Redacción/SinEmbargo

El regreso triunfal de Carlos Salinas

09/09/2011 - 12:00 am

Apenas un día antes, Carlos Salinas de Gortari retó a Andrés Manuel López Obrador a debatir. Y lo amenazó: “Va a reprobar. No basta decir qué propone cuando ya se tuvo la oportunidad de gobernar. Quien ya gobernó puede ser evaluado; sométanlos a la prueba del ácido, de comparar lo que ofrecen para adelante, con lo que han hecho para atrás”, dijo. Y lo llamó “innombrable”, el otro innombrable, porque AMLO suele llamarlo a él así.

Eso fue el miércoles.

El jueves, Salinas de Gortari se paseó en público con el gobernador de Nuevo León, Rodrigo Medina. Se subieron a lancha por el paseo Santa Lucía hasta el Parque Fundidora, en Monterrey. Saludaron, se pasearon en camioneta blindada y escoltados, y antes dialogaron en la Casa de Gobierno.

Mientras dure la espuma en la que va montado el gobernador del estado de México, Enrique Peña Nieto, el ex presidente estará arriba.

Es el regreso del PRI, señores. De ése PRI, estimados.

Ya está aquí.

 

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Qué buena casualidad. Ayer, el Senado no logró quórum y dejaron sin votar una propuesta que exhortaba a la Secretaría de Gobernación a que informe sobre los permisos que se han otorgado para la operación de casinos. Apenas 69 de los 128 senadores asistieron, ¡en la primera semana de trabajo del Senado! Y para antes de las tres de la tarde, ya sólo quedaban 45.

¿Pues no que mucha transparencia? Los medios mexicanos se mantienen especulando sobre los casinos porque ni el Senado tiene la relación actualizada de casinos, el nombre de los concesionarios, qué garantías dejaron para obtener los permisos y la fecha en que se expidió cada autorización. Y eso es a nivel federal. A nivel estatal, no hay claridad de cuántos casinos y cómo se autorizó su instalación.

¿Quién explica, por ejemplo, si las apuestas están prohibidas desde 1938, por qué hay tantas casas de juego en todo el país?

Con razón no hubo quórum. Tanto los gobiernos del PRI como los del PAN se han hecho locos y han manejado la ley a su antojo.

¿Pues no prometió el presidente Felipe Calderón mucha transparencia, a chorros?

¿Algo qué decir, don José Francisco Blake Mora?

 

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Primero, su salida en Quién poco después de su divorcio. Luego, ayer Reforma da a conocer que Rosalinda Bueso, ex embajadora de Honduras en México y su prometida, cobró el año pasado 53 mil pesos mensuales en la nómina de ciudad.

“No tengo nada que ocultar, tanto así, que en el portal del Gobierno aparece su sueldo y adscripción”, dijo del Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard.

Pues sí. Poco qué agregar.

Sólo una cosa: ¿Pero qué necesidad?

 

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