La fémina, hilandera de profesión, medía 1.48 metros y se cree que falleció por causas naturales cuando tenía en torno a 20 años.

Ciudad de México, 29 de noviembre (RT).- Un grupo de obreros encontró los restos de una mujer de unos 20 años que vivió hace unos seis siglos —durante el Imperio inca— durante los trabajos de instalación de una tubería de gas en una calle de Lima, informó el pasado viernes AFP.

A pesar de que el hallazgo fue realizado en 2018, sólo fue anunciado esta semana después de que concluyeran los estudios arqueológicos, incluida la reconstrucción digital de la cara de la mujer, que se habían retrasado por culpa de la pandemia del coronavirus.

La fémina, bautizada por los expertos como Wayaw (“sauce”, en quechua), medía 1.48 metros y se cree que falleció por causas naturales. Como miles de trabajadoras peruanas en la actualidad, era hilandera, aseguró a la agencia la arqueóloga jefa de la excavación, Cecilia Camargo.

“Fue una artesana, no de élite, que se dedicaba a una labor tan noble como es el tejido, con técnicas que hasta hoy se preservan”, explicó Carmargo. “Ella era como muchas mujeres actuales que trabajan en tejidos en San Juan de Lurigancho”, añadió.

¿CÓMO ERA?

La mujer fue hallada en posición fetal, enterrada junto a objetos textiles y objetos decorativos, como un prendedor de plata y brazaletes con conchas de mariscos. Asimismo, una de las pruebas de su profesión es que tenía desgastados los huesos de los hombros y cadera.

El cráneo de la mujer presenta una deformación, rasgo típico en ciertos pueblos que en aquella época habitaban lo que hoy en día es Perú, pues colocaban tablillas, paños y sogas en la cabeza de los niños para distinguirlos.

Asimismo, la conocida por los lugareños como la Dama del Sauce tiene cara alargada, nariz aguileña y labios gruesos, según la representación digital elaborada por los arqueólogos. Ahora su esqueleto y objetos personales se entregarán al Ministerio de Cultura para que decida dónde deben exponerse.

TIERRA CON MUCHA HISTORIA

“El Sauce fue un centro poblado que se dedicaba a la agricultura, a la orfebrería y pastoreo [hace 600 años], un espacio de control del Imperio inca”, declaró a AFP el arqueólogo independiente Julio Abanto, que trabaja en la zona donde se encontraron los restos.

En este sentido, sostiene que el hallazgo “es bastante emocionante, porque es una pieza más que le devolvemos a las perdidas hojas de nuestra historia”. “Es un orgullo saber que vivimos en una tierra que tiene mucha historia”, añadió.

La ley de Perú obliga a las empresas que llevan a cabo excavaciones a tener en su plantilla arqueólogos, porque a menudo se encuentran con vestigios precolombinos en el subsuelo de la costa del país. Solamente en la capital, hay más de 400 sitios arqueológicos.

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