Xavier Tello, médico cirujano y consultor en políticas públicas de salud, señaló que el próximo año el Gobierno mexicano tendrá importantes retos y el más relevante será la vacunación contra el coronavirus, que empezó a aplicarse el pasado jueves 24 de diciembre.

Por Cristina Sánchez Reyes

México, 31 dic (EFE).– El sistema de salud mexicano afronta un 2021 más presionado que nunca con una pandemia que no cesa, el personal sanitario agotado y retos pendientes como evitar la corrupción en la compra de medicamentos, así como la escasez de fármacos en grupos tan sensibles como los enfermos de cáncer.

“El panorama, en general, es bastante desolador”, lamentó en entrevista con EFE el doctor Xavier Tello, médico cirujano y consultor en políticas públicas de salud.

El especialista señaló que el próximo año el Gobierno mexicano tendrá importantes retos y el más relevante será la vacunación contra el coronavirus, que empezó a aplicarse el pasado jueves 24 de diciembre.

“La buena noticia de este año fue que el objetivo de vacunación es del 75 por ciento de la población mayor de 16 años. Sin embargo, el plan de vacunación no es el plan que estábamos esperando”, manifestó el experto.

Personal del Ejército descansa después de haber sido vacunados contra la COVID-19 en el Heroico Colegio Militar en Ciudad de México el domingo 27 de diciembre de 2020.

Personal del Ejército descansa después de haber sido vacunados contra la COVID-19 en el Heroico Colegio Militar en Ciudad de México el domingo 27 de diciembre de 2020. Foto: Ginnette Riquelme, AP

Tello aseveró que, pese a lo que han informado las autoridades federales, todavía no existe una clara organización logística que muestre cómo será la inoculación a nivel nacional para alcanzar la meta de tener vacunada a la mayoría de la población en marzo de 2022.

“No vemos los detalles”, lamentó.

México ha precomprado 34.4 millones de vacunas a la estadounidense Pfizer, así como 77.4 millones a la británica AstraZeneca y 35 millones a la china CanSino, si bien estas dos todavía no han sido autorizadas para su uso en México.

TROPIEZOS EN COMPRA DE MEDICAMENTOS

En octubre pasado, el Gobierno mexicano anunció que invertiría 100 mil millones de pesos (poco más de 5 mil millones de dólares) para la compra de medicamentos del 2021, la cual se realizaría a través de la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS).

El objetivo, detalló entonces el Presidente Andrés Manuel López Obrador, era que mediante el acuerdo y con el acompañamiento de esta institución de la ONU, se podrían obtener “todas las medicinas, de buena calidad a bajo precio y sin corrupción en todos los países del mundo”.

Para Tello, esta decisión no fue la adecuada dado que la UNOPS “no tenía ni la infraestructura ni la experiencia, sólo había conseguido algunos medicamentos para países pobres”.

El pasado mes de septiembre de 2019, el Gobierno federal recibió metotrexato importado de Francia.

El pasado mes de septiembre de 2019, el Gobierno federal recibió metotrexato importado de Francia. Foto: Cuartoscuro

Sin embargo, ese mecanismo ha estado lleno de tropiezos pues todavía a principios de este diciembre los distribuidores mexicanos no sabían cómo iban a poder ser parte del portafolio de la UNOPS.

Pero además, el registro sanitario de estos medicamentos representará también un desafío para las autoridades pues la Secretaría de Salud y la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) deberán agilizar los trámites de otorgamiento de registros sanitarios de medicamentos e insumos extranjeros, luego de que estos hayan obtenido, en sus respectivos países, certificados de seguridad, calidad y eficacia.

COBERTURA UNIVERSAL, OTRO PENDIENTE

El funcionamiento del Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), que entró en vigor el 1 de enero de 2020 y prometió atención médica y medicamentos gratuitos a partir del pasado 1 de diciembre, sigue en el limbo.

Y es que este año diputados y senadores aprobaron modificaciones a la Ley General de Salud, lo que permite que los 33 mil millones de pesos del Fondo para el Bienestar -antes conocido como Fondo de Gastos Catastróficos- pasen al flujo de la Tesorería con la finalidad de comprar vacunas contra la COVID-19.

“No se ha incrementado el presupuesto. Es claro que al Gobierno no le importa invertir y con las necesidades de coronavirus incrementarán las necesidades económicas. El Gobierno parece no estar preparado para ello”, dijo Tello.

Aunado a ello, pacientes y activistas han asegurado que hasta la fecha no se han especificado las reglas de operación del nuevo instituto, por lo que hay enfermedades que no son contempladas como catastróficas y aún no cuentan con esa cobertura.

En esta fotografía de archivo del 30 de noviembre de 2020, el coronel Oscar Benavides Aguilar se viste con ropa protectora mientras se prepara para tratar a pacientes en un hospital militar establecido para atender a pacientes con COVID-19 en la Ciudad de México.

En esta fotografía de archivo del 30 de noviembre de 2020, el coronel Oscar Benavides Aguilar se viste con ropa protectora mientras se prepara para tratar a pacientes en un hospital militar establecido para atender a pacientes con COVID-19 en la Ciudad de México. Foto: Marco Ugarte, AP

“Los pacientes con mieloma múltiple, un tipo de cáncer en la sangre, no cuentan con medicamentos gratuitos ni atención, algunos están muriendo en todo el país”, aseguró Paulina Rosales, directora de Unidos, Asociación Pro Trasplante de Médula Ósea.

Se suma también el desabastecimiento de medicamentos en el sector salud, que se agudizó en el país debido a los recortes presupuestarios y a los cambios en la forma de comprar las medicinas impuestos por el Gobierno de López Obrador, ha afectado a los pacientes.

“Nosotros ya no vemos como un reto del Gobierno el desabasto, sino más bien vemos desesperanza para el 2021, no vemos voluntad política para atender a los niños con cáncer y garantizarles sus tratamientos”, dijo Israel Rivas, vocero de padres de niños con esta enfermedad.

Indicó que el próximo año será crucial para ellos, pues de mantenerse el desabasto los padres de familia radicalizarán su movimiento.

“Estamos hartos, parece que la enmienda del Gobierno es que muera quien tenga que morir pero nosotros ya no lo vamos a permitir”, concluyó.