Charlotte (EE.UU.), 1 sep (EFE).- La mayoría de los mexicanos que emigra a EU termina adoptando la "dieta estadounidense" poniendo en riesgo su salud, reveló hoy un estudio de la Universidad de Carolina del Norte (UNC).
La investigación, "La aculturación alimenticia conlleva a diferencias en los hábitos entre mexicanos, mexicoamericanos y blancos no hispanos", que publicó hoy la versión digital del Journal Nutrition, resaltó además que algunos de estos cambios "son buenos".
Muchos mexicanos en Estados Unidos comen más frutas y vegetales, carne, pollo y consumen leche bajas en grasa y pan con fibra, según los investigadores de la Escuela Gillings de Salud Pública de la UNC.
Sin embargo, con el tiempo, los mexicanos en el país tienden a ingerir más alimentos saturados en grasas, azúcares, postres y meriendas con alto contenido de sal como pizza, papas fritas, y su dieta es menos balanceada y saludable que la que tenían en México.
"Esto podría generar enfermedades como obesidad, sobrepeso, deficiencias del corazón, ciertos tipos de cáncer en comparación con las personas que viven en el otro lado de la frontera", enfatizó el estudio.
Tradicionalmente, la tasa de mortalidad y fallecimiento por enfermedades cardiovasculares y cáncer es más baja entre los inmigrantes hispanos que entre los blancos no hispanos, pero el cambio en los hábitos alimenticios podría afectar negativamente su salud.
"Los inmigrantes mexicanos mantienen el consumo de sus alimentos tradicionales", afirmó hoy Carolina Batis, una de las autoras del estudio y candidata a un doctorado en nutrición de la prestigiosa universidad.
Los resultados fueron extraídos de una muestra de 16 mil personas de cuatro grupos: mexicanos, mexicanos que emigraron a Estados Unidos, mexicoamericanos, y blancos no hispanos, niños de entre 2 y 11 años, adolescentes y adultos de entre 12 a 49 años.
También se analizaron los datos del Estudio de Nutrición Nacional Mexicano de 1999 y la Medición Nutricional Nacional de Salud de Estados Unidos (NHANES, por su sigla en inglés) elaborada entre 1999 y 2006.
Uno de los cambios más destacado que se producen es que los mexicanos toman el café negro en su país y en Estados Unidos lo hacen con leche, crema y azúcar.
A pesar que los mexicanos no consumen tantos jugos, lo hacen más seguido cuando emigran y lo combinan con sodas azucaradas.
Sin embargo, la gran diferencia que se encuentra es el poco consumo de tortillas de maíz de los mexicanos a su llegada a EU, un alimento que representa el 25% de las calorías que consumen los mexicanos diariamente en su país, y el cual es bajo en sodio y alto en fibra.
Cuando Mónica Ainslie, una madre mexicana que radica en Charlotte (Carolina del Norte), se mudó al país hace 17 años a estudiar una especialidad, adoptó de inmediato la cultura de la comida rápida y las meriendas chatarras.
"No tenía tiempo de comer, lo hacía cuando podía y lo que fuera. Noté un aumento en mi peso y hábitos de comida", contó Ainslie, de 42 años.
En cuanto a los beneficios de adoptar la dieta estadounidense, Batis apuntó que por ejemplo los mexicanos inmigrantes e inclusive sus hijos nacidos en la nación comen más frutas y vegetales que las que tomaban en México.
Batis atribuye este fenómeno a que con el tiempo los mexicanos van asimilando patrones alimenticios que van enseñando a sus hijos e inclusive nietos. EFE




