Washington, 28 nov (dpa) - Tanto el gobierno de Estados Unidos como la familia de Alan Gross pusieron en duda la evaluación médica anunciada hoy por Cuba que descarta que el contratista norteamericano encarcelado en la isla padezca cáncer y reclamaron una vez más una revisión independiente y su liberación inmediata.
El médico que examinó a Gross "es el médico (de los cubanos), no su médico y no es un médico que esté en Estados Unidos o en otro lugar donde (Gross) debería ser examinado", dijo la portavoz del Departamento de Estado, Victoria Nuland.
La vocera estadounidense reiteró además la necesidad de que Gross sea liberado por motivos "humanitarios" e insistió en los problemas físicos que padece, como una "grave artritis degenerativa que afecta su movilidad" y "otros problemas de salud que requieren tratamiento y que le causan bastante dolor".
"No se le ha permitido ver a un médico de su elección, por no hablar de su liberación por motivos humanitarios, que es lo que llevamos reclamando mucho tiempo", insistió.
El Ministerio de Exteriores de La Habana emitió hoy un comunicado en el que se afirma que Gross fue sometido a una biopisa hace un mes cuyos resultados confirman que la lesión que el contratista estadounidense encarcelado en Cuba desde finales de 2009 presenta detrás del hombro "no es cancerígena".
La nota oficial cubana subraya también que la salud de Gross, de 63 años, es "normal" y que recibe tratamiento para los "padecimientos" crónicos típicos de su edad.
Asimismo, justifica la considerable pérdida de peso -hasta 50 kilos- que han denunciado sus familiares como fruto de un "régimen voluntario de ejercicios físicos sistemáticos" unido a una "dieta balanceada de su elección, lo cual le ha permitido eliminar su anterior condición de obesidad".
Al escepticismo oficial del gobierno de Barack Obama se unieron hoy también las quejas de la familia Gross, cuyo abogado, Jared Genser, calificó de "violación de la privacidad" del contratista la revelación pública en La Habana de un examen médico que, por otra parte, cuestionó severamente por lo que insistió en que se permita un examen médico independiente del contratista.
"Aunque tenemos grandes esperanzas de que estos resultados sean precisos y no dudamos en la creencia del gobierno cubano de que el Sr. Gross está sano, la única forma en que nos sentiríamos totalmente confiados en ello sería si el gobierno cubano permitiera un examen médico independiente por un médico de su elección", dijo Genser en un comunicado emitido en Washington.
El caso de Alan Gross es uno de los que más lastra actualmente las tensas relaciones entre Washington y La Habana. Gross fue detenido en diciembre de 2009 cuando intentaba entrar a la isla con sofisticados equipos de comunicación prohibidos en Cuba, aunque habituales en otros países.
Las autoridades cubanas lo acusaron de trabajar para la inteligencia estadounidense y de pretender entregar los equipos a la proscrita oposición interna.
Un tribunal condenó al estadounidense a 15 años de prisión en marzo de 2011 por "actos contra la independencia o la integridad territorial del Estado". Gross sostiene que los equipos estaban destinados a facilitar el acceso a Internet a la comunidad judía en Cuba.
La Habana ha intentado negociar la excarcelación de Gross en un posible canje por los cinco agentes cubanos presos en Estados Unidos desde 1998 por cargos de espionaje. Washington se niega a vincular ambos casos.




