Aristóteles y Dante son dos jóvenes méxico-americanos quienes, haciendo honor a sus nombres, buscan una respuesta a sus constantes preguntas: cuál es su verdadera nacionalidad, qué es la adultez y la sexualidad. Ambos realizarán un viaje por el desierto para responder los misterios que los rodean.

Para el autor Benjamín Alire Sáenz, esta novela surge como un ejercicio terapéutico, pues él mismo buscó entender su sexualidad con la escritura. Este libro propone al joven que vive la homofobia o el racismo, la posibilidad de encontrar auxilio, y a su vez exhorta a los adultos a aceptarlos por completo.

Por Pamela Torres Martínez

Ciudad Juárez, Chihuahua, 29 de agosto (JuaritosLiterario).- Cuando estaba en secundaria descubrí un género de historieta y animación japonesas (manga anime, respectivamente, términos que hasta hace poco han sido aceptados por la Real Academia Española, aunque con significados en sumo alejados de la realidad) enfocado en relaciones homosexuales.

El lector ideal del yaoi o boyslove, como se le denomina, es el sector femenino de la población, lo que ha orillado a los relatos a desenvolverse alrededor de una serie de clichés que no solo resultan prejuiciosos para la identidad LGBT+, sino que promueven un conjunto de ideales que contaminan y dañan el imaginario de las relaciones queer.

Entre estos destacan el tropo de rape fantasy, una terrible tendencia a romantizar los actos de violación, ligando siempre a la víctima de forma amorosa a su victimario; y la aparente norma del personaje afeminado, que invisibiliza las identidades no normativas y que simplifica los vínculos afectivos equiparándolos con características originadas en la heteronormatividad.

Frente a esta situación, en los últimos años muchas de las creaciones más populares se han inclinado hacia representaciones sanas de la identidad homosexual, casi todas centradas en jóvenes adultos: Dōkyūsei (2006), Given (2013) y Yuri!!! on Ice (2016) lo ejemplifican, pues su fama proviene justamente del acercamiento a relaciones más humanas y realistas.

La presencia del género y la visibilidad de sus seguidoras y seguidores contribuyó, además, a un surgimiento importante de representación LGBT+ en la industria mundial, donde la literatura ha construido un camino fundamental para los jóvenes: The Perks of Being A Wallflower (1999), Simon vs. The Homo Sapiens Agenda (2015) o El chico de las estrellas (2015) se encumbran como canon dentro de la literatura juvenil de temática queer.

No obstante, a pesar de la sana inclusión, en estos textos persiste un problema: los personajes principales son todos blancos y sus apariencias continúan reproduciendo solo a las identidades cisgénero. Aquí entra en juego Benjamín Alire Sáenz, cuya obra Aristóteles y Dante descubren los secretos del universo (2012) rompe con muchos de estos estereotipos.

Benjamín Alire Sáenz, quien se define como “educator, poet, writer & activist” en su perfil de Instagram, nació en 1954, en Nuevo México, y llegó a El Paso, Texas, para practicar un sacerdocio eventualmente abandonado. En 1985 se matriculó en UTEP, donde hizo su maestría en Creación literaria a la que volvió, tras estudiar su doctorado tanto en la Universidad de Iowa como en la de Standford, para establecerse como miembro del profesorado.

Su trabajo literario, que abarca los terrenos de la poesía y la narrativa en forma de cuento y novela, ha sido reconocido a través de varios premios, entre los que sobresalen el PEN/Faulkner Award en el 2013 gracias a los relatos compendiados en Everything Begins and Ends at the Kentucky Club (2012) y el Lambda Literary Award (2012) por la novela de Aristóteles y Dante.

Este texto es su obra más popular, pues ya saltó a la pantalla grande, con la adaptación de Henry Alberto, y aunque el proyecto se encuentra en desarrollo cuenta con el cariño de una amplia base de fans a lo largo de todo el mundo. Lo cual no sorprende, ya que la misma dedicatoria del libro acoge a muchos: “Todos los chicos que han tenido que aprender a jugar con otras reglas”.

Alire Sáenz explora con eficiencia un género complicado: el bildungsroman, es decir, novela de crecimiento o transición desde y para las juventudes. La historia  de Aristóteles y Dante ocurre en 1987, en El Paso, y se refiere la amistad entre dos jóvenes méxico-americanos quienes, haciendo honor a sus nombres, buscan dar respuesta a los secretos del universo: cuál es su verdadera nacionalidad, qué significa ser mexicano, chicano o estadounidense, cómo debería comportarse un adulto y cuál es la lógica detrás de los besos entre dos chicos.

Con una narrativa en primera persona y la presencia de un supuesto interlocutor, que en ocasiones se asemeja más bien a un diario de vida o al mismo Ari, el autor logra llevarnos a través de la mente de un adolescente cuyo mayor deseo consiste en conseguir que el verano sea su verano. Para ello, conseguir un amigo es el primer paso; saber por qué su hermano mayor se encuentra en prisión desde hace más de diez años, el segundo; y comprender por qué no puede definir los sentimientos que Dante despierta en él, el último.

A lo largo del viaje que realizan los dos jóvenes para encontrar las respuestas a los misterios que los rodean y que encuentran de vez en cuando en el desierto, Sáenz logra algo fundamental en la novela: emparentar la sexualidad con la nacionalidad. Los dos protagonistas son méxico-americanos, pero cada uno comprende su identidad desde una posición distinta.

Mientras Ari se siente mexicano y se enorgullece de serlo, pues sabe que sus abuelos lo eran y que esa cultura la ha heredado su familia, Dante rechaza la mexicanidad, pero tampoco se permite sentirse estadounidense. Aparte de considerarse lejano a la primera por su mal español, su desconocimiento de la vecina Juárez y su piel blanca, se enfrenta con el macho, una figura central en el estereotipo universal de la cultura mexicana; además, se pregunta si las raíces de su homosexualidad se conectan con Estados Unidos.

El dilema que persiste en los personajes acerca de su origen se liga con la homofobia, pues desde el inicio de la la novela se destaca la violencia adolescente, y los crímenes de odio se suponen un método terrible para enfrentarse a lo desconocido, afectando a costa de una ira anormal las vidas de decenas de personas.

La novela surge como un ejercicio terapéutico para el autor, quien buscaba entender su sexualidad por medio de un complicado proceso de escritura; por ello resulta natural el desarrollo de la relación entre los adolescentes. Al respecto, el hecho más notable radica en la esperanza que ofrece la historia.

Si bien el canon de la literatura LGBT+ deja de lado los vínculos familiares de los personajes, denunciando por medio de este abandono el repudio que la sociedad hace a estos sujetos marginados, en Aristóteles y Dante la familia posee un papel central y, lejos de mostrarse negativa ante los comportamientos de los jóvenes, se ofrece siempre como un soporte para impulsar su peregrinaje hacia la adultez y la propia aceptación.

Cuando nos enfrentamos a las alarmantes cifras de suicidios adolescentes, nos damos cuenta que muchos de ellos vienen de circunstancias donde la homofobia o el racismo han dificultado al extremo su superviviencia; Aristóteles y Dante propone a la lectora y al lector juvenil la posibilidad de encontrar auxilio en sus seres queridos, y a su vez insiste a los adultos en la completa aceptación de aquellos chicos que a diario se preguntan: “¿cuándo sabré quién soy?”

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