“¿Por qué tal cantidad, si el mayor presupuesto para una producción mexicana con dinero público son 2 millones, que tiene de tope el estímulo fiscal de Efiteatro? ¿Por qué 30 funciones, cuando el INBA programa 12 para los grupos independientes?”, cuestiona el periodista y director de escena Juan Carlos Franco, a quien preguntamos su opinión del tema.

La puesta en escena, dirigida por Rodolfo Guerrero, gira en torno a Felipe Ángeles, uno de los personajes históricos más queridos del Presidente. La obra se presentará en el Teatro Juan Moisés Calleja, de la red de teatros del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) del 26 de noviembre al 29 de diciembre.

Ciudad de México, 31 de octubre (SinEmbargo).- Se aproxima el estreno de la obra de teatro Felipe Ángeles, de la escritora Elena Garro, que se presentará en el Teatro Juan Moisés Calleja, de la red de teatros del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) del 26 de noviembre al 29 de diciembre. Llama la atención el presupuesto invertido en esta producción (más de 3 millones de pesos), el número de funciones y la elección del elenco, entre otras cosas.

“¿Por qué tal cantidad, si el mayor presupuesto al que puede aspirar una producción mexicana con dinero público son los 2 millones que tiene de tope el estímulo fiscal de Efiteatro? ¿De dónde salió el dinero? ¿Por qué 30 funciones, cuando el INBA programa sólo 12 para los grupos independientes?”, cuestiona el periodista y director de escena Juan Carlos Franco, en el texto “Por qué Felipe Ángeles”, publicado este lunes en el portal Teatromexicano.

La puesta en escena, dirigida por Rodolfo Guerrero, gira en torno al General villista Felipe Ángeles, uno de los personajes históricos más queridos del Presidente Andrés Manuel López Obrador; tanto así que con ese nombre bautizará al aeropuerto de Santa Lucía. Justamente el lanzamiento de la obra coincidirá con el centenario de éste héroe de la Revolución, quien fue fusilado en tiempos de Venustiano Carranza el 26 de noviembre de 1919.

“La idea es reconocer a figuras de la historia mexicana que fueron olvidadas o injustamente reconocidas, como es el caso de Felipe Ángeles”, explicó Olga Georgina Martínez, Coordinadora de Bienestar Social del IMSS en entrevista con El Universal.

El coordinador artístico será Antonio Zúñiga, director del Centro Cultural Helénico, y contará con elenco de la Compañía Nacional de Teatro (CNT), dirigida por Enrique Singer. Respecto a estos datos, el escritor también se pregunta el verdadero papel de la CNT y por qué la llamada Comisión Nacional de Celebraciones Históricas solamente es mencionada en el boletín de la propia obra de teatro.

Ante tantas interrogantes y pocas certezas, preguntamos a Juan Carlos Franco su opinión de este tema, del cual no hay mucha información hasta ahora. A su vez, el periodista dialogó con Antonio Zúñiga este martes.

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En tu texto realizas varias preguntas. ¿Tienes alguna gran respuesta general del por qué de esta superproducción? ¿Es simple capricho del Presidente?

Hasta ahora, la única respuesta es una entrevista con Olga Georgina Martínez, Coordinadora de Bienestar Social del IMSS, en El Universal. En ella, dice que se trata de una decisión de la Comisión Presidencial para la Conmemoración de Hechos, Procesos y Personajes Históricos, presidida, valga la redundancia, por el Presidente de la República. Al mismo tiempo, habla de la reactivación del Sistema de Teatros del IMSS, una iniciativa que llevamos esperando hace mucho tiempo en la comunidad teatral, y lo hace no sólo como entidad programadora sino también como productora.

La Coordinadora dice que se trata de un programa integral para el sexenio, lo cual pone a Felipe Ángeles como el banderazo de un programa que es sumamente necesario. Y que sea, además, con una obra de una de las dramaturgas más importantes (y más relegadas) del siglo XX en México me parece un gran acierto. El problema no es que exista esta obra, sino que sea sólo ésta mientras otras tantas no pueden ser producidas por los recortes presupuestales y la incertidumbre ante los ataques del Presidente.

Tomando en cuenta los problemas que ha enfrentado el sector salud en los últimos meses, ¿crees que a la gente le enfade el presupuesto invertido en esta obra cuando se estrene? 

