Si bien errar es de humanos, los errores que han cometido al hablar recientemente todos los candidatos a la presidencia, parecieran revelar la poca claridad mental de las acciones que pretenden llevar a cabo, lo cual no sólo es profundamente inquietante para la población, si no que resultan material de escarnio para la implacable masa crítica gracias a las redes sociales, convirtiéndolos en víctimas de su propia elocuencia. ¿De qué hablamos los mexicanos la mayor parte del día? ¿De chismes? ¿De violencia? ¿De lo que no hay? ¿Por qué nos cuesta tanto profundizar nuestros diálogos y discusiones sin sentirnos agraviados ante la diferencia de opiniones? ¿Hasta cuándo nos daremos cuenta de que creer no es pensar? Pensar es reflexionar para decir, decir es hacer. Hacer buen uso de la palabra para la reconstrucción del tejido social y de las instituciones, está en nuestras manos y en nuestra lengua. Las Cosas Simples.
Por Vanessa Bauche
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