El medio estadounidense The New York Times advierte que las vacunas generalmente requieren años de investigación y pruebas antes de llegar a las clínicas. Pero los científicos se apresuran a producir una segura y eficaz contra el coronavirus para el próximo año, dada la emergencia que vive el planeta. Sin embargo, las elecciones de Estados Unidos están presionando a los científicos.

Ciudad de México, 30 de septiembre (SinEmbargo).– Todos los días, el diario estadounidense The New York Times actualiza una tabla que podría llamarse “el gráfico de la esperanza”. Es muy simple. Va dando seguimiento a todos los proyectos de vacuna que ya pasaron a pruebas con humanos para ventilar en qué momento se encuentran. Este miércoles 30 de septiembre, por ejemplo, su estatus es el siguiente:

• Vacunas en desarrollo: 27
• Vacunas en ensayos de seguridad ampliados: 14
• Vacunas en pruebas de eficacia a gran escala: 11
• Vacunas aprobadas para uso temprano o limitado: 5
• Vacunas aprobadas para uso ilimitado: 0

El diario advierte que las vacunas generalmente requieren años de investigación y pruebas antes de llegar a las clínicas. Pero los científicos se apresuran a producir una segura y eficaz contra el coronavirus para el próximo año, dada la emergencia que vive el planeta. “Los investigadores están probando 43 vacunas en ensayos clínicos en humanos, y al menos 93 vacunas preclínicas están bajo investigación activa en animales”, dice.

Sin embargo, las elecciones de Estados Unidos están presionando a los científicos. Donald Trump sabe que no es lo mismo someterse a una vocación frente a Joe Biden con una campaña de vacunación masiva en desarrollo, que sin ella. Y Además, con los peores números de todo el planeta.

El moderador Chris Wallace de Fox News, al centro, hace un gesto durante el primer debate presidencial entre el mandatario Donald Trump, a la izquierda, y el candidato demócrata, el exvicepresidente Joe Biden, el martes 29 de septiembre de 2020, en Cleveland.

El moderador Chris Wallace de Fox News, al centro, hace un gesto durante el primer debate presidencial entre el mandatario Donald Trump, a la izquierda, y el candidato demócrata, el exvicepresidente Joe Biden, el martes 29 de septiembre de 2020, en Cleveland. Foto: Patrick Semansky, AP

Los trabajos para encontrar una vacuna comenzaron desde enero con el desciframiento del genoma del SARS-CoV-2. Los primeros ensayos de seguridad de vacunas en humanos iniciaron en marzo, pero el camino por recorrer sigue siendo incierto.

Así se atraviesen las elecciones en Estados Unidos, algunas pruebas fracasarán y otras pueden terminar sin un resultado claro. Pero algunas pueden tener éxito en estimular el sistema inmunológico para producir anticuerpos efectivos contra el virus.

De acuerdo con Katie Thomas, periodista de The New York Times, en apariciones en los medios de comunicación y conversaciones con inversionistas, el director ejecutivo de Pfizer casi siempre menciona una palabra que es tan políticamente peligrosa que la mayoría de sus competidores la evitan: octubre.

“En este momento, nuestro modelo, nuestro mejor caso, predice que tendremos una respuesta para fines de octubre”, dijo Albert Bourla al programa “Today” a principios de este mes. En otras entrevistas, ha dicho que esperaba una “lectura concluyente” para entonces, con una solicitud de autorización de emergencia que podría presentarse “inmediatamente”.

“Las declaraciones de Bourla han puesto a su empresa directamente en la mira del Presidente Trump, quien no ha ocultado su deseo de noticias positivas sobre vacunas para aumentar sus posibilidades el día de las elecciones, el 3 de noviembre. ‘Vamos a tener una vacuna muy pronto. Quizás incluso antes de una fecha muy especial’, dijo Trump recientemente. Y, sin embargo, según todos los demás informes, la idea de que estará listo en octubre es inverosímil. Incluso si la vacuna muestra signos prometedores en los ensayos clínicos (un gran ‘si’), la compañía no habrá recopilado suficientes datos para entonces para decir con confianza estadística que esa vacuna es segura y efectiva”, escribe Katie Thomas.

