El Gobierno de México, acompañado de un puñado de hombres de negocios, renegocia el Tratado de Libre Comercio de América del Norte sin incluir las voces de los trabajadores y de los empresarios de las diversas ramas involucradas, reclamaron economistas.

Los especialistas en el acuerdo comercial afirmaron que México se sentó a la mesa de negociaciones, con Estados Unidos y Canadá, con la misma estrategia con que lo hizo entre 1992 y 1993; es decir, como un Gobierno y partido en el poder, que tiene el control del Poder Legislativo, y que sólo necesita la aprobación de unos cuantos de los dueños del dinero en el país. El Gobierno federal, afirmaron, no ha promovido una política de “interés nacional”, por lo que su estrategia está visiblemente equivocada.

Ciudad de México, 29 de agosto (SinEmbargo).– Como ocurrió en la discusión original del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) hace 25 años, en la renegociación no hay posiciones en defensa de la población trabajadora mexicana. De acuerdo con información difundida hoy en un foro, al Gobierno federal mexicano acompaña en la discusión que se realiza en estos días sólo una cúpula del sector empresarial y político que dista de representar los intereses de la mayoría.

Ni aun la totalidad de los empresarios potencialmente afectados, alertó Beatriz Leycegui Gardoqui, de la firma Sai Consultores, están involucrados o representados en el “cuarto de junto” –liderado por el empresario Valentín Díez Morodo, del Consejo Consultivo Estratégico de Negociaciones Internacionales (CCENI) del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) e integrante de consejos de empresas como Grupo México y, hasta 2015, de OHL.

“Cada empresa tiene intereses y no necesariamente son los intereses del resto”, advirtió Leycegui, de la firma liderada por el ex Secretario de Hacienda y negociador del TLCAN original, Jaime Serra Puche.

“Particularmente me parece grave que, en el proceso de renegociación, la voz de los trabajadores mexicanos, esté totalmente ausente (…) la supresión de derechos laborales ha provocado que prácticamente no haya interlocutores del lado de los trabajadores”, agregó Carlos Heredia, economista de la división de Estudios Internacionales del Centro de Investigación y Docencia Económica (CIDE).

Juan Pablo Castañón, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), y Pablo Escudero, presidente de la mesa directiva del Senado de la República, tras concluir una reunión entre los líderes de las principales cámaras empresariales y comerciales con integrantes de la Cámara Alta, sobre el TLCAN. Foto: Cuartoscuro

La renegociación del TLCAN se analizó en el seminario “Relación México-Estados Unidos: viejos desafíos, nuevas realidades”, organizado por el Instituto Belisario Domínguez, del Senado de la República y a tres días de que inicie en esta ciudad la segunda ronda de renegociaciones de acuerdo vigente desde 1994 y, desde la campaña presidencial norteamericana, centro de críticas del hoy Presidente Donald Trump.

El elemento predominante en la negociación, coincidieron los participantes, es la incertidumbre que Trump genera ya que, mientras mantiene funcionarios en la mesa de discusión, insiste en llamarlo el “peor acuerdo comercial de la historia” y sostiene su posición ofensiva hacia México.

“Si eso pasara y si sigue faltando al respeto, lo que forzará es que México se pare de la mesa de negociación. Quizá sería lo mejor para México, porque no van a dejar que se salga [por las ganancias que ha recibido Estados Unidos]”, dijo Leycegui Gardoqui, porque “lo peor que puede para México es la incertidumbre”.

Además de cuestiones técnicas del acuerdo –como la propuesta de modificar la forma de medir los déficit comerciales que Trump pone en el centro de las críticas, Heredia planteó que la coyuntura revisa un tema de política económica que, en México, ha carecido de una discusión sobre el concepto de “interés nacional” que se representa.

“Existe la gran tentación de emprender una renegociación con el esquema mental de 1992-1993, pensando que lo único que hace falta es el voto de los senadores y ya, y que como el partido en el Gobierno hoy tiene mayoría en el Senado, no hay nada más que hacer. Es decir, hay que juntar en el cuarto de junto a las cúpulas empresariales, altos funcionarios gubernamentales, y más o menos seguir la misma rutina de hace 25 años”, dijo.

CONTENCIÓN SALARIAL EQUIVOCADA

En entrevista posterior, el investigador del CIDE agregó que en México ha habido una política de contención salarial deliberada y “equivocada” pretensión de que el castigo a los salarios haría a México más competitivo.

“Es un error apostarle a la continuación de una política de supresión salarial, que es una política pública deliberada de castigar al salario para equivocadamente pretender ser competitivos; es un error pensar que el interés nacional se resume en los intereses de la clase política y la cúpula empresarial”, dijo.

Los ponentes coincidieron en advertir que el proceso de renegociación, ratificación y firma de la versión que quede del TLCAN coincidirá con los procesos electorales tanto de México como de Estados Unidos, en 2018, por lo que es factible que la discusión en ambos poderes legislativos se postergue hasta 2019.

“Y es un error políticamente apostarle a que sólo se requieren los votos en el Senado de la República porque se está pensado en la correlación de fuerzas actual, y el proceso de ratificación se extenderá muy seguramente más allá de 2018, hacia 2019, cuando habrá una totalmente distinta composición política, un nuevo presidente o presidenta en México, una diferente composición del Capitolio de Estados Unidos y del Congreso; entonces, es equivocado este enfoque estático, como si nos hubiéramos detenido en 1992-94, donde no había pesos y contrapesos, no había alternancia (…) Las cosas no son tan sencillas, sobre todo porque una vez más se deja fuera el interés de los trabajadores mexicanos, de los que están en México y los que están en Estados Unidos”, dijo Heredia.

En materia de seguridad –que como la migración y el comercio fueron abordadas en el foro–, Raúl Benítez Manaut, del Centro de Investigaciones de América del Norte de la UNAM, advirtió que la Iniciativa Mérida vigente desde 2008 –y que apoyó la “guerra contra el narcotráfico”– está moribunda por la reducción de fondos a la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). Aún así, agregó, la colaboración entre instituciones, como materia militar, se mantiene y es incluso más intensa, como han mostrado las visitas del Secretario de Seguridad Nacional, John Kelly, y la del secretario de Defensa del gabinete de Trump, James N. Mattis, prevista para septiembre.

Sin embargo, advirtió, el Gobierno de México puede también recurrir a una posición “nacionalista” que reduzca la cooperación bilateral en materia de seguridad si el comercio se pone en riesgo.

“Una relación que ya es fuerte en materia de seguridad y en materia de cooperación, sí podría alterarse, romperse, dependiendo del rumbo del individualismo del Presidente Trump en hacer valer su voluntad en contra del establishment que lo está encapsulando y que tiene mucho que ver con los intereses del Congreso de Estados Unidos”, dijo Benítez Manaut.