De las 60 plantas petroquímicas de Pemex, la mayoría está en Veracruz y sólo operan el 40 por ciento. El pasado 20 de abril se registró una explosión en el complejo Clorados III en Coatzacoalcos que dejó 32 muertos y más de un centenar de heridos. El pasado jueves la Profepa informó sobre la “clausura temporal” a la planta por la presencia de sustancias peligrosas para la salud. La organización Greenpeace celebró la decisión de las autoridades y solicitó a la empresa operadora de la planta, Mexichem, asumir su responsabilidad en esta tragedia.

De momento, no se han revelado reacciones negativas de parte de ningún banco de inversión ante el impacto del accidente en la planta de Veracruz. Foto: Cuartoscuro

El pasado 20 de abril se registró una explosión en la planta de Clorados III que dejó 32 muertos y más de un centenar de heridos. Foto: Cuartoscuro

Por Ignacio Carvajal

Ciudad de México, 29 de abril (SinEmbargo/BlogExpediente).– De las 60 plantas petroquímicas que Petróleos Mexicanos (Pemex) mantiene en los complejos Cangrejera, Pajaritos, Cosoleacaque y Morelos, sólo operan el 40 por ciento, el resto, o están paradas, desmanteladas, en proceso de venta o entregadas al capital privado.

Así lo dijo Víctor Cámara, integrante de la Unión Nacional de Técnicos Profesionistas, organización que representa el corazón de la disidencia contra el líder del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), Carlos Romero Deschamps, a nivel nacional, y contra los Jorge Wade González y Ramón Hernández Toledo, en lo local, líderes de la sección 10 y 11 del sindicato petrolero, respectivamente.

Cámara cuenta que los antecedentes de Petroquímica Mexicana de Vinilo (PMV) y de Mexichem se remontan al foxismo, cuando ese gobierno entregó, a precio de ganga, y en medio de turbias negociaciones, la planta conocida como Cloro de Tehuantepec, ubicada frente a Pajaritos, en Coatzacoalcos.

Relató que el proceso para cederla se inició en los años de Ernesto Zedillo Ponce de León como Presidente de la República, “pero como la sociedad y los sindicatos se opusieron, lo aplazó. Fue Fox el que entregó ese complejo a la familia del Valle, y quienes finalmente se apropiaron poco a poco de la producción de Cloro mediante alianzas con Pemex”.

Así, fueron los gobiernos panistas de Vicente Fox Quesada y de Felipe Calderón Hinojosa, los que iniciaron con la entrega silenciosa de activos de Pemex a la iniciativa Privada, cuyo mayor ejemplo es Clorados III.

La Diputada federal por Coatzacoalcos, Rocío Nahle, también coincidió en que el haber desplazado Cloros de Tehuantepec representa la entrega de las plantas más productivas de Pemex al sector privado.

Lamentablemente, se hizo en detrimento de la industria mexicana, pues lejos de apoyar a sectores altamente productivos y que generaran riquezas, estas operaciones estuvieron en manos de tecnócratas del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y de Partido Acción Nacional (PAN) que cedieron a los chantajes de empresarios que ya eran millonarios, y que con esas plantas, se volvieron más.

Después de que tuvo a Cloro de Tehuntepec, la familia del Valle coqueteó con la posibilidad de manejar Pajaritos, argumentando que Pemex no contaba con la capacidad financiera para operarla y hacerla más productiva, por eso en 2003, una de las primeras acciones de Enrique Peña Nieto, como calentamiento para la Reforma Energética, fue desincorporar Pajaritos, el complejo más antiguo del país, para dejarlo en manos de la familia del Valle.

“Es momento de pararlo, ya vimos lo que pasó con el accidente, todo lo que costó. La planta se tiene que demoler y construir una nueva de cero. Hay que detener Antonio del Valle”, dijo Nahle, quien acotó que Pajaritos no fue entregado ni si quiera por la Reforma Energética, sino por maniobras turbias desde la Secretaría de la Función Pública.

PLANTAS ENTREGADAS

En el sur de Veracruz, según datos de Pemex, está instalada poco más del 90 por ciento de la infraestructura petroquímica por plantas que operan en los complejos Pajaritos, Morelos, Cangrejera y Cosoleacaque.