“Al repetir una fecha que va en contra de la mayoría de las predicciones científicas, Bourla está haciendo una apuesta arriesgada. Si Pfizer lanza una vacuna antes de que se haya probado a fondo, algo que la compañía ha prometido que no hará, podría representar una gran amenaza para la seguridad pública. La percepción también importa: si los estadounidenses ven que la vacuna se apresuró para aplacar a Trump, muchos pueden negarse a recibir la vacuna”, agregó.

Esta foto de archivo del 16 de marzo de 2020 muestra los frascos empleados para una prueba clínica de una posible vacuna contra la COVID-19, en Seattle.

Esta foto de archivo del 16 de marzo de 2020 muestra los frascos empleados para una prueba clínica de una posible vacuna contra la COVID-19, en Seattle. Foto: Ted S. Warren, AP

MODERNA, ¿A FINALES DE NOVIEMBRE?

El pasado julio, la farmacéutica estadounidense Moderna anunció el comienzo de la fase 3 de los ensayos de su vacuna experimental contra la enfermedad de la COVID-19 para la población general y que incluye la participación de 30 mil voluntarios; y su consejero delegado, Stephen Bancel, dijo a mediados de mes que podrían conocer si su vacuna es eficaz en octubre, aunque consideró que lo más probable es que esos esperados datos sobre la fase final de su desarrollo lleguen en noviembre.

Moderna aseguró ayer que su vacuna en ciernes para la prevención de la COVID-19, la mRNA-1273, “puede generar anticuerpos neutralizantes en ancianos y adultos mayores a niveles comparables con (el que genera en) jóvenes adultos”, según datos provisionales publicados en la revista The New England Journal of Medicine.

“Estos datos provisionales de la Fase 1 sugieren que la mRNA-1273, nuestra candidata a convertirse en vacuna para la prevención de COVID-19, puede generar anticuerpos neutralizantes en adultos mayores y ancianos a niveles comparables a los de los adultos más jóvenes”, dijo Tal Zaks, MD, Ph. D., director médico de Moderna.

MILLÓN TRÁGICO

Ayer, el saldo de muertes por coronavirus a nivel mundial rebasó el millón, nueve meses después de que estalló la crisis que devastó a la economía global, puso a prueba la determinación de los líderes del planeta, confrontó a la ciencia con la política y obligó a las multitudes a alterar la manera como viven, aprenden y trabajan.

Fotografía de septiembre de 2020 facilitada por Johnson & Johnson que muestra una vacuna de una sola dosis contra la COVID-19 que está siendo desarrollada por la compañía.

Fotografía de septiembre de 2020 facilitada por Johnson & Johnson que muestra una vacuna de una sola dosis contra la COVID-19 que está siendo desarrollada por la compañía. Foto: Cheryl Gerber/Cortesía de Johnson & Johnson vía AP

“No es sólo un número. Son seres humanos. Son personas que queremos”, dijo el doctor Howard Markel, profesor de historia médica en la Universidad de Michigan que ha asesorado a funcionarios del Gobierno de Estados Unidos en la respuesta a la pandemia y quien perdió a su madre de 89 años a causa de la COVID-19 en febrero.

“Entiendo por qué los números están perdiendo el poder de asombrar, pero aún pienso que es realmente importante que entendamos la magnitud real de estas cifras”, dijo Mark Honigsbaum, autor de El siglo de la pandemia: Cien años de pánico, histeria y arrogancia, en una entrevista con la agencia Associated Press.

“Eran padres y madres, esposas y esposos, hermanos y hermanas, amigos y colegas”, dijo en un comunicado António Guterres, secretario general de Naciones Unidas. “El dolor se ha visto multiplicado por la brutalidad de esta enfermedad. El riesgo de contagio mantuvo a las familias alejadas del lecho de los enfermos. Y el proceso de duelo y de celebrar una vida a menudo se hizo imposible”.

El problema es que la cifra de muertos sigue en aumento. En promedio, se reportan casi 5 mil decesos al día. Partes de Europa ya están siendo afectadas por una segunda oleada, y los expertos temen un destino similar para Estados Unidos, donde se han registrado cerca de 205 mil fallecimientos, o uno de cada cinco a nivel mundial. El número es, por mucho, el más alto en todo el mundo a pesar de los recursos médicos y económicos del país.

-Con información de AP y EFE