Foto: Momento favorito no. 36, por @cardona.julieta

este año cometí toda clase de barbaridades. la más tétrica ha sido enamorarme. pasa, ¿no? que cuando crees que no será así de fácil, te muerdes la cola y la lengua y caes en el abismo y ni para qué intentar cualquier movimiento: hagas lo que hagas estás jodida. jodida.

bueno, quiero aclarar que cuando una se cree libre, se le desbordan las expectativas e intenciones. además, piensa que cualquier inventiva ejecutada es un algo maravilloso y extraordinario: una barbaridad en sí misma. mire usted, me pongo como ejemplo, que en prolongados arrebatos de libertad conseguí armar este breve compendio:

1. me largué a Nepal. total que terminé colándome unos días en un monasterio budista. era la celebración del año tibetano y a mí se me pasaba la tarde haciendo dos cositas: a. buscándole la mirada a una monja divina; y b. viendo a los monjes apostar, ¡apostar! todo normalito, echando cartas y billetes al centro, compartiéndose una garrafa de té, frutos secos y cacahuates pelados;

2. volví a casa después de un tiempo y me di un agarrón de pelos con mi padre (él aseveró que los jipis con iphone estábamos confundidos y huérfanos de ideología, una cosa de esas, y como tiene un montón de razón, lo mandé al carajo);

3. me sometí a una rigurosa dieta que consistía en ayunar con tés de hongos mágicos (todo ok, conocí el fondo del océano y los amortiguadores de la vía láctea);

4. soñé con mi ex novia tantas noches: que aunque nos besábamos las manos con ternura y nos queríamos bien, mis tonterías no tenían remedio –nada que no haya sucedido de verdad, pues–;

5. es posible que haya bebido café descafeinado unas 3 veces, y soluble algún par;

6. grité “¡esta es la vidaaa!” mientras orinaba frente al monte más alto del mundo –un escándalo celestial–;

y aquí le paro, porque para ser una charlatana de las buenas hay que andarse con cierta gracia, no basta con decir una que otra mentirilla. una tiene que jurar, en vano si es necesario, cualquier cosa: por la madre santa, por la vida entera, por los hijos, por cristo redentor. y yo prefiero seguir creyéndome libre, que ahí viene el 2019 y para nada quiero que me agarre desprevenida.