La autora de Gothic Doll regresa con "El club de los perdedores". Foto: Editorial Planeta

La autora de Gothic Doll regresa con “El club de los perdedores”. Foto: Editorial Planeta

Ciudad de México, 31 de marzo (SinEmbargo).- Lorena Amkie es la primera en advertir que entre todos los perdedores ella es la más. Al final y al cabo, desde que nació en la ciudad de México hace 33 años, cultivó una infancia “ñoña” que todavía la persigue y por la que nunca se sintió demasiado popular, “aunque siempre me precié muchísimo”, advierte.

La autora de Gothic Doll, una trilogía juvenil llena de violencia, romance y humor, es fruto de  “una ñoña declarada. Durante su infancia se la podía encontrar en un rincón leyendo mientras las otras chicas, que siempre la consideraron rara, hacían… pues lo que sea que hacían las chicas normales. Su idilio con las palabras comenzó a temprana edad y en la adolescencia se dieron sus primeros coqueteos con la narrativa”, cuenta ella misma en su página web.

“Estudió Comunicación, se tiñó el pelo, se enamoró, se hizo perforaciones, se desenamoró, encontró su hogar literario en la novela, se volvió rescatista de perros de la calle, cantó, se violentó, se rindió, se infatuó, se enfureció, siguió escribiendo, eligió la costura como terapia ocupacional, se tatuó y volvió a enamorarse”, afirma.

Ahora regresa con una novela donde cambia totalmente su registro autoral para meterse de lleno en explorar lo que significa para una persona en su primera edad sentirse rara, distinta, “frikie”.

Así nació El club de los perdedores (Planeta/Destino), donde la protagonista, Alexa, y sus hermanos losers hacen grandes esfuerzos por encajar en un mundo en donde ser diferente se paga con sangre.

Hay honestidad narrativa y humor negro con el propósito explícito de hablar del significado de crecer, descubrir el amor y sobrevivir en una realidad que siempre es hostil, pero que suele ponerse más “canija” cuando se trata de los jóvenes.

“Esa edad en donde se es demasiado joven para ser adulto y suficientemente adulto como para saber que no, que mañana tampoco nada estará bien”, afirma la autora en la sinopsis de lo que podría considerarse su novela más seria y divertida a la vez y que ha puesto a los adolescentes mexicanos otra vez a hacer fila en las largas e interminables firmas de libro que Lorena protagoniza.

SALIENDO DE LA ZONA DE CONFORT

–¿Tomaste más riesgos al escribir una novela que trata temas duros como El club de los perdedores?

–Efectivamente salí de mi zona de confort, pero la verdad es que lo que tiene que hacer un escritor si quiere ser honesto. Lo que más me inspiró fueron mis lectores. Gracias a la trilogía desarrollé una relación cercana con los jóvenes y a actualizarme acerca de cómo es el mundo de ellos hoy. Las preocupaciones son las mismas que yo tenía cuando era adolescente, el tema de Internet se presentó como un nuevo factor muy interesante a investigar y cuestionar. Es algo que tiene sus riesgos y sus oportunidades en la vida de los adolescentes. Siempre indagué en mis libros el tema de la identidad en la adolescencia y aquí es la misma búsqueda, pero lo malo es que Alexa por ser un tanto extraña sufre humillaciones y condenas.

–El bullying también plantea un tema con la identidad, ¿verdad? Hasta qué punto somos lo que queremos o lo que los otros quieren que seamos

–Totalmente.  Alexa se pregunta si adaptarse o morir y llega a la conclusión de que debe de haber una tercera opción. Esa es la frase con la que identifico toda la novela. Hasta qué momento uno tiene que pintar su raya, hasta qué momento me corto en pedazos para darte el gusto, hasta qué momento llega mi adaptación y decido que soy esto cueste lo que me cueste defenderlo. El bullying se llamaba diferente cuando éramos chicos y siempre ha existido, porque forma parte de la naturaleza humana.

La autora explora el tema del bullying y de la identidad en su nuevo libro. Foto: Cortesía de Lorena Amkie

La autora explora el tema del bullying y de la identidad en su nuevo libro. Foto: Cortesía de Lorena Amkie

–En el caso de la palabra adaptación, significa que si no te adaptas eres un “inadaptado” en lo inmediato.

–En el caso de los perdedores, si eres diferente, automáticamente eres un perdedor. El libro plantea que ser diferente implica siempre tener ideas nuevas o una pasión extraña. Cualidades interesantes para desarrollar si estos chicos tuvieran las posibilidades emocionales para poder defender lo que son realmente.

–En este club de perdedores, tú eres la más ganadora.

–¡No! Soy la presidente del club de perdedores, soy la fundadora. Uno escapa a su biografía en todos sus niveles y en mi caso ni siquiera lo intento. Yo siempre fui la rara en mi contexto. Me molestaban por leer. Soy la reina de los perdedores.

–Los niños lectores aun hoy tienen su Vía Crucis

–Lo que pasa es que leer implica una abstracción, aislarte para poder estar en esos otros mundos que te muestran los libros. Aunque creo que eso está cambiando. Siento que gracias a algunas publicaciones, leer de pronto se está volviendo cool poco a poco. Hay un cambio positivo hacia la lectura.

–Te va muy bien con los libros, así que eres una especie de triunfadora para el resto del mundo

–Fíjate que en la secundaria era la rara. En Prepa, igual. Pensaba que cuando empezara la carrera universitaria ya iba a estar en un sitio donde fuera igual a todos, pero tampoco. Ahora que soy escritora, los escritores también me discriminan por hacer literatura juvenil. Esta búsqueda por la identidad y de creer que uno tiene que hacer lo que quiera a pesar de las críticas y de los rechazos, es algo que te persigue incluso en la adultez. Por eso diría que El club de perdedores no es automáticamente para adolescentes. No podría escribir algo que no sintiera muy fresco y siempre estoy tratando de saber si estoy en el camino correcto, de contestar las preguntas que se hacen los adolescentes. Me siento la extraña todavía, incluso en el mundo de los escritores. Por otro lado, pretender que los jóvenes lean libros que no están hechos para ellos es absurdo y no se gana nada con ello.

–Un buen día JK Rowling abandonó a Harry Potter y se dedicó a escribir novelas para adultos, ¿eso pasará contigo?

–Ahora no tengo idea. Por los próximos años es poco probable, porque creo que esta empatía con los lectores jóvenes es porque yo me hago las mismas preguntas que ellos y por eso conectamos.

–¿Qué es el éxito para ti?

–La mejor sorpresa que he tenido ha sido el contacto con los lectores. Cuando era chica y soñaba con ser escritora, soñaba únicamente con una vida en donde pudiera dedicarme exclusivamente a escribir. Es un oficio esencialmente solitario, pero hoy los escritores son una especie de celebridades. Los lectores suelen ser fans antes que lectores. Eso ha abierto la posibilidad de dialogar. Antes querías escribirle una carta a tu autor favorito y a lo sumo llegaba a su agencia de representación. En cambio ahora mantengo un diálogo fluido con mis lectores a través de las redes sociales y durante las presentaciones que me retroalimenta muchísimo.