Luis Geovanny Rodríguez de Aquino caminaba con tres amigos por la colonia PRD en Chilpancingo, Guerrero, cuando fue privado de la libertad por sujetos armados, el 14 de junio de 2016. Esther Aquino, su madre, sufrió de la indolencia y omisión de las autoridades quienes, acusó, no le quisieron levantar la denuncia inmediatamente.

Desde 2015 hasta el primer trimestre de marzo de 2019, las cifras oficiales sólo reportan 701 niños, niñas y adolescentes víctimas del delito de rapto en México; 625 víctimas de secuestro; 421 de tráfico de menores, y 773 por trata de personas, de acuerdo con estadísticas sistematizadas por la Red de Derechos de la Infancia (Redim), con base en datos del SESNSP.

Ciudad de México, 30 de junio (SinEmbargo).– Luis Geovanny Rodríguez de Aquino, 15 años de edad, fue privado de la libertad por tres hombres armados el 14 de junio de 2016 en Chilpancingo, Guerrero. Dos amigos y un sobrino del jovencito presenciaron el plagio y dieron aviso a la familia. Sin embargo, durante las primeras horas las autoridades no quisieron recibir la denuncia, ni levantar el acta con el argumento que “a lo mejor se había ido de pinta”, acusó Esther Aquino, madre del menor desaparecido.

Se han cumplido tres años de ese crimen y la familia sigue sin tener ningún rastro de su paradero: “Desde entonces no he parado de buscarlo y no voy a parar hasta hallarlo”, dijo Esther Aquino, en entrevista con SinEmbargo.

Las cifras oficiales reportan sólo 701 casos de rapto de menores –de los cuales el 99 por ciento son mujeres– de 2015 al primer trimestre de 2019. “El rapto es uno de los delitos que afecta de sobremanera a la población infantil y adolescente, pues representa el 60 por ciento de víctimas de este delito respecto al total nacional”, explica la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim) en su informe Niñas, niños y adolescentes víctimas de delitos 2015-2019.

Los estados del norte son los que registran mayor número denuncias por el delito de rapto. En Nuevo León al menos el 60 por ciento de los casos; seguido por Sinaloa con un total de 144 víctimas y después Sonora con 142 casos. En cuanto a Guerrero, donde Luis fue privado de la libertad, las autoridades no han registrado ningún caso desde el 2015.

En cuanto al delito de tráfico de menores, las cifras oficiales dan cuenta sólo de 421 denuncias por tráfico de menores entre 2015 a marzo de 2019. El 80 por ciento de las víctimas se registraron entre 2016 y 2017, sin embargo, el Estado de Guerrero tampoco notifica ningún caso bajo este tipo penal.

LA SUSTRACIÓN

Luis Geovany, “Güicho” como le decían de cariño, tenía 15 de años de edad y cursaba la secundaria. El 14 de junio tenía el día libre pues no hubo clases en su escuela. Cerca de la 1 de la tarde, se sentó en la banqueta de su casa junto con dos amigos de él y su sobrino, todos menores de edad.

Los adolescentes conversaban cuando un vehículo color blanco pasó por la calle; tres sujetos iban a bordo. El auto hizo un semi alto frente a los menores y los tripulantes los miraron fijamente, de acuerdo al relato de uno de los jovencitos que replicó a esta redacción la madre de Luis.

–¿Vieron cómo se nos quedaron viendo? –, comentaron entre ellos, pero  no le dieron más importancia al caso.

Uno de los amigos de Geovany propuso ir a la cancha de usos múltiples a jugar y “echar la reta”. Los demás aceptaron y se dirigieron hacia el lugar, ubicado a kilómetro y medio de la casa.

“Al momento de que iban para la cancha ya los iban siguiendo los del auto”, relató Esther. Los cuatro adolescentes estuvieron cerca de unos diez minutos en las canchas. Se retiraron porque no había más personas con quienes jugar o retar.  Al salir, el vehículo que se había detenido frente a ellos, se encontraba fuera del lugar.

“Ellos empezaron a caminar, pero notaron que los iban siguiendo, entonces ellos comenzaron a caminar más rápido”, platicó la entrevistada.

