Coronanews es un recuento de 215 noticias de todo el mundo acerca del comportamiento más curioso, extraño e involuntariamente humorístico de la pandemia que nos azota# todo verídico.

Ciudad de México, 28 de agosto (SinEmbargo).- Las consecuencias de la actual crisis de salud por el Coronavirus son varias, diversas y solo el tiempo las pondrá en su justa dimensión. Una de las más cercanas y obvias ocurrirá en enero del 2021, cuando nazcan todos los chamacos que fueron concebidos porque sus papás estaban aburridos durante la cuarentena.

Será esa generación, que no sabemos si se llamará cuarentennials o pandemials, la encargada de contar como si fuera una leyenda urbana que un día nos quedamos encerrados, viendo las mismas películas una y otra vez, temerosos de contagiarnos de un virus que llegó de China.

Tal vez sea el principio del fin de la llamada “Era de los sabores silvestres” (ye wei en mandarín) en la cocina china que incluye comerse todo lo que camine, vuele o se arrastre. El SARS-Cov-2 parece provenir del murciélago y en el menú de cualquier mercado chino, por ejemplo, el de Chatou en Cantón, usted puede encontrar cigüeñas, gaviotas, garzas, grullas, ciervos, caimanes, cocodrilos, jabalís, civetas, mapaches, ardillas voladoras, varios tipos de serpientes y tortugas, varios tipos de rana, así como perros y gatos domésticos, todos en venta para comer. ¿Cuántas enfermedades potenciales estarán agazapadas esperando dar el salto zoonótico de una especie a otra?

O tal vez no tenemos que ser tan apocalípticos e integrados y esto es un susto pasajero y en las bodas se bailarán las cumbias que hicimos durante 2020. En las bibliotecas digitales de 2050 encontrarán este libro y pensarán que las Coronanews fueron un invento del gobierno y no podrán creer que un doctor salía todos los días a las siete de la noche a decirnos que ya merito llegábamos al pico de la pandemia una y otra vez. A esos lectores del futuro les decimos: quédense en casa y no coman animales raros, no saben el desmadre que se armó.

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¿Cómo surgió la idea de recolectar 215 noticias de todo el mundo acerca del coronavirus y por qué contarlas desde el humor?

—José Luis Guzmán, coautor del libro, y yo trabajamos en la radio y cuando empezó la cuarentena, comenzamos a ver estas notas bastantes extrañas que en un principio nosotros no queríamos pues nos cuestionábamos si eran reales o fake news. Luego empezamos a ver que había de seis a ocho notas diarias de cosas que sí se pueden ver desde el humor, pero más bien reflejan la incredulidad y la inocencia que tuvimos todos al principio de la cuarentena con el virus.

Estas historias pueden resultar como de humor involuntario, pero sobre todo muestran la incredulidad de la gente: ¿de verdad necesitábamos tanto papel de baño al principio de la cuarentena? ¿de verdad estamos saqueando los supermercados por comprar Lysol? Con todas esas preguntas fue como surgió este libro.

Hay cientos de historias verídicas, pero en esta era de la posverdad, ¿las fake news no fungieron de material también para tejer estos textos?

—No, Fíjate que separamos muy bien las fake news de las noticias curiosas, y de hecho en el libro están divididas en secciones. Te puedo poner un ejemplo súper básico: muy al principio en Perú la cuarentena era muy estricta. En este contexto, hubo un alcalde que salió a tomar cerveza con los amigos y como vio que venía la policía, se metió a un ataúd que estaba en la calle y “se hizo el muerto”. Esta es una cosa rarísima, pero fue una nota verdadera. De fake news por ejemplo tenemos este cuento de que te quitaban el líquido de la rodilla para venderlo en Estados Unidos. ¡Esa es una locura!

Siendo tan basto y vertiginoso el flujo de información actualmente, ¿cómo fue el proceso de selección de las mejores notas? ¿Nos podrías compartir tu top cinco de favoritas?

