El Presidente Andrés Manuel López Obrador llega a sus primeros nueve meses de Gobierno con claroscuros en la economía mexicana: Por un lado se registran indicadores alentadores en el tipo de cambio, IPC e inflación, pero la disminución en la generación de empleos formales y la falta de inversión pública y privada alejan al Presidente de sus objetivos. 

Ciudad de México, 31 de agosto (SinEmbargo).– “Yo estoy convencido que vamos a crecer bien y pronto”, aseguró el empresario Carlos Slim Helú esta semana desde el Palacio Nacional y remarcó que lo que hace falta para mejorar la economía mexicana es una “inversión masiva“.

Esta inversión masiva de la que habló el hombre más rico de México es uno de los pendientes de la administración del Presidente Andrés Manuel López Obrador para reactivar la economía, que el primer trimestre de este 2019 registró un crecimiento de tan solo 0.0 por ciento, según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Su meta es finalizar 2019 con un crecimiento económico del 2 por ciento, pero en estos primeros nueve meses de Gobierno la economía mexicana se ha estancado y presenta una serie de claroscuros, de acuerdo con analistas. Por un lado se registran indicadores alentadores en el tipo de cambio, IPC e inflación, pero la disminución en la generación de empleos formales y la falta de inversión pública y privada alejan al Presidente de sus objetivos.

En la imagen el Presidente Andrés Manuel López Obrador y Carlos Slim durante la conferencia de prensa matutina en el Palacio Nacional para dar detalles sobre el acuerdo entre CFE y empresarios de gasoductos. Foto: Cuartoscuro.

“Estamos en una situación en la que el crecimiento puede ser 0, 2, o 0.2 o 0.8 por ciento, eso no es importante, lo importante es que no ha habido inversión que está dentro en los planes del Gobierno y se pueden echar andar, incluso, este mismo año”, apuntó el dueño de Grupo Carso esta semana durante la conferencia matutina en la que el Presidente Andrés Manuel López Obrador anunció que se había alcanzado un acuerdo con tres de las cuatro empresas privadas con las que renegociaban siete contratos de gasoductos.

De enero a julio de este año la inversión física reportó una caída de 15.8 por ciento real, de acuerdo con el reporte mensual de las finanzas públicas de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP). A su vez se registró que el subejercicio del gasto público –dinero presupuestado que el Gobierno no gastó– aumentó 13.36 por ciento durante julio, cuando alcanzó un total de 197 mil 800 millones de pesos.

En los primeros siete meses de 2019 los ingresos presupuestarios del sector público también fueron inferiores a lo programado y se ubicaron en 89 mil 400 millones de pesos, esto representa una caída de 2.7 por ciento a lo recaudado en el mismo periodo del año pasado.

“La inversión es uno de los rubros con el peor desempeño que ha tenido la presente administración, tanto la privada como la pública”, explicó en entrevista James Salazar, subdirector de Análisis Económico de CIBanco. “A raíz de algunos acontecimientos que se dieron, incluso previo a que tomara posesión el Presidente, como la cancelación del NAIM, vinieron mermar el ritmo de inversiones”.

De acuerdo con el analista, el sector privado ve que hay pocas señales de certeza para los flujos de inversión en México.

El analista económico Abraham Vergara también considera que algunas decisiones del Gobierno han mermado la confianza de los empresarios y eso se ha traducido en menos inversión.

“Tenemos dos tipos de inversión extranjera, la directa, que es la que genera empleos y la indirecta. La primera no ha precisado las mejores señales principalmente por la incertidumbre que se ha generado por decisiones del Gobierno como la cancelación del aeropuerto de Texcoco o el tema de Pemex. Los inversionistas extranjeros son más precavidos al momento de tomar la decisión de dónde meter su dinero”, señaló.

Por parte de la inversión de empresarios mexicanos, dijo el analista, “han dicho que sí invertirán, pero en la realidad no se ve que ese dinero empiece a fluir y tampoco el Gobierno ha realizado inversiones”.

GANAN IPC Y PESO

Los indicadores más favorables para la economía mexicana se dan en el tipo de cambio y el IPC (S&P BMV IPC), índice de referencia de la Bolsa Mexicana de Valores (BMV).

En los primeros nueve meses que lleva la actual administración federal (diciembre de 2018 al último día hábil de agosto de 2019) el peso acumula una ganancia de 1.58 por ciento y el dólar ha fluctuado entre los 18.75 y 20.27, de acuerdo con información del Banco de México (Banxico).

El peor mes para la moneda mexicana en la administración de López Obrador fue agosto, que cerró cotizando alrededor de 20.04 pesos por dólar, con una depreciación mensual de 4.66 por ciento u 89.28 centavos, siendo la mayor caída mensual desde octubre 2018, cuando sucedió la cancelación del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), y también fue la mayor depreciación para un mes de agosto desde 2013.

“El tipo de cambio es un amortiguador de los choques y está influenciado por el nivel de tasa de interés que presenta el país”, mencionó Lucía Cárdenas Anaya, directora en el área de Estudios Económicos de Citibanamex. “Ahorita, a pesar de que Banxico hizo un recorte de 25 puntos base, México sigue siendo un país con una tasa de interés alta y esto genera que haya mayor flujo de dólares”.