Los jovencitos acordaron acelerar el paso y caminaron más rápido “pero al ir con más prisa empezaron a ir como en fila, y Luis, como era el más grande daba los pasos más grandes, quedó al frente de la fila”, explicó la mamá.

El vehículo blanco cerró el paso a los jóvenes, quedó justo frente a Luis. Los sujetos del auto bajaron y rápidamente tomaron al adolescente y lo metieron al vehículo, mientras que los demás se echaron a correr-

“Los muchachos dicen que los del carro todavía les gritaron que no corrieran, que se esperaran, pero que todos se dispersaron. Geovany ya no alcanzó a correr porque luego lo agarraron y lo aventaron al carro”, agregó la señora Aquino.

A partir de ese momento, la familia no ha vuelto a saber nada del estudiante, ni un rastro o indicio de lo que ocurrió después con el menor. “Desde ahí empezó mi martirio, yo ya no sé más de mi hijo”, agregó la mujer.

Luis Geovany tenía 15 años al momento de desaparecer. La familia pide ayuda para su localización. Foto: Especial

TESTIMONIO

El nieto de Esther, quien era uno de los cuatro jovencitos perseguidos, fue quien notificó de inmediato a la madre de Luis sobre la privación de la libertad.

“Mi nieto llegó llorando a la casa, me preguntó si no había llegado Güicho, porque pensó que ya había llegado. Yo le pregunté qué porque me decía eso, que dónde estaba Luis y me dijo ‘Es que se lo llevaron unos hombres en un carro blanco’”

El jovencito le relató a Esther lo sucedido, y agregó que desconocían quienes eran sabían quiénes eran esas personas, pero que los habían seguido desde que estaban afuera de la vivienda.

RETARDO EN ALERTA AMBER

Esther de inmediato acudió a las instalaciones de la Fiscalía en Chilpancingo, Guerrero, para la búsqueda del joven, pero los agentes que estaban de turno le negaron la opción y no quisieron levantar el reporte, según comentó la madre.

“Yo fui a poner la denuncia ese mismo día, pero no me la quisieron recibir porque me dijeron que no procedía porque a lo mejor mi hijo se había ido de pinta con sus compañeros y que a lo mejor iba a regresar. Yo les dije que se lo llevaron, pero no me recibieron la denuncia”, platicó la mujer.

La mujer explica que durante la tarde le marcó a su hijo, e incluso en una ocasión le contestó y le dijo que estaba con unos “conocidos, sin embargo, la entrevistada aseguró que la voz de su hijo se escuchaba mal. Él se oía nervioso y como si hubiese llorado, según contó la mujer.

“En ese entonces estaba la licenciada Guadalupe Rendón, yo le marcaba a mijo y le marcaba al teléfono, de mi hijo y de repente entraba la llamada y de pronto se apagaba, y la licenciada me decía ‘se ha de haber ido de pinta, entonces, vengase mañana. Mañana levantamos la denucia’”, agregó la madre.

El reporte de desaparición del menor fue levantado por las autoridades hasta el día siguiente, además, la Alerta Amber fue emitida hasta el tercer día y sólo duro 48 horas activa.

“Al tercer día la bajaron y yo fui a y les reclamé porque la habían quitado si él no había aparecido, y me dijeron que la quitaron porque él ya había aparecido, pero les respondía que era mentira, y que si ya había sido localizado entonces que me lo entregaran”.

Los servidores públicos que atendieron a la mujer tomaron nota, y le indicaron a Esther que le asignarían agentes ministeriales para la búsqueda de su hijo.

“Pero los ministeriales, hasta ahorita nunca les vi la cara, nunca se fueron a parar a mi casa, nunca fueron hacer una pregunta”, añadió.

EL AUTOMÓVIL

Seis meses después de la desaparición de Luis, Esther vio en las redes sociales una alerta que emitían vecinos sobre un vehículo Versa color gris que rondaba en la zona en la que desapareció su hijo.

La publicación daba algunos detalles del automotor. El modelo y las placas coincidían con el mismo carro en que se habían llevado a Luis.

Los tres hombres que viajaban en el vehículo fueron detenidos y el mueble confiscado. Esther acudió con a la Fiscalía con el comandante ministerial a cargo para cuestionar sobre el operativo, la captura de los hombres capturados y para informar que las características del vehículo correspondían con el que estuvo involucrado en la privación de la libertad de su hijo.