En estos complejos, las plantas, en su mayoría, dijo el disidente, han sido paradas, están abandonadas o en franco proceso de desmantelamiento para ir a la chatarra.

El antecedente en el sur de Veracruz sobre la venta de infraestructura de Pemex para el beneficiar al sector privado, es la venta de Agronitrogenados, en ese entonces con el nombre de FERTIMEX, en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, al grupo empresarial Altos Hornos de México, del empresario Alonso Ancira Elizondo.

Ahora la empresa, que lleva casi ocho años parada, por huelgas que derivaron de la mala administración del complejo, fue comprada de nuevo, en 3 mil 500 millones de pesos, al mismo grupo empresarial por Pemex, que ahora pretende incursionar en el mercado de la urea, sustancia de vital importancia para el campo mexicano, y que desde el cierre de FERTIMEX se importaba en grandes cantidades de Rusia y Ucrania.

Además, Pemex destinará 200 millones de pesos más para rehabilitar la planta de Agronitrogenados, con más de 30 años de antigüedad, gran parte de su infraestructura son fierros obsoletos, trabajos que están siendo efectuados por una empresa de capital español, es decir, no se tomó en cuenta a los contratistas locales.

O sea, Pemex vendió una planta en buen estado y con alta producción de fertilizante al sector privado, en donde la quebraron por mal manejo, y ahora, la empresa productiva del Estado de nuevo la compra, vuelta chatarra, para salvar al mismo grupo empresarial que ya gozó de ella y la dejó echar a perder.

El director general de Mexichem, Antonio Carrillo, dijo a la agencia Reuters en una entrevista telefónica que la empresa está en el proceso de evaluar los daños causados a su planta en Coatzacoalcos, que aseguró representa cerca de un 4 por ciento de sus ventas anuales. Foto: Cuartoscuro

La explosión en Pajaritos trajo consecuencias para Mexichem en el mercado bursátil, sus acciones reportaron caídas la semana pasada. Foto: Cuartoscuro

Dentro del complejo Pajaritos, las plantas entregadas a la iniciativa privada, son: Etileno II, con capacidad de diseño de 185 mil toneladas anuales; clorados III, con capacidad de 405 toneladas anuales; Ácido Clorhídrico, con 238 toneladas anuales; Ácido Muriático, con 122 mil toneladas anuales; Dicloroetano, 786 toneladas anuales.

Y la planta de Tratamiento de Efluentes y Criogenia de Gas (PGPB), instalaciones que son capaces de generar miles de millones de pesos en ganancias al año a Pemex sólo por petroquímica, pues producen ácido fluorhídrico, cloro, sosa cáustica, hipoclorito de sodio y PVC, así como la extracción de fluorita, que están dentro de la línea de los materiales más cotizados en el mercado.

En de las instalaciones de Pajaritos, hay plantas paradas, fuera de línea, como Etileno I, Clorados I, Clorados II, Aceltaldehido, Óxido de Etileno, MTB.

“Son plantas canceladas, paradas por falta de mantenimiento, las dejaron pudrirse, ya no existen o están en franco deterioro”, comentó Cámara.

El trabajador dijo que esta infraestructura fue abandonada producto de un plan para que fueran entregadas a la iniciativa privada, como en principio no se pudo, prácticamente entró en acciones de sabotaje orquestadas por el ex director de Petroquímica Básica, Rafael Beverido Lomelí, quien jubiló a los ingenieros más capaces de esa industria con la finalidad de entregar sus instalaciones a la IP sin la mayor resistencia.

Por eso fue denunciado ante la Procuraduría General de la República (PGR), por “daños y prejuicios a la nación”, en el expediente AP/PGR/VER/CTZ/181/2010, en donde se señala que por él, en ese año, se realizaron obras para ampliar la capacidad de Clorados III –la planta que explotó- pero al término de la obra, “no se realizó la prueba de arranque o desempeño, y por órdenes de Beverido, así fue entregada al personal de Pemex, con el resultado de que el costoso equipo se dañó, y tuvo que ser comprado de nuevo”.

