruces del dólar, sólo detrás del dólar canadiense.

En la primera mitad del año el tipo de cambio tocó un máximo de 19.8799 y un mínimo de 18.7480 pesos por dólar, mostrando una volatilidad anualizada de 8.7 por ciento, siendo la menor volatilidad para un periodo igual desde 2014.

Según un análisis de Banco Base, los principales determinantes de la apreciación del peso durante el primer semestre fueron:

1. Un incremento en la demanda por pesos mexicanos debido a que las tasas de interés en el país son atractivas para capitales extranjeros, sobre todo en un contexto en el que varios de los principales bancos centrales han adoptado un lenguaje más acomodaticio.

2. Las tasas de interés atractivas también han propiciado un posicionamiento a favor del peso en los mercados financieros. Entre el 1 de enero y el 25 de junio, las posiciones especulativas netas a favor del peso mexicano en el Mercado de Futuros de Chicago se elevaron de 9 mil 772 contratos a 115 mil 035 contratos, cada uno de 500 mil pesos. Lo anterior ha permitido que el tipo de cambio cotice con mayor estabilidad, cotizando en un promedio de 19.15 pesos por dólar durante el año.

3. Banxico mantuvo una postura y un lenguaje restrictivo durante la primera mitad del año, debido a la existencia de riesgos al alza para la inflación en un contexto de marcada incertidumbre.

4. La Reserva Federal ha adoptado un lenguaje más acomodaticio, elevando la probabilidad de que recorte la tasa de interés en la segunda mitad del año, debido a los riesgos a la baja para la inflación en Estados Unidos.

5. Los precios del petróleo se movieron al alza, ante una disminución de la oferta petrolera de los países de la OPEP y sus aliados.

A pesar de que son varios los factores que han permitido al peso ganar terreno durante los primeros seis meses del año, Banco Base señala que aún persisten los riesgos que podrían generar volatilidad durante los próximos meses, como el hecho de que dos de las tres principales agencias calificadoras mantienen en negativa la perspectiva para la calificación crediticia de México y que el Presidente de Estados Unidos Donald Trump podría amenazar de nuevo a México con la imposición de aranceles.

GANANCIAS PARA EL IPC

Respecto al IPC de la BMV, ha ganado 3.42 por ciento de diciembre de 2018, cuando López Obrador tomó posesión como Presidente, a junio de este año, pasando de 41 mil 732.78 a 43 mil 161.17 puntos.

Sin embargo, esta ganancia se debe en su totalidad al avance que el mercado accionario mexicano tuvo en el primer trimestre del año, ya que en los tres meses comprendidos entre abril y junio, el IPC tuvo un balance negativo con una pérdida de 0.16 por ciento.

Durante junio, el selectivo mexicano avanzó 0.96 por ciento, sin embargo, la caída de 4.14 por ciento en mayo no alcanzó a ser compensada por los balances positivos de abril y junio, refiere Banco Base.

El viernes, el IPC tuvo un retroceso de 0.36 por ciento o 155.39 puntos.

“En el año, el índice comenzó con una recuperación a la par del mercado internacional, para posteriormente deslindarse de esta tendencia principalmente debido a factores internos”, comentó Gabriela Siller, directora de análisis económico de Banco Base. “A principios de marzo, el mercado tuvo un periodo de recuperación, debido en parte a que en el primer bimestre se lograron mantener los objetivos fiscales, incluso en un contexto de menor recaudación, lo que fue bien recibido por el mercado. Sin embargo, a finales de abril, se observó la segunda tendencia bajista en el año, después de que el PIB del primer trimestre del año registró una contracción trimestral de 0.2 por ciento”.

INFLACIÓN REGRESA A META DEL BANXICO

En estos primeros siete meses del sexenio, la inflación ha fluctuado entre 3.89 y 5 por ciento, alcanzando dos veces la meta del Banco de México (Banxico) que es de 3 por ciento con un margen de 1 por ciento al alza o a la baja.

La semana pasada el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) informó que el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) se ubicó en 4.00 por ciento durante la primera quincena de junio. En el mismo periodo de 2018 los resultados fueron de alzas de 0.13 por ciento quincenal y de 4.54 por ciento anual.

