Los altares, que ahora sustituyen lo que antes eran edificios, fábricas o escuelas, forman parte de un proceso del duelo, al recordar y rendir homenaje a las víctimas y a los voluntarios y profesionales que han pasado días trabajando para rescatar sobrevivientes y sacar los cuerpos de las personas fallecidas por el sismo.

Por Moisés Castillo

CIUDAD DE MÉXICO, 30 de septiembre (AP)– En las aceras, medianas y entre el polvo de ladrillo, el lodo y los escombros de los 38 edificios derruidos en la capital por un sismo de magnitud 7.1, han aparecido altares improvisados en recuerdo de las víctimas mientras la capital empieza a asimilar las pérdidas.

Forma de un proceso del duelo, al recordar y rendir homenaje a las víctimas y a los voluntarios y profesionales que pasaron días trabajando para rescatar sobrevivientes y sacar los cuerpos de más de 350 personas fallecidas.

Ante el campus universitario del Tecnológico de Monterrey, el sur de la capital, la gente colocó muñecos de borregos -la mascota de la universidad_ junto a mensajes manuscritos dedicados a cinco alumnos que murieron en el terremoto del 19 de septiembre.

Flores, mensajes manuscritos y una bandera mexicana se ven colocados en Parque México. Foto: Rebecca Blackwell, AP

Coronas de flores, ropa, material de costura y un maniquí en en la calle Bolívar. Foto: Rebecca Blackwell, AP

La santa patrona de México, la Virgen de Guadalupe, en un altar de recuerdo a los fallecidos en un edificio de cinco pisos de oficinas y fábricas, derrumbado en un reciente sismo en el número 168 de la calle Bolívar. Foto: Marco Ugarte, AP

Ropa, tela y flores colocados en un altar en memoria de las víctimas de un sismo, con el texto “Nuestras vidas valen” y “Nuestros cuerpos no son desechos”, en la calle Bolívar. Foto: Rebecca Blackwell, AP

Iasías Medina, de 33 años, visitó esta semana el altar con su esposa, su hijo pequeño y su hija. Los hijos de Medina asisten a la escuela a unos pasos del campus, y tras el sismo él salió corriendo para recogerlos. Estaban a salvo, pero los derrumbes en pasillos y muros mataron a los cinco estudiantes universitarios.

“Me dio tristeza al ver que el edificio estaba estrellado en partes”, recordó Medina.

“Para nosotros como familia nos da tristeza, es una tragedia lo que pasó, y se siente en el alma, en el corazón”, comentó. “Pero ahora para adelante. Como dicen, ‘fuerza, México’ y vamos a salir de esto”.

Más al norte, a una o dos cuadras del lugar donde se derrumbó un ala de una escuela, matando a 19 niños y siete adultos, la gente había colocado flores blancas y coronas en torno a una estatua que representa a una familia. Algunos habían pegado estampas de santos católicos y salmos en un muro, y sobre la estatua había globos en forma de estrella y animales de peluche.

La angustia de los menores atrapados en la escuela Enrique Rébsamen atrajo atención internacional durante las labores de rescate y llegaron mensajes de apoyo del extranjero. Uno de ellos fue un mensaje en video de uno de una de las mayores estrellas del fútbol, Lionel Messi, del Barcelona, dedicado a Leonardo Farias, de 8 años, que fue rescatado en la escuela.

“Hola Leo, quería mandarte un saludo grande, desearte toda la fuerza desde acá. Espero que te cuides mucho”, dijo el astro argentino.

En el lugar donde se derrumbó un edificio de apartamentos de seis pisos, matando a una docena de personas, alguien había escrito sobre la nueva cerca de contrachapado: “Los vecinos del 32”, en alusión a la dirección del bloque. También se escribieron los nombres de pila de los que murieron en el lugar.

En la calle Petén, donde colapsó un edificio de apartamentos de siete plantas, los voluntarios dejaron una bandera mexicana y varios cascos de construcción que habían utilizado durante las labores de rescate, en un altar en el solar ahora vacío.

Cerca del centro, donde antes se alzaba un edificio industrial y de oficinas, se habían retirado los escombros y sólo quedaban los cimientos de concreto, que marcaban la planta del edificio.

La gente dejó flores y testimonios en los cubos que se habían utilizado para retirar con cuidado los escombros en los primeros días de rescates. Trozos coloridos de telas recordaban a las trabajadoras textiles que habían muriero allí, junto con un cartel que decía “Ni una más”.

“Una costurera vale más que toda la maquinaria del mundo”, afirmó un mensaje pintado en un mural en el último trozo de muro que seguía en pie.

Una mujer de pie ante el último trozo en pie del muro en el número 168 de la calle Bolívar. Foto: Moisés Castillo, AP

Un retrato enmarcado de una mujer no identificada y ramos de flores, dentro de un altar improvisado en el lugar donde se alzaba un edificio de apartamentos, en la esquina de División del Norte y Peyén. Foto: Moisés Castillo, AP

Muñecos de felpa de borregos, la mascota de la universidad Tecnológico de Monterrey, y velas dentro de un altar improvisado en memoria de cinco estudiantes fallecidos. Foto: Moisés Castillo, AP

Mensajes manuscritos en un altar en memoria de varios estudiantes fallecidos del TEC. Foto: Moisés Castillo, AP

Un policía dirige el tráfico cerca de un altar improvisado en memoria de los 19 niños y siete adultos fallecidos en el Colegio Rébsamen. Foto: Moisés Castillo, AP

Una cerca de contrachapado rodea el lugar donde se derrumbó un edificio de seis plantas, matando a docenas de personas. Foto: Moisés Castillo, AP