En Juchitán, Oaxaca, los pobladores viven entre las ruinas de sus propios hogares. A diferencia de la rapidez con la que se actuó en la Ciudad de México para retirar las construcciones que tiró el sismo de 7.1 del pasado 19 de septiembre, en la zona del Istmo todavía no concluyen las labores de limpieza de escombros, realizadas principalmente por los mismos habitantes.

A casi dos meses del sismo que azotó la zona del Istmo en Oaxaca, aún hay gente durmiendo al aire libre, pues han perdido completamente sus hogares, y en otros casos el daño a las estructuras es tan grave que corre riesgo de colapso.

En Juchitán, Oaxaca, los pobladores viven entre las ruinas de sus propios hogares. Fotos: Tercero Díaz, Cuartoscuro

Ciudad de México, 29 de octubre (SinEmbargo).- Por las calles de Juchitán, uno de los municipios oaxaqueños más afectados por el sismo del pasado 7 de septiembre, aún se pueden observar escombros que limitan el paso de los transeúntes, mototaxis y automóviles.

Montañas de fragmentos de cemento, ladrillo y madera se han convertido en un aspecto de la nueva cotidianidad que viven los pobladores de Juchitán, quienes han perdido sus hogares y, ahora, en su lote viven dentro de carpas donadas por un país extranjero.

A diferencia de la rapidez con la que se actuó en la Ciudad de México para retirar las construcciones que tiró el sismo de 7.1 del pasado 19 de septiembre, en la zona del Istmo todavía no concluyen las labores de limpieza de escombros, realizadas principalmente por los mismos pobladores.

La demolición de las casas que sufrieron un daño estructural tampoco a concluido. Fotos: Tercero Díaz, Cuartoscuro

La demolición de las casas que sufrieron un daño estructural tampoco a concluido, y ese riesgo se mantiene latente para los juchitecas, quienes han tenido que pagar para realizar estas labores.

Asunción Ruiz López y Víctor Sánchez de 51 y 63 años, respectivamente, perdieron su casa durante el sismo del 7 de septiembre, por lo que ahora viven en su lote baldío, sin un techo que los proteja del clima.

Los habitantes también deben lidiar con los ruidos y olor a lubricante que desprende un parque eólico generador de energía ecológica, instaurado en el Istmo por empresas extranjeras y que está cada vez más a las comunidades de esta zona.

Según el recuento oficial, en este municipio 36 perdieron la vida aquél 7 de septiembre y 7 mil viviendas resultaron afectadas.

El escenario de caos que en los primeros días vivió Juchitán– uno de los estados más pobres del país, pero también reconocido por su historia, su folclore y su esencia indígena– persiste a casi dos meses de la tragedia.

Los habitantes también deben lidiar con los ruidos y olor a lubricante que desprende un parque eólico generador de energía ecológica. Fotos: Tercero Díaz, Cuartoscuro

-Con información de Tercero Díaz, Cuartoscuro.