“El comportamiento del Índice de Precios al Consumidor en los primeros siete meses del Gobierno de AMLO ha presentado mucha volatilidad y ha estado afectado por eventos de diversa índole, como el tema de menos perspectivas de crecimiento [económico] en la parte local y las reducciones a la calificación crediticia [de México] que, naturalmente, afectan activos locales como puede ser el mercado accionario de nuestro país”, dijo en entrevista Alejandro Saldaña, economista en jefe del Banco Ve por más.

El analista explicó que aunque es positivo que el índice general regrese a la meta del Banco de México, es “preocupante” la tendencia al alza de los últimos meses de la inflación subyacente.

El índice de precios subyacente, el que excluye los bienes y servicios cuyos precios son más volátiles, tuvo un aumento de 0.16 por ciento quincenal y una variación anual de 3.87 por ciento.

“Es un factor de preocupación que la inflación subyacente se mantenga por encima del 3.5 por ciento; que siga tendiendo al alza y que no descienda”, dijo Saldaña. “Normalmente uno espera que cuando se desacelera la economía, cedan las presiones inflacionarias, sin embargo, no ha sido así” porque existen “diferentes elementos de riesgo” como los ajustes al alza del salario mínimo que han limitado las posibles bajas a la inflación.

LA CONFIANZA DEL CONSUMIDOR

De diciembre de 2018 hasta la primera quincena de junio, la confianza del consumidor ha tenido un mínimo de 45.1 puntos y un máximo de 48.8 puntos (febrero), un nivel que no se había alcanzado desde el 2001, año en que se comenzó a realizar dicha medición.

“El índice de confianza se ha ido perdiendo, eso indica que la gente no ve claro, el comercio es un tema cultural y nadie enseña cómo consumir, uno de los indicios para la confianza es cómo está la percepción de la economía. El consumo se puede mejorar con el ingreso, con mejores empleos, con certidumbre. Y el salario juega un papel crucial en esto”, dijo en una conferencia del 11 de junio Cuauhtémoc Rivera, presidente de la Asociación Nacional de Pequeños Comerciantes (Anpec).

De diciembre de 2018 hasta la primera quincena de junio, la confianza del consumidor ha tenido un mínimo de 45.1 puntos y un máximo de 48.8 puntos (febrero). Foto: Cuartoscuro.

DISMINUYE LA INVERSIÓN

Una de las preocupaciones de analistas económicos es la baja inversión registrada en los primeros siete meses del nuevo Gobierno. Consideran que el Presidente Andrés Manuel López Obrador debe soltar el gasto, dejar de improvisar acciones y plasmar sus objetivos para México en el Plan Nacional de Desarrollo.

En el Presupuesto de Egresos para 2019 se anuncian proyectos prioritarios en infraestructura para reactivar la economía: el Tren Maya (6 mil millones de pesos), el Corredor Transístmico (900 mdp), Caminos Rurales (2 mil 500 mdp), y Modernización y Rehabilitación de la Infraestructura Aeroportuaria y de Conectividad (18 mil mdp) que suman 27 mil 400 millones de pesos.

“Las opciones del Gobierno para generar más crecimiento económico se reducen a generar más inversión, pero sobre todo, una inversión correcta. Hoy en día, entre los sectores público y privado, México invierte entre el 20 y el 21 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB)”, explicó en una entrevista para SinEmbargo el doctor Luis Foncerrada Pascal.

Alejandro Saldaña, economista en jefe del Banco Ve por más, explicó que en lo que va del año la inversión fija bruta tendió a la baja, lo cual está repercutiendo en otras variables relevantes como la generación de empleos. “Aunque siguen creciendo lo hacen a un ritmo mucho menor de lo que lo venían haciendo en los dos últimos años; y como consecuencia, hay un menor dinamismo en la inversión”. Esto se debe, entre otras cosas, a la “falta de claridad para el sector privado, sobre todo en algunos sectores como el energético”.

Para Iván Arias, director en el área de Estudios Económicos de Citibanamex, la inversión privada tiene un dinamismo más lento en este año. “Pienso que se debe a un ambiente de elevada incertidumbre por las políticas del nuevo Gobierno como los anuncios de restricciones de inversiones privadas en el sector energético o la cancelación del nuevo aeropuerto. Los empresarios pueden estar a la espera de una mayor claridad de cómo quedan todas las políticas para seguir con sus inversiones”.