El Comité de Cruz Roja Internacional  pide atención sobre la situación de estas víctimas, más aún en el contexto de la pandemia que asola a la región.

Por Giovanna Ferullo M.

Panamá, 28 ago (EFE).- “No hay nada que pare a las familias” que buscan a sus seres queridos desaparecidos, un fenómeno de “magnitud desconocida o insuficientemente reconocida” en América Latina y el Caribe, con miles de deudos en un limbo y marginados por Estados que no les dan respuestas, alerta Susana López, coordinadora para América Latina y el Caribe del programa de Personas Desaparecidas del CICR.

“Tenemos a miles y miles de familias luchando” en un contexto de “muy poco apoyo institucional” y falta de sistemas de gestión centralizados y eficaces, asegura a Efe López.

Es por ello que en el marco de la conmemoración este 30 de agosto del Día Internacional de los Desaparecidos, el Comité de Cruz Roja Internacional (CICR) pide atención sobre la situación de estas víctimas, más aún en el contexto de la pandemia que asola a la región.

Las restricciones por la crisis sanitaria añaden “otra capa más a los muchos desafíos que ya enfrentan los familiares en su búsqueda, y exponen la probabilidad de que la familia muera en la soledad y la tristeza, sin nunca haber tenido una respuesta sobre su ser querido”, agrega la coordinadora.

NO HAY CIFRAS CONFIABLES DE DESAPARECIDOS

La falta de cifras “confiables” sobre los desaparecidos es el “gran reto” y dificulta el diseño de políticas públicas que puedan ayudar a dar respuestas a las familias y a reducir la incidencia del fenómeno en la región, explica la coordinadora.

Para la Cruz Roja una persona desaparecida es aquella de la que su familia no tiene noticias. Puede estar viva o muerta, puede haber desaparecido en el contexto de un conflicto armado, de violencia, desastres naturales o durante de su migración: “Estamos hablando de niños, niñas, mujeres, hombres, adultos mayores”, afirma López.

CICR calcula que en Colombia hay al menos 83 mil desaparecidos, en Brasil más 82 mil registrados en 2018, en México más de 73 mil, en Guatemala más de 45 mil, en Perú más de 20.000 y en El Salvador entre 8 mil y 10 mil.

“Pero la verdad es que no sabemos si estas cifras se ajustan a la realidad. Puede haber un subregistro o números sobredimensionados. En nuestro continente aún falta desarrollar sistemas de gestión centralizados, que sea eficaces para abordar la información relativa a las personas desaparecidas”, insiste.

Se necesita más “voluntad política” para seguir avanzando. Los Estados han dado pasos con la aprobación de legislación y mecanismos de búsqueda pero “la magnitud total del problema o sigue siendo desconocido o sigue siendo insuficientemente reconocido”, resaltó.

FAMILIAS EN EL CENTRO DE LA ACCIÓN DE BÚSQUEDA

Detrás de cada persona desparecida hay una familia que la busca desesperadamente, algunas desde hace décadas. Enfrentan sentimientos de incertidumbre y dolor, dificultades legales y financieras -en general son grupos de bajos recursos- y el olvido de la sociedad.

Los familiares “son víctimas, padecen discriminación, marginación, estigmatización. Tantos años esperando una respuesta les genera problemas emocionales que llegan somatizar en dolencias físicas”, recuerda López.

Pero “no hay nada que pare a las familias, no van a quedarse con los brazos cruzados”, asegura la funcionaria desde su experiencia.

Así, incluso desde el confinamiento en sus hogares por la pandemia, las familias “están encontrando la manera de continuar con la búsqueda, de ejercer una presión positiva para que se agilicen los procesos”, destaca.

EL ACOMPAÑAMIENTO DE LA CRUZ ROJA

“Mucha veces vemos que las autoridades no tiene las capacidades, los recursos o la voluntad política para responder a las necesidades de las familias de los desaparecidos, y es aquí donde la Cruz Roja puede desempeñar un papel”, indica la coordinadora regional.

El organismo acompaña a las familias en el proceso y también a las autoridades, a las que brinda asesoría para la creación de leyes y mecanismos de búsqueda, y capacitación en materia forenses.

“Estamos posicionando el derecho a saber de los familiares. Ubicamos a las familias en el centro de la acción de búsqueda”, asevera.

López insiste en que la voluntad política necesaria para avanzar en la resolución de este drama humanitario se crea “a través de sensibilización, de despertar conciencia e impulsar la cooperación”.

Por ello el CICR en alianza con Playing Change produjo el vídeo musical “Hasta la raíz”, realizado durante la pandemia con la participación de más de 15 músicos de América Latina “para decirle a los familiares de los desaparecidos que no están solos”.