Rectores de universidades mexicanas. Foto: Cuartoscuro

En la 55 Asamblea General de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) Juan Eulogio Guerra Liera, rector de la Universidad Autónoma de Sinaloa presentó una iniciativa ante ese colectivo y Luciano Concheiro Bórquez, el subsecretario de Educación Superior de la SEP, que fue apoyada y tiene que ver con un planteamiento desproporcionado: Que los congresos de los estados se abstengan de reformar las leyes orgánicas de las universidades públicas porque de acuerdo a su criterio “es un atentado y una materialización y violación de la autonomía universitaria”.

Vamos, que, así como están las leyes orgánicas universitarias, están bien, aunque sea conocido que bajo el amparo de la autonomía se haya formado un partido político, haya persecución política y coacción de estudiantes y profesores para realizar actividades propias de militantes partidarios que al final termina por constituir una anomalía bajo la figura de Universidad-partido.

Y lo desconcertante fue la respuesta ambigua de Concheiro Bórquez. Quizá para no verse metido en un brete con los rectores se salió por la tangente diciendo que la SEP respetaría la autonomía universitaria y por extensión de los poderes facticos cuando la situación obligaba a pronunciarse también por la autonomía del poder legislativo que lo único que hacen es actuar conforme la ley y la ley contempla la figura de iniciativa ciudadana.

¿Porque el rector sinaloense empuja este tipo iniciativas retrogradas que busca imponer agenda e invadir las atribuciones de los poderes legislativos locales? ¿Acaso detrás de esta exigencia está la idea de que las universidades tienen dueño y qué están dispuestos a todo con tal de mantener el control de ellas y sus presupuestos que en el caso de la UAS supera los 7 mil millones de pesos anuales de la federación? o, peor, ¿qué los intereses de sus grupos de poder han crecido de forma tal que han llegado a constituir partidos políticos para mantener y ampliar sus privilegios y qué ahora con el espíritu reformista de la llamada 4T ven en peligro?
La UAS quizá hoy en día es el caso más emblemático, más no el único, de que cómo las universidades pueden ser atrapadas y usadas por grupos interés y puestas a su servicio.

Héctor Melesio Cuén Ojeda, jefe político de Guerra Liera, en 2009 concluyo su rectorado habiendo creado una estructura política-administrativa a lo largo y ancho del estado. No había municipio ni sindicatura que no tuviera un eslabón político. Se trataba de tener la estructura política más sólida para negociar en lo inmediato con los partidos políticos dominantes. Así, en 2010 el exrector tejió una alianza con el PRI que le redituó la alcaldía de Culiacán, aunque el candidato a gobernador del tricolor fue derrotado por una coalición de ex priistas, panistas, perredistas, emecé y petistas.

En las elecciones federales de 2012 el exrector es cabeza de fórmula al Senado por el PANAL y fue derrotado. En agosto de ese mismo año toma la decisión de constituir su propia formación convirtiendo sin dificultad la Asociación civil Cuenta conmigo en el Partido Sinaloense (PAS).

Ya registrado postula candidatos en 2013 en las elecciones intermedias locales y logra tres posiciones en el Congreso del Estado y 28 regidores en los 18 municipios convirtiéndose en la tercera fuerza política del estado. Cómo es de imaginar el proceso de formación del PAS y la movilización electoral era imposible sin el poder establecido en la UAS, dónde en ese momento era rector Víctor Antonio Corrales Burgueño, hoy Secretario General de ese partido y cuñado del actual rector Guerra Liera.

Así, en 2015 intentan fallidamente buscan llegar a la Cámara de Diputados en alianza con MC y en 2016 vuelven a postular con MC candidatos a gobernador, congreso y presidencias municipales. Cuén Ojeda como candidato a gobernador logra ser el segundo candidato más votado después de Quirino Ordaz y logra colocar seis diputados y obtienen triunfos en alcaldías rurales.

Sin embargo, el tsunami Andrés Manuel en 2018 pulverizo el sistema de partidos sinaloense y el PAS escasamente obtuvo una diputación plurinominal que correspondió curiosamente a la esposa de Cuén Ojeda quien había aspirado ser senador por la coalición Por México al Frente.

La reducción a su mínima expresión del PAS y el pronunciamiento de AMLO de ir contra la corrupción y los cacicazgos en las instituciones de educación superior, metió en un brete al grupo político enquistado en la UAS. No veían como reaccionar ante las tres iniciativas ciudadanas de reforma universitaria que han empezado a ser leídas y es lo que explica la iniciativa del rector Guerra Liera de que los rectores se pronuncien en contra de reformas a las leyes orgánicas de las universidades públicas.

Incluso, esta semana el rector se presentó ante la sede del poder legislativo para exigir respeto a la “autonomía universitaria” y presentar acompañado de cientos de acarreados de todo el estado una iniciativa fuera de proporción que “no se legisle en materia de reforma a la ley orgánica de la UAS”.

Graciela Domínguez, presidente de la JUCOPO, y líder de la mayoría morenista, le dijo al rector que no era necesario movilizar a los universitarios para presentar una iniciativa y que se le recibía como a cualquier ciudadano, cómo las iniciativas que habían presentado otros universitarios y que se revisaría y discutirían conforme a la ley.

En esta aventura de contención el rector ha recibido el apoyo de la fracción de ocho diputados del PRI, dos del PAN y uno por el PAS y el PT, de un Congreso de 40 legisladores, aspiran seguramente atraer a diputados de las fracciones de Morena legislativa que pasa por un momento crítico luego de la discusión y el voto mayoritario en contra del matrimonio igualitario.

Vamos a ver que resulta, de la iniciativa de los rectores que defienden su autonomía y al menos algunos de ellos han creado como el de Sinaloa una verdadera Universidad-partido donde las instancias y las actividades sustantivas se subordinan a las necesidades del Partido Sinaloense y eso en clave de lucha contra la corrupción no está fuera de la lógica de la llamada 4 Transformación.

Entonces, la iniciativa de Guerra Liera más que un muro de contención debe ser considerado como un grito desesperado por mantener cotos de poder en la universidad pública y que los congresos dominados por Morena deberían buscar causes para restablecer la legalidad y el respeto de la autonomía de actores partidarios que tienen su propia arena.