Respecto al IPC, principal índice de la BMV, éste tuvo su mejor semana en 10 años con un avance de 6.92 por ciento, que lo llevó a tener un balance mensual positivo en agosto de 4.31 por ciento, su mejor mes en lo que va de 2019.

El IPC terminó el viernes en un nivel de 42,622.50 unidades con un alza de 1.89 por ciento o 791.20 puntos, marcando su quinta sesión de ganancias al hilo.

“En el tipo de cambio, aunque no depende de las cuestiones internas del Gobierno, se mantiene estable, mientras que el IPC se ha mantenido sin cambios”, detalló James Salazar, de CIBanco.

Los indicadores más favorables para la economía mexicana se dan en el tipo de cambio y el IPC (S&P BMV IPC), índice de referencia de la Bolsa Mexicana de Valores. Foto: Cuartoscuro.

INFLACIÓN CONTROLADA

En estos primeros nueve meses del sexenio, la inflación se ha mantenido en la meta del Banco de México, que es de 3 por ciento con un margen de 1 por ciento al alza o a la baja.

“La inflación es otro de los puntos positivos en esta administración, le ha jugado a favor algunos elementos como el precio de los energéticos en los últimos meses y algunos productos agropecuarios, y eso le ha permitido llegar al rango del Banxico. Es probable que terminemos el año en 3.40 o 3.45 por ciento”, consideró el analista James Salazar.

El pasado 22 de agosto el Inegi informó que el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) se ubicó en 3.29 por ciento, ligando cinco quincenas consecutivas dentro del objetivo del Banxico y es la cifra más baja registrada desde diciembre del 2016, cuando fue de 3.24 por ciento.

“La inflación ha venido disminuyendo, actualmente está en el rango del Banxico, y esto es normal porque si el consumo de las familias ha venido disminuyendo, entonces el incremento en los precios no ha sido suficiente”, aseguró el analista Abraham Vergara. “Para que haya inflación, el incremento de la demanda interna tiene que ser significativo, entonces eso no lo estamos viendo”.

Además, agregó, “hay una variable con la que se controló la inflación y fue la liquidez del dinero, Banxico disminuyó la cantidad de dinero en circulación que había, y eso ayudó a controlarla”.

POCO EMPLEO, PERO MAYOR SALARIO

La tasa de desempleo en México se ubicó en el 3.7 por ciento de la población económicamente activa (PEA) en julio pasado, superior al 3.5 por ciento del mismo mes de 2018, de acuerdo con cifras publicadas este mes por el Inegi.

En el mes en cuestión, un 13.4 por ciento de las personas desocupadas no contaba con estudios completos de secundaria y quienes tuvieron mayor nivel de instrucción fueron el 86.5 por ciento. Es decir, el desempleo se registró más en personas con más estudios.

Las personas en la economía informal representaron el 56.3 por ciento del total de la población ocupada, por debajo del 56.9 que había en el mismo mes de 2018.

Para los analistas, la administración del Presidente López Obrador presenta dos fenómenos en materia de empleo: Por un lado los salarios han crecido (el mínimo en la zona libre de la frontera norte es de 176.72 pesos y en el resto del país 102.68), pero por otro hay un menor ritmo en la generación de fuentes de trabajo.

“En materia de empleo registramos dos fenómenos: se está generando empleo, pero a menor ritmo que en los últimos años. Otra cosa positiva son los salarios, que en términos reales ha crecido, esto ha ayudado a que la masa salarial se mantenga estable”, expuso James Salazar, subdirector de Análisis Económico de CIBanco.

LOS RETOS DE AMLO

Para los especialistas, estos nueve meses de la administración de López Obrador han estado llenos de claroscuros en economía.

“Por un lado este Gobierno ha sido claro en ciertas consideraciones como preservar los pilares de la estabilidad macroeconómica, esto es una política fiscal responsable y que se mantenga un nivel bajo de deuda; también el Gobierno se ha expresado con respeto hacia el Banxico y su política monetaria”, dijo Lucía Cárdenas de Citibanamex.

El lado oscuro o no tan positivo, agregó, “se observa en la falta de infraestructura y el gasto del Gobierno, que si bien tener un control es bueno, creemos que en ciertas áreas este control excesivo ha mermado ciertas operaciones”.

La analista de Citibanamex considera que el tema de la certidumbre es importante. “Que el Gobierno transmita un mensaje de confianza para que se traduzca en mayor consumo e inversión que contribuyan al crecimiento, también esta el tema del Estado de Derecho, que es una asignatura pendiente”.

James Salazar, subdirector de Análisis Económico de CIBanco, espera que el Gobierno se encamine a generar las condiciones idóneas para la inversión. “Sobre todo dar la certeza de que se respetan los contratos, de que el gasto público y la inversión va a empezar a fluir de forma significativa”.

El analista Abraham Vergara asegura que el Presidente tiene dos retos: uno es en la parte económica y la otra es la inseguridad, que afecta también el lado económico.