La planta debía tener una capacidad de producir 405 mil toneladas de producto anuales, y no alcanzó ya ni las 200 mil que estaba realizando, y que ahora, se desconoce cuándo volverá a operar por los daños dejados por la explosión.

“Desde 2009, Pemex otorga permisos a Mexichem para que sus trabajadores y técnicos intervengan en las instalaciones de Pajaritos y conozcan documentos y estrategias confidenciales”, dijo el entrevistado, y es cuando se inicia la entrega a la IP.

El pasado 20 de abril, se registró una explosión en la planta de Clorados III que dejó 32 muertos y más de un centenar de heridos.

El pasado jueves, la Procuraduría Federal de Proteccion al Ambiente (Profepa) informó sobre la “clausura temporal” a la planta por la presencia de sustancias peligrosas para la salud.

“La clausura temporal de la Planta de Clorados III será levantada por la Profepa hasta que la empresa cumpla con las medidas que le fueron ordenadas”, explicó la dependencia en un comunicado.

La Profepa informó que esta medida se tomó para que la empresa Mexichem realice y presente “un estudio de caracterización y un programa de remediación” por la presencia de “residuos peligrosos” que se pudieron haber generado en la explosión del pasado 20 de abril.

Ayer viernes, Greenpeace celebró la clausura temporal de la planta de Clorados III anunciada por la dependencia a ocho días del accidente.

Mientras que las autoridades de Protección Civil aseguraban que no había contaminación en la zona, Greenpeace advirtió desde el primer momento de la posible liberación de tóxicos al ambiente y demandó que se tomaran las medidas pertinentes.

“Con este anuncio vemos que las autoridades empiezan a tomar en serio el impacto de este accidente sobre las comunidades locales y el medio ambiente”, dijo la organización en un comunicado.

Solicitó a Mexichem asumir su responsabilidad en esta tragedia y actuar en la remediación con el respeto y transparencia que merece la gente de Coatzacoalcos.

También mencionó que la semana pasada un equipo de Greenpeace tomó muestras de agua y tierra del ambiente en la zona para analizar la presencia de sustancias tóxicas después de la explosión y adelantó que los resultados se darán a conocer dentro de un mes.

Greenpeace acudió al puerto de Coatzacoalcos a tomar muestras de agua y suelo en el ambiente tras explosión. Foto: Greenpeace.

Greenpeace acudió al puerto de Coatzacoalcos a tomar muestras de agua y suelo en el ambiente tras explosión. Foto: Greenpeace.

La explosión en Pajaritos trajo consecuencias para Mexichem en el mercado bursátil, sus acciones reportaron caídas la semana pasada. En tanto, las ventas del conglomerado disminuyeron 12 por ciento en el primer trimestre del año, debido a menores precios de los petroquímicos en los mercados.

De acuerdo con su reporte financiero enviado a la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), en este periodo sus ingresos alcanzaron los mil 262 millones de dólares.

Sin embargo, las utilidades netas de Mexichem cerraron en 59 millones de dólares, por lo que aumentó en 167 por ciento.

Otra planta rematada como chatarra este año en Veracruz, después de meses de abandono, es la planta de Etileno de Escolín, en Poza Rica. Su valor actual es de 49 millones de pesos en chatarra y por algunos equipos con funcionalidad.

La Diputada Rocio Nahle, de Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), recordó que por estas plantas no valoradas, en 1992, México ocupada el lugar número cinco entre las mejores petroquímicas del mundo, para el 2008, había pasado al lugar 62, actualmente, no figura en la medición ni de las primeras 100.

Es momento –dijo- de analizar el esquema de entrega al sector privado, y devolver la operación de los complejos a Pemex y sus trabajadores, “PEMEX está obligado a parar la voracidad de Antonio del Valle. El consejo de Administración está obligado ante este incidente”.

Y es que Mechixem, por lo mientras, ya delineó que se hará responsable de las más de 30 víctimas de ese acontecimiento, pues han salido a declarar que eran trabajadores contratistas bajo el esquema de “outsoursing”.

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