No puedo hablar por la gente. El IMSS insiste que es una partida presupuestal que tienen especialmente para ese tipo de eventos. De cualquier manera, el presupuesto del IMSS tiene en 2019 es de 746,738 millones de pesos (según el PEF). 3 millones no son absolutamente nada en comparación del presupuesto anual del Instituto, y creo de todo corazón que la salud pública no está sólo en la atención médica sino, como dice la Coordinadora, en el esparcimiento y la cultura. Es por eso que existen los teatros del IMSS, en primer lugar.

— Mencionas también el contraste de una obra de este perfil en comparación con el estandarte de la 4T de austeridad y cultura para todos. ¿Qué opinas de esto?

La producción de una obra grande que da trabajo a tanta gente (y sobre todo si se hace en un recinto que hace mucho no sirve para la programación profesional de teatro) es siempre un motivo de celebración. Este tipo de producciones, además, son estandartes de todos los gobiernos, un ejemplo de lo que la administración quiere proyectar como el teatro más importante, con los artistas más destacados. El problema está, primero, en el choque del discurso oficial, representado sobre todo por las declaraciones del Presidente sobre los artistas, los estímulos fiscales para las artes y el presupuesto público para cultura como excesivos, “fifís” y no lo suficientemente cercanos a las necesidades del pueblo, al tiempo que se produce una obra grande sobre uno de los personajes históricos favoritos de AMLO.

Al final, cada vez nos damos más cuenta de que las declaraciones del Presidente son etéreas y las políticas públicas no necesariamente siguen lo que dice éste, a veces por ignorancia y a veces por presión social, como las protestas en contra de los recortes en materia de cultura y las negociaciones sobre los estímulos fiscales para la producción artística, y eso sólo en cuanto a la cultura y las artes. Eso no quiere decir que no debamos pedirle respuestas al Presidente. Al contrario.

Y acerca de la lista de actores, creativos y la participación del Centro Cultural Helénico también presentas varias dudas. ¿Cuál es tu sospecha de esta selección?

El otro gran problema es la discrecionalidad. Depende cómo pensemos sobre las asignaciones de dinero público, pero hay una serie de preguntas que hago sobre la selección de los artistas involucrados y el hecho de que la cabeza del proyecto sea el Centro Cultural Helénico. En la entrevista con Olga Georgina Martínez, ésta dice que es porque los derechos de la obra los tiene el Helénico, pero en la misma nota Alida Piñón, la periodista que la entrevistó, desmiente que sea así: los derechos los tienen los herederos de Elena Garro.

Pero las preguntas quedan en el aire: ¿Quién escogió a esos artistas? ¿Por qué ellos y no otros? ¿Cómo fue el proceso? ¿Cuál es la relación de la obra con la Compañía Nacional de Teatro, que participa en ella? ¿Qué podemos esperar de la asignación de los creadores escénicos para las siguientes puestas en escena? ¿Existe una curaduría? ¿Si es así, quién es el curador o programador? ¿Todo girará alrededor de figuras históricas?

Estuve buscando más notas acerca de este tema, veo qué muchos medios ni lo mencionan…

El tema casi no ha tenido una salida mediática, ni siquiera con los periódicos que tienen una cobertura de arte y cultura importante. Primero, creo que el tema se ha mantenido detrás de muchos velos: sólo existe un boletín de prensa que surgió a raíz de un pequeño apunte en una columna de habladurías político-culturales de El Universal, y ahora la entrevista con la Coordinadora de Bienestar Social de hoy. Por otro lado, creo que mucha gente ve este proceder como normal en la asignación de recursos públicos.

El problema está, otra vez, en el choque del discurso oficial en contra de la corrupción con la forma en que se está procediendo. Tampoco es que nos extrañe: hace unos meses nos enteramos que el 74% de los contratos federales han sido por adjudicación directa. La discrecionalidad, la ausencia de licitaciones y los ataques contra la transparencia se están volviendo la regla.

Esto es al mismo tiempo una herencia de la corrupción de los gobiernos pasados y una sorprendente contradicción de los postulados básicos por los que votamos los que votamos por AMLO. Me parece que, sean 3 millones o 300, vale la pena hacernos preguntas sobre la forma en que se gasta el dinero público, sobre todo frente a una política de austeridad que afecta a la cultura, las artes, la ciencia, el deporte y la lucha contra el cambio climático.