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París construye un muro (literal, de ladrillo) para contener a los adictos al crack

29/09/2021 - 7:56 am

A siete meses de las elecciones presidenciales, el asunto de la drogadicción callejera se ha convertido en una disputa política en la que se enfrentan la Alcaldesa socialista de París, partidaria de la creación de centros de consumos y reducción de riesgos, y el Ministro del Interior, que defiende una política de mano dura contra las drogas.

Por Raphael Morán

París, Francia, 29 de septiembre (RFI).- Tras desplazar por enésima vez el campamento de usuarios de crack en el noreste de París, la Prefectura de la capital francesa construyó además una pared para impedir el paso de los drogadictos por un túnel que une a París con la ciudad periférica de Pantin. Los vecinos denuncian un “muro de Berlín” que los aleja aún del corazón de la capital.

El viernes, los habitantes de Pantin, un municipio de la periferia norte de París, descubrieron con estupefacción la edificación de un muro para cerrar una de las pocas calles que los conecta con la capital. La construcción de dicho muro resulta de una decisión de la Prefectura parisina de reubicar a cientos de toxicómanos que viven en carpas en el noreste de la capital, y alejarlos de la población para evitar nuevos disturbios.

Y es que desde los años 90, cientos de personas marginadas, adictas al crack, un derivado barato de la cocaína, sobreviven en campamentos donde reina la miseria y la violencia, causando disturbios que causan la exasperación de los vecinos. El viernes pasado, las autoridades desalojaron una vez más el campamento para reubicarlo en una acera que bordea el periférico parisino. Esta vez, se tomó la decisión radical de construir un muro para mantener a los toxicómanos en esta zona marginal, y evitar contactos con la población que vive en los edificios aledaños.

Se repite entonces las escenas de desalojos policiales de usuarios de drogas que observa desde hace 30 años las organizaciones civiles que piden una solución más duradera al problema.

“Hay que entrar en contacto con estas personas, conocerlas, establecer un lazo y proponerles un tratamiento”, aboga Leon Gomberoff, trabajador social y responsable de proyectos en la organización Aurore que brinda asistencia a las personas adictas al crack en París. “Disponemos de tratamientos adaptados a la cocaína, pero la forma crack es más adictiva y afecta a personas que están en una situación de precariedad social muy grande. La idea es poder aportar esos tratamientos a esta gente y esto pasa por una cierta tolerancia al consumo porque no se le puede pedir que dejen de consumir de un día para el otro”, dijo Gomberoff a RFI.

En otras palabras, las organizaciones recomiendan la apertura de salas especiales donde los toxicómanos puedan consumir productos, descansar y acceder a estructuras médico sociales. “Es la única manera de poder entrar en contacto con estas personas y proponerles un cambio en su manera de consumir. Lo primero que buscamos es que consuman de manera menos compulsiva y que lo puedan hacer en lugar supervisado”, confirma Gomberoff.

EL HARTAZGO DE LA POBLACIÓN

Tras la disolución de la “colina del crack” donde se concentraban cientos de usuarios de drogas, el parque público Eole fue, durante dos años el otro lugar de concentración de la drogadicción al aire libre en la capital francesa, hasta el viernes pasado cuando se reubicó el campamento en la zona de París que colinda con Pantin.

La decisión causó furia entre los habitantes de Pantin: no sólo por la cercanía de la población drogadicta, sino también por la obstrucción de una calle en la que los vecinos transitaban con frecuenta para ir al corazón de París.

“Aquí, teníamos un proyecto para instalar un jardín para los vecinos. Ahora todo está cancelado”, se lamenta Joëlle, una vecina de la zona, entrevistada por Lucile Gimberg de RFI.

“Toda la atención se concentra en el muro, pero la pregunta es ¿qué hacer con esta gente que está detrás de este muro?”, se pregunta Raphaël, otro habitante de Pantin. “Lo que queremos nosotros son soluciones duraderas, que se brinde un acompañamiento a estas personas”, agregó, al micrófono de RFI.

A siete meses de las elecciones presidenciales, el asunto de la drogadicción callejera se ha convertido, además en una disputa política en la que se enfrentan la Alcaldesa socialista de París, Anne Hidalgo, partidaria de la creación de centros de consumos y reducción de riesgos, y el Ministro del Interior, del partido oficialista, Gérald Darmanin, que defiende una política de mano dura contra las drogas.

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