—No, Sí fue un trabajo pesado, pero no lo hicimos de un solo golpe, fue poco a poco. En un principio nosotros no pensábamos que íbamos a sacar un libro de esto, así que por diversión recopilábamos una que otra nota al día. Hasta que surgió la propuesta de Penguin Random House de publicar un libro, nos pusimos a revisar un montón de portales todos los días y fuimos cotejando cuáles eran verdad y cuáles no. La mayoría de estas notas saltaron a los principales portales de medios en México, pero también había muchas muy locales. Fue un trabajo de una a dos horas diarias por toda la cuarentena. ¡Imagínate!

De mis noticias favoritas destacaría:

1. Cuando fue la cuarentena en España, no los dejaban salir más que para pasear a la mascota, entonces la gente se ideó diferentes formas para salir por lo menos dos calles. Así, hubo un señor que se disfrazó de arbusto y disfrazó a sus niños de bolsas de basura para poder salir.

2. Una señora en Estados Unidos compró muchísimo papel de baño y en un momento salió de su casa y dejó al perro junto con el papel. Por no fijarse, cuando regresó a las dos horas, todo el papel ya estaba destrozado por el perrito.

3. En Ecuador hubo una familia que se le murió un pariente, y entonces para poder transportarlo lo vistieron, le pusieron una cachucha y lo echaron al asiento trasero de su carro y viajaron así por la carretera. Cuando el retén los paró, solo contestaron: “Viene dormido el tío”. ¡Pero era un paciente de Covid, por supuesto todos se contagiaron!

4. Con esto del líquido de las rodillas, en Tamaulipas una familia completa viajó con su enfermó, todos en la ambulancia, sólo para cerciorarse de que no le fueran a quitar el líquido.

5. Esta última es fake news. Me encanta cómo la gente se mete en las teorías conspirativas o las inventa… Decían en algún momento que el metal que algunos cubre bocas tienen en el área de la nariz era una antena para que las ondas 5G entraran  por tus orificios y te destrozaran el cerebro. Locura total.

Sabemos que las teorías conspirativas no abonan mucho a la democratización de la información, pues, en la mayoría de los casos, la gente se conforma con narrativas de argumentos muy débiles que no exhortan a contrastar la información o exigir datos duros a las instituciones o funcionarios públicos. ¿Qué opinas? ¿Son peligrosas o sólo divertidas?

—No, Esas teorías han existido desde siempre. Siempre hay esta cosa del “yo sé más que tú”, o “yo sé algo que tú no sabes”. Todas estas teorías tienen ese misterio que te invita a pensar que tal vez es verdad lo que te están diciendo. Un gran ejemplo es la gente que piensa que el hombre nunca llegó a la luna y entonces todo era parte de un set de televisión.

Entonces ahora en estos tiempos en que las redes sociales son una extensión de nosotros, la información va corriendo más rápido, pero definitivamente es una cosa que puede matar. El ejemplo más claro es lo que han dicho de que la vacuna ya existe en algún lugar y que las farmacéuticas la tienen escondida hasta que se muera un tercio de la población, y que para librarnos de eso hay que tomar dióxido de cloro y el remedio mineral milagroso que se está vendiendo en todos los mercados de México. ¡Esto literalmente puede matar a alguien.

Algo que hemos platicado mucho “Miyagi” y yo en el programa es que esta clase de teorías se debe a que no tenemos una educación científica en México. Pero no solamente aquí, en general en el mundo no tenemos una cultura científica y, como dices, preferimos sólo compartir lo que vemos en lugar de ir y verificar los datos o pedir información al Gobierno o instancias correspondientes.

Tras recolectar notas de todo el mundo sobre la pandemia, ¿José Luis y tú llegaron a alguna conclusión? ¿Cuál es su perspectiva sobre la nueva normalidad o nuevo paradigma de convivencia y los retos que conlleva?

—Creo que “Miyagi”, siendo el pesimista de nosotros dos, diría como conclusión del libro que la gente es muy estúpida, que la estupidez no tienen límites. Yo lo que creo es que esta situación es completamente nueva para todos y por eso somos muy ingenuos todavía. Eso es con lo que yo me quedo del libro, que hacemos muchas cosas de manera inocente.

