La mañana del lunes, el noticiero 1:N de Televisa realizó transmisiones desde la ciudad de Monterrey en el Casino Royale, donde 53 personas fallecieron el pasado 25 de agosto, a causa de un atentado perpetrado por el crimen organizado. En un intento aparente por compensar la falta de cobertura del atentado, tanto la televisora como el titular del noticiero realizaron una transmisión de lo poco que quedaba ya por contar sobre el hecho.
Orientándose más hacia lo artificioso y cayendo en el amarillismo, Carlos Loret de Mola hizo un recorrido lúgubre por el lugar de los hechos, interesándose en los detalles mórbidos y posteriormente haciendo un recuento de declaraciones de "lideres de opinión" entre los que incluyó a la competencia, TV Azteca, para que al final la transmisión fuera coronada con un solemne comunicado presidencial. Al final, la sensación de que los televidentes habían sido víctimas de un montaje mediático, prevaleció más que los golpes de pecho que las televisoras se dieron para lograr su cometido.





