Borregos hacinados. Foto: Jo-Anne McArhur We Animals

El fin de año siempre es una época de reflexión, de hacer un recuento de lo que hemos vivido, de cosas que cumplimos, de cosas que aprendimos y a menudo de plantearnos metas que queremos alcanzar en el año siguiente.

Es época de estar con la familia, con amigos, de estar cerca de nuestros seres queridos, es un momento de compasión y amor hacia los otros.

A veces nos olvidamos que los humanos no somos los únicos sobre el planeta y que esa compasión que profesamos debería incluir a todos los seres, tristemente esta época tan bella es también la época en la que más animales sufren y mueren para ser utilizados como comida.

El pavo, uno de los animales que tradicionalmente se consume más en estas fechas, es un animal sumamente noble y cariñoso, tuve la oportunidad de conocer a Beatriz, una Pava hermosa que vive en el Santuario Woodstock, el tiempo que estuve ahí se convirtió en una de mis mejores amigas, le encantaba que me sentara a su lado y le acariciara suavemente sus plumas hasta quedarse dormida, Beatriz tenía el pico cortado, ya que a los pavos como a las gallinas les cortan el pico en las instalaciones de explotación intensivas para que no se hieran unos a otros derivado del hacinamiento y estrés.

Es muy triste que millones de seres tan hermosos y nobles como mi amiga Beatriz tengan este triste final en una fecha en la que se supone celebramos la compasión y el amor.

Beatriz. Foto: Santuario Libres al Fin

Además del pavo, el consumo de otros animales también aumenta considerablemente en estas fechas, cerdos, vacas, cabritos, todos ellos son animales que sufren y pueden sentir dolor igual que perros y gatos, son animales inteligentes, que forman vínculos, que se dan cuenta de lo que les pasa y pueden anticiparlo, una de las experiencias más dolorosas que tengo es de un matadero de cabritos, una persona estaba pateándolos y asesinándolos uno tras otro, y los que seguían sabían lo que les esperaba, se podía observar en sus ojos el miedo, el dolor, el saber que eran los siguientes, siendo tan solo unos bebes de menos de cuarenta días de nacidos.

Mono. Foto: Santuario Libres al Fin

Mono, uno de los seres más importantes de mi vida, es un cabrito que iba a tener este cruel final, pero gracias a la voluntad de una persona pudo cambiar su destino, y ahora vive su vida feliz y tranquila en el Santuario Libres al Fin, es de los pocos cabritos afortunados que podrán llegar a ser adultos.

Celebrar sin crueldad es muy fácil, además que considero es la manera congruente en la que se celebra el amor y la compasión, existe una gran cantidad de opciones deliciosas que podemos preparar. Es cuestión de decisión, en estas fiestas también a ellos regálales la vida.

Foto: Esta Navidad regálame la vida por Liberum