Con respecto a tu pregunta sobre si va a cambiar todo nuestro mundo a partir de esta nueva normalidad, hay un libro muy interesante que se llama _El jinete pálido, de Laura Spinney, que narra cómo fue la llamada “gripe española” en 1918 y cómo cambio a la sociedad años después de que la enfermedad prácticamente terminó con el tercio de la población. Para nosotros creo que sí van a cambiar las cosas, y en poco tiempo. Seguro en un año vamos a estar todavía aterrados con el virus y después se nos va a olvidar.

Esta es la gran lección que también quiero dejar con el libro: que no se nos olviden estas historias que estamos viendo ahorita para analizar qué nos hace falta. Ahora ya sabemos que tenemos que ser más limpios, sabemos que debemos cuidar más la naturaleza. Sabemos que hay que invertir más en ciencia. Pero sigo estando seguro que en dos años nadie se va a acordar de esto. Aprenderemos a vivir con este virus y vendrán otros.

Las historias curiosas y extrañas sobre la COVID-19 no terminan… ¿no han pensado en continuar recolectándolas y hacer un tomo “post confinamiento”? También me gustaría saber cómo ha sido la recepción de los lectores y si ellos mismos les mandan historias a ustedes.

—¡Nos ha ido súper bien! Cuando mencionamos las coronanews en el programa de radio _ Charros vs Gángsters, siempre hay un montón de personas que nos comparten decenas de noticias que ellos encuentran. Realmente la gente busca esta parte ligera y cómica.

Y sí, seguimos recolectando notas todos los días; para este momento ya tenemos como unas 200 notas esperando y seguramente saldrán 500 más, es muchísima información. ¡Es increíble! Se acabó la cuarentena y todavía seguimos recopilando notas. Eso es una cosa bien extraña porque la recopilación de notas para este libro terminó más o menos los primeros días de junio, cuando mandamos nuestro manuscrito a Penguin Random House. Este libro está disponible en formato digital, entonces nuestro trato con la editorial fue que si en algún momento tiene suficientes descargas, podríamos aumentarle un poco más de noticias o tal vez, cuando se haga el impreso, todas las notas salgan en dos tomos. Aún no lo sabemos.

¿Cómo ha funcionado la retroalimentación entre el libro hacia su programa de radio y viceversa? ¿Llevarían este proyecto a un formato audiovisual?

—Hay varias notas del libro que dependen mucho de los audios y se enriquecen mucho cuando los pasamos en el programa. Recuerdo mucho el caso de un español que dejó su granja durante dos meses y cuando regresó su burrita lo extrañaba muchísimo y ambos lloraron. ¡El audio de la burrita llorando era muy enternecedor!

El formato multimedia tiene muchas ventajas. De hecho hemos estado platicando la idea de hacer un podcast o algún video de recopilación donde podamos trasladar las historias. La verdad nos encantaría. A propósito del audiovisual, siempre recomendamos mucho un programa en Netflix que se llama _En pocas palabras, el cual explica muy bien cómo está este asunto de las pandemias y las vacunas con animaciones.

A manera de despedida, ¿nos puedes dar algunos consejos para evitar caer en las redes de las fake news?

—Generalmente todas las cadenas que vienen de WhatsApp, que te prometen una cura milagrosa o algún remedio infalible del tío de un amigo, es obvio que no hay que confiar, se nota inmediatamente que no es información valiosa. Ni siquiera caigan en el “por si las dudas”, para evitar que se dispersen estas notas.

Les invito también a acercarse a este libro porque es un libro con causa. Pensamos que no está bien sacar ganancias de esta situación porque es una cosa dramática; llevamos millones de muertos y hay mucha gente que continúa en la primera línea. Por ello, todas nuestras ganancias se donarán. Del lado de José Luis, a refugios de perros y gatos, que han sido golpeados en la cuarentena al quedarse sin dueño, y por mi lado, voy a donar mis ganancias a gente con discapacidad visual o motriz, pues nunca ha existido una política de salud seria hacia este sector, y mucho menos en la actual crisis sanitaria.

La única manera en la que vamos a salir de esto es pensar en colectivo, trabajar todos juntos apoyándonos. Así que todos los que compren _Coronanews, les aseguramos que las ganancias irán a estas asociaciones.