Derivas por Ciudad Juárez es un ensayo de Ximena Ocampo y Francisco Paillie. Puntos y Comas reproduce el texto íntegro. 

Por Ximena Ocampo y Francisco Paillie (dérive LAB)

Una o varias personas que se entregan a la deriva renuncian durante un tiempo más o menos largo a las motivaciones normales para desplazarse o actuar en sus relaciones, trabajos y entretenimientos para dejarse llevar por las solicitaciones del terreno y por los encuentros que a él corresponden.

Guy Debord, Teoría de la deriva.

Ciudad Juárez, 31 de agosto (Juaritos Literario/SinEmbargo).– A veces para caminar se necesita compañía; en nuestro caso, buscamos cómplices dispuestos a pasar una semana completa en una ciudad – aunque sea la propia–, con el fin de conocerla o reconocerla, de unir sus partes, medirla, recorrerla, sentirla y tal vez transformarla (por lo menos en el imaginario de los participantes).

Entre los viajantes de esta semana (del lunes 26 al viernes 30 de agosto) hay quienes venimos de Querétaro, Bucaramanga y Roma. A la acción de recorrer la ciudad se han sumado paseantes de Ciudad Juárez –entre quienes se encuentran estudiantes, profesores, arquitectos, artistas, psicólogos, escritores, filósofos, entre otros– con un propósito común: caminar para conocer mejor, caminar para potenciar nuestro reconocimiento.

Nuestro cuerpo, en marcha, se entrega por completo al espacio, se diluye en el camino y se hace uno mismo con en el paisaje. Una situación tan simple, pero ejercida de manera intencional, restituye algunas ideas sobre nuestra relación corporal con el territorio, retorna reflexiones acerca de los lugares vacíos de la ciudad y sobre quienes la habitan de maneras invisibles: “para caminar, hay que hacer un sobre-esfuerzo”, nos han dicho algunos, pero llevarlo a cabo nos recuerda que hay quienes realizan ese esfuerzo como parte de su vida cotidiana, bajo el mismo calor al que nos entregamos. La relación espacio-tiempo durante el traslado también se altera; las nociones de lejanía-cercanía recuperan su escala y referencia a través de nuestros pasos: la Casa de Adobe, por ejemplo, está a tan sólo 9 km del parque El Chamizal (toma 3 horas y media recorrer esta distancia en grupo) que, a su vez, dista a escasos 5 km del Instituto de Arquitectura Diseño y Arte de la UACJ, punto de partida.

Pareciera entonces que caminar por Ciudad Juárez –una ciudad de distancias planeadas para recorrerlas en auto y cuya temperatura promedio ronda arriba de los 30 grados centígrados la mayor parte del año–, es un sinsentido, algo inútil, una pérdida de tiempo. Pero precisamente, Francesco Careri, uno de nuestros acompañantes, autor de Walkscapes e invitado especial a estas DERIVAS, argumenta que “quien pierde tiempo gana espacio”. El destino no es siempre el único mérito del camino, ni el único interés de quien se desplaza a pie. A veces lo importante es ganar de nuevo el territorio, descubrirlo, reapropiarse de la ciudad a través del propio cuerpo. Quizá aquí yace el sentido y objetivo del tiempo invertido del desplazamiento: para poner de nuevo nuestros pies en lugares que no deberían ser pisados, en calles que poco a poco nos han sido arrebatadas y no son más nuestras.

Las ciudades no son solo sus espacios llenos –sus edificios y sus paisajes–; las ciudades son también sus bordes, sus fronteras y sus confines, incluyendo los espacios vacíos, negados, negativos, evitados. La no ciudad es también parte de la misma urbe: sus periferias, muros, terrenos baldíos, edificios abandonados, viviendas autoconstruidas y los desiertos que separan un barrio de otro; todo espacio y toda esfera donde la vida se compite, se expresa y se evidencia, aun cuando no la vemos; todo lugar donde existe cotidianidad, tanto del que allí nació, como del que llegó recientemente trayendo nuevos sabores consigo. Es esta otra razón para caminar; al hacerlo, el territorio se expande y la velocidad nos permite encontrarnos con el otro, reconocerlo y compartirnos historias.

*Escribimos estas líneas durante la cuarta edición de DERIVAS: exploraciones y fragmentos de viajes por distintas ciudades del mundo que proponen, desde lo cotidiano de un lugar y lo azaroso del turismo, comprender y construir otras maneras de vivir y pensar la vida en ciudad.

Si quieres saber más sobre este proyecto, visita: http://derivas.derivelab.org