Somos las nietas de las brujas que no pudieron quemar, libro de la autora e ilustradora catalana Ame Soler, habla sobre los tipos de violencia, que no sólo se manifiesta de forma física, también se presentan como comentarios “inocentes” y prohibiciones que nos marcan de por vida. Esta es la historia que vivió y que la llenó de inseguridades, miedos y odio a sí misma.

Ciudad de México, 30 de noviembre (SinEmbargo).- La violencia no sólo se refleja en golpes, con marcas en el cuerpo. Es un veneno que se extiende por todo el cuerpo. Se esparce en la mente, llena de ponzoña los sentimientos. Pudre el autoestima. No porque no podamos verla quiere decir que no existe.

Somos las nietas de las brujas que no pudieron quemar habla sobre los tipos de violencia que se presentan como  pequeños comentarios, prohibiciones y golpes que nos marcan de por vida.

Ame Soler -bajo la firma de Tres Voltes Rebel-, autora del libro e ilustradora catalana retrata con grandes ilustraciones y breves párrafos la historia que vivió y que la llenó de inseguridades, miedos y odio a sí misma.

Los estereotipos sociales son tan opresores que nos hace vivir en una dictadura que pareciera excluir a los hombres de ciertas reglas.

Por desgracia, ellos pueden vivir más libres. Sin ataduras. Sin tener que depilarse de cuerpo completo antes de salir. O sin el tabú de la menstruación. Sin tener que avergonzarse de su cuerpo cuando no luce como esperan.

“¡Arréglate!”

“¡Maquillate que estás muy pálida!”

“¡Peinate que pareces una bruja!”

Hay tantas formas de violencia. Tantas, que algunas veces no las detectamos fácilmente. Son maneras cotidianas con las que nos comunicamos.

Tú eres quien decide como te gusta lucir. Si te maquillas, si te pones un vestido y zapatillas o un pantalón de mezclilla y tenis debe ser porque quieras hacerlo, no porque sea una imposición.

Ame Soler nos cuenta su experiencia para que sólo se quede en un relato, para evitar que nos suceda. Para aprender bajo la piel de alguien más.

Incluso, hablar de violencia en pareja, te infunde tanto pánico, crees tanto en las palabras que te dicen -“te pego porque te quiero”,”Tú te lo buscaste”, “Si no quieres tener relaciones conmigo es porque lo haces con alguien más”- que cuando hay que liberarse de esas cadenas cuesta mucho trabajo.

Cuesta quitarse esas ataduras por el miedo a la soledad, a que “nadie más vuelva a quererte”.

Entre manchas de acuarela, las ilustraciones de Tres Voltes Rebel abre un refugio para quien ha pasado por situaciones de violencia.

Explica que ésta va desde los dichos de nuestras familias que nos imponen cánones de belleza.

¿Qué pasa cuando no los cumples? No eres una buena mujer.

¿Qué sucede cuando piensas y cuestionas? Eres una bruja.

¿Qué hay de malo en ser yo misma? Nada, pero lo diferente les asusta.

No debemos dejar que el miedo gane.

Que los clichés ganen.

Que los demonios heredados nos dominen.

Que el patriarcado nos oprima.

Tristemente, cada mujer en el mundo ha sufrido algún tipo de violencia en su vida. Desde un “deberías ser más delgada”, hasta ser asesinadas de maneras atroces por la persona “que más las amó”.

Afortunadamente cada vez son más las que alzan la voz. Que nos tienden la mano para saber que no estamos solas. Que nos enseñan la sororidad.

“Ahora puedo decir convencida que he decido unirme al aquelarre de brujas que vuelan sin escoba,

a las que molesta,

las que saben más de la cuenta,

las que se cuestionan la sociedad conforme está construida”

“Hemos sido atacadas y perseguidas durante toda la historia;

pero cuidado, porque estamos aprendiendo a controlar el fuego de la hoguera”

Hasta ahora, los índices de violencia nos demuestran que hacen falta protestas, iniciativas y movimientos. Aun cuando da la impresión de no disminuir, es importante alzar la voz para erradicar con el maltrato, la humillación y el miedo.

Ni en México ni en ningún país del mundo debería ser un problema ser mujer.

Son varias las luchas que se deben emprender. Es contra la violación, el abuso, acoso, maltrato psicológico. Contra la brecha salarial, la falta de espacios y oportunidades.

