Temer había permitido la explotación por parte de corporativos mineros de una reserva de la Amazonia, con una superficie mayor al territorio de Dinamarca. En el área existen al menos 381 especies animales recién descubiertas.

Personalidades del país como Caetano Veloso o Gisele Bündchen presionaron al Gobierno para que reformara el polémico proyecto. Foto: EFE

Sao Paulo, 30 de agosto (EFE).- La Justicia brasileña suspendió hoy de manera cautelar un decreto del Gobierno del Presidente Michel Temer que abría a la minería una reserva de la Amazonía en un día en el que se anunció el descubrimiento de 381 especies nuevas de animales y plantas en toda la región amazónica.

La decisión de un juez federal de Brasilia de suspender “todo y cualquier acto administrativo” que se proponga la extinción de la Reserva Nacional do Cobre e Associados (Renca) supone un revés para el Ejecutivo brasileño, que ya había modificado el texto original ante la ola de críticas a partir de su publicación.

El polémico decreto que extinguía la Renca, con una superficie de 47 mil kilómetros cuadrados -una superficie mayor que Dinamarca-, permitía a empresas privadas explotar minerales en el área, algo hasta el momento reservado al Estado.

“La Renca no es un paraíso, como quieren hacer parecer, erróneamente, algunos”, señalaba entonces la Presidencia en un comunicado para justificar el decreto.

Sin embargo, la fuerte presión por parte de la Procuraduría, organizaciones ecologistas y reconocidas personalidades del país como Caetano Veloso o Gisele Bündchen, obligó al Gobierno a reformar el polémico proyecto, aunque mantuvo la extinción de la reserva.

Ricardo Mello, coordinador del programa Amazonía de la organización WWF Brasil, advirtió hoy que “preocupa mucho” que el Gobierno posibilite una legislación de esa naturaleza y agregó que hay un movimiento “para hacer más frágil” las leyes ambientales de Brasil.

“El histórico de la exploración mineral en la Amazonía tiene episodios muy graves de incumplimiento ambiental, riesgo humano, degradación social y hasta trabajo esclavo asociado a este tipo de actividad”, alertó Mello a EFE.

La Renca, que comparten los estados de Pará y Amapá, fue creada en 1984 por la dictadura militar brasileña (1964-1985), que pretendía explorar cobre en la región, algo que finalmente no se produjo y que impidió hasta el momento la actuación de compañías mineras en la zona.

El Gobierno, que manifestó su “compromiso con el soberano desarrollo sostenible de la Amazonía”, anunció hoy, a través de la Abogacía General de la Unión (AGU), que presentará un recurso contra la suspensión del decreto en segunda instancia.

En paralelo a toda esta controversia, la Amazonía continúa desvelando nuevas sorpresas en su vasto territorio.

Científicos descubrieron 381 nuevas especies de animales y plantas en la región amazónica entre 2014 y 2015, según un informe divulgado hoy por WWF en Sao Paulo.

En promedio una nueva especie fue registrada cada dos días, la mayoría detectada en áreas de conservación, e incluso cuatro de ellas en la Renca, según los investigadores.

En total, fueron descubiertas en la selva amazónica 216 nuevas especies de plantas, 93 de peces, 32 de anfibios, 19 de reptiles, 20 de mamíferos -dos de ellos fósiles- y una de aves.

“Dentro de todas las descubiertas destacan cinco especies de primates, que es una sorpresa para nosotros en pleno 2017, dos de ellas ocurren en la región del llamado arco de deforestación”, explicó a EFE Fernanda Paim, del Instituto Mamirauá, entidad vinculada al Ministerio de Ciencia y Tecnología de Brasil.

Entre las especies descubiertas las más llamativas son el macaco “zogue-zogue” rabo de fuego, con una llamativa cola rojiza; una nueva especie de delfín de agua dulce que se estima que surgió hace 2.8 millones de años; un pájaro con un canto bien peculiar; y una rana que solo habita en ecosistemas rocosos de gran altura.

Sin embargo, Mello denuncia que “buena parte de las especies fueron descubiertas en áreas sometidas a un gran presión antrópica”, ya sea por la actividad agropecuaria o por la construcción de hidroeléctricas y carreteras.

“Brasil está perdiendo áreas de selva muy grandes todos los años. En la misma Amazonía, en zonas remotas, ya se observa una degradación por la contaminación de los manantiales. Es muy preocupante”, subraya.

“Nos estamos arriesgando a perder antes incluso de saber lo que estamos perdiendo”, concluye.