La mujer relató que le pidió al comandante interrogar a los detenidos sobre su hijo:

–Hay que interrogar a esas personas –le habría dicho al funcionario.

–No, no lo podemos hacer porque estaríamos violando sus derechos. Además, no es una cosa segura que ellos [los detenidos] se lo hayan llevado –contestó el comandante.

El Ministerial le sugirió a la mujer que ella continuara con sus indagatorias.

–Mejor vaya e investigue más y cuando tenga más información nos la trae, y sobre todo me trae testigos, porque no nada más es acusar.

–Y yo de dónde voy agarrar los testigos, usted sabe que esta información nadie la da y nadie se va a prestar a ir a atestiguar, claro que no, porque estamos en peligro –refutó la mujer.

Desde entonces, Esther y su hijo mayor son quienes han realizado la mayoría de acciones en busca de joven estudiante. Caminaron por varias calles, preguntaron a vecinos, y han tratado de encontrar indicio que les den un panorama de lo ocurrido con Luis; sin embargo, la familia de Esther es de bajos recursos y su búsqueda se limita por ese motivo.

“Entonces, a partir de ahí, yo sola empecé a buscar y a buscar. Yo me he metido entre toda esta gente, me dicen que ya no ande así, pero no voy a dejar de buscar. Primero estaba sola porque no sabía que existían colectivos hasta que una persona me recomendó al Colectivo donde pertenezco”, narró. Esther es una de miles de madres que se ha integrado a marchas, caravanas, búsquedas en campo; “he ido e iré a donde tenga que ir para buscar a mi hijo”, reiteró.

El reporte de desaparición del menor fue levantado por las autoridades hasta el día siguiente, además, la Alerta Amber fue emitida hasta el tercer día y sólo duro 48 horas activa. Foto: Especial

SIN AVANCE

El caso de Luis fue atraído por la Fiscalía Especializada de personas desaparecidas de la Fiscalía General de la República (FGR) desde hace un año, sin embargo, sigue sin avances, platicó la madre.

Los obstáculos para la investigación siguen presentes, pues constantemente cambian al Ministerio Público, “ahora no conozco al nuevo MP, entre todos esos cambios de MP ya no sé nada”, comentó.

Esther dice que espera que con las nuevas autoridades, la Comisión de Búsqueda de Personas y la asignación de recursos para la búsqueda puedan brindar resultados que se traduzcan en dar con el paradero de su hijo.

“Yo lo que quiero es un operativo, una investigación a fondo. Yo ya hice mi parte, ahora quiero que la autoridad haga su parte. Es una rabia y una impotencia de no poder hacer nada, de estar con las manos cruzadas, porque al menos yo no tengo los elementos para meterme, por eso lo que yo quiero es que se haga operativo, que se busque a mi hijo, que se hagan todas las investigaciones que se tengan que hacer, porque no hay hecho nada, ni la estatal ni aquí la federal, no han hecho absolutamente nada, quiero que se pongan a trabajar, que se pongan hacer su trabajo”, concluyó.

El Secretario de Seguridad, Alfonso Durazo, dijo el año pasado que en México había al menos 460 mil adolescentes y personas jóvenes reclutadas por el crimen organizado, sin embargo, hasta ahora no hay información oficial o estudio que nos pueda corroborar ese dato. El titular de la SSP tampoco detalló cual sería el porcentaje o el número de menores que habrían sido reclutados a la fuerza o después de ser privados de su libertad.

Las estadísticas oficiales en relación al delito de trata de personas, reportan al menos 773 víctimas menores de edad, quienes representan uno de cada cuatro respecto al total nacional, de acuerdo con Redim.

Al menos 7 de cada 10 son mujeres. Coahuila, Chiapas y Oaxaca encabezan el mayor número de víctimas con 95, 93 y 65 casos respectivamente. El estado de Guerrero sólo da cuenta de 11 casos en más de cuatro años.

El secuestro de menores es de al menos 652 víctimas, la mayoría son varones con 431 casos. El estado de Guerrero reporta 32 casos desde el 2015, de los cuales 23 son mujeres. “Las víctimas de secuestro que son menores de edad representan el once por ciento de los casos a nivel nacional”, destaca la Redim.