Somos las nietas de las brujas que no pudieron quemar es una mano tendida, apoyo moral para saber que no estás sola, que no eres la única, que no eres tú el problema y que hay que cambiar. Pero no ceder. Hay que cambiar al mundo y mostrar que somos muchas, que somos todas y que no estamos dispuestas a tolerar más.

VIOLENCIA EN MÉXICO

Mala e insuficiente aplicación de las leyes; baja inversión en prevención y servicios de calidad; impunidad a perpetradores de violencia y falta de acceso de justicia; inadecuados sistemas de seguimiento y evaluación son las barreras que aún persisten en México prevenir, atender y erradicar la violencia contra las mujeres, consideró Belén Sanz Luque, representante de ONU Mujeres en México.

De enero a octubre de 2019, al menos 3 mil 118 mujeres fueron sido asesinadas a lo largo y ancho de la República. Esta cifra representa un alza de 3.10 por ciento con respecto al mismo periodo del año pasado, al pasar de 3 mil 024 casos de enero a octubre de 2018 a un total de 3 mil 118 en 2019.

Del total de asesinatos contra mujeres, sólo 809 son clasificados e investigados como feminicidios. El número de feminicidios subió 11.43 por ciento más que en el año anterior, pues de enero a octubre de 2018 se reportaron 726 casos clasificados oficialmente como feminicidios.

En relación a violencia doméstica, las autoridades han recibido al menos 235 mil 702 llamadas de emergencia con relación a incidentes de violencia de pareja de enero a septiembre. Baja California, Chihuahua, Nuevo León, Jalisco y Quintana Roo son las entidades que mayor reportan este tipo de número de incidentes.

En este mismo periodo, se registraron, a la par, un total de 603 mil 838 llamadas de emergencia que reportaban algún tipo de violencia familiar. De acuerdo a las cifras, el pasado mes de junio ha sido el mes en el que se han registrado el mayor número de reportes de violencia familiar en los últimos cuatro años, con un total de 68 mil 665 llamadas. Ciudad de México, Nuevo León, Guanajuato, Sonora y Chihuahua, son los estados donde más llamadas de emergencia por violencia familiar se han registrado.

PROTESTAS FEMINISTAS

El 29 de noviembre, mujeres se reunieron en el corazón de la Ciudad de México para participar en la intervención “Un violador en tu camino”, performance que nació en Chile para protestar contra la violencia de género.

En varios puntos del planeta mujeres han participado este mismo día en la misma intervención. Madrid, España, Berlín, Alemania, París, Francia, Ecatepec, en el Estado de México, son algunos de los sitios en los que se ha llevado a cabo.

En la Ciudad de México, el performance estuvo precedido por una marcha que arrancó en Bellas Artes.

Son cuatro amigas de Valparaíso, se presentan en Instagram como un “colectivo interdisciplinario de mujeres” llamado Lastesis, y fueron las creadoras de la aplaudida y viralizada intervención “Un violador en tu camino”, que representaron unas 200 mujeres en varios espacios públicos de Santiago en el marco del Día mundial contra la violencia machista. Con los ojos vendados y a ritmo de una base electrónica, bailan y cantan la letra todas a una:

“El patriarcado es un juez que nos juzga por nacer. Y nuestro castigo es la violencia que ya ves: es femicidio, impunidad para mi asesino, es desaparición, es la violación”.

Daffne Valdés, Sibila Sotomayor, Paula Cometa y Lea Cáceres, todas de 31 años, decidieron ocupar el espacio público para visibilizar, con una fórmula de alto impacto y provocación, la violencia estructural que viven las mujeres en Chile (y en el mundo) y que desde hace más de 40 días, con el contexto del estallido social, se ha agudizado de forma notable, con varias denuncias que acusan a militares o carabineros de haber cometido actos de violencia sexual durante el transcurso de las protestas en el país.

Las cuatro mujeres –vinculadas al mundo de las artes escénicas, el diseño, la historia y el diseño de vestuario– convocaron a través de Instagram a “mujeres y disidencias” e invitaron a quienes quisieran acompañar sin intervenir a “asistir como círculo de contención/campo de fuerza”.

Para participar bastaba sólo la convicción feminista que defiende el mensaje del texto y vestirse con “atuendo de noche/fiesta (‘glam’, brillo, flúor, lo que para ustedes sea nocturno), llevar una venda negra translúcida (ej. gasa, red, malla) y la letra de la canción impresa y/o aprendida”. Para facilitar el ensayo, difundieron el enlace de unas imágenes de la performance en Youtube.