Pobreza, desigualdad y polución empañan “la fiesta del planeta”

30/10/2011 - 4:01 pm

Ya somos 7,000 millones de 'vecinos' en la Tierra. El doble que en 1971.

Con un peso de 2.5 kilos, Danica Mae Camacho nació poco antes de la medianoche del 30 de octubre en Manila, Filipinas, y se unió al resto de la humanidad como el ser 7,000 millones.

Al alumbramiento –en el Hospital Fabella- asistió la coordinadora residente de la ONU, Jacqui Badcock, así como el secretario de Salud filipino, Enrique Ona.

“El ciudadano 7,000 millones llega a un mundo interconectado, con nubes negras de crisis en los países desarrollados, pero con muchas potencias del sur superando la brecha. Nace en un mundo de relaciones internacionales nuevas, con desafíos, pero también con medios que no teníamos antes para sobreponerlos”, dice José Miguel Guzmán, experto de la UNFPA (fondo de población de la ONU), y estudioso de las tendencias en que nos movemos.

Y mientras el mundo rico envejece haciendo que el bienestar se tambalee, el menos desarrollado lucha contra la falta de oportunidades. Allí está el dato: 97 de cada 100 personas nacen en países empobrecidos.

En términos globales, el ritmo de crecimiento de la población está descendiendo: la tasa de fecundidad mundial ha disminuido un 50% en 60 años —de los cinco niños por mujer en 1950, a 2.5 en 2010—. El aumento anual es del 1.1% y se prevé que entremos en fase de estabilidad a partir del año 2070.

Lejos quedan las previsiones catastrofistas de Malthus, que alertaba en 1798 —'Ensayo sobre el principio de población'— de que crecíamos en proporción mayor que los alimentos y habría grandes guerras hasta alcanzar el equilibrio. O las del biólogo Paul R. Ehrlich, quien decía en 'The population bomb' (1968) que la superpoblación era una amenaza y que con 2,000 millones podría mantenerse la sostenibilidad del planeta.

Pero, “nunca antes hemos sido tan creativos. Hay más conciencia sobre el medio ambiente, cambios energéticos, mejoras en la medicina. Estamos  a tiempo de crear un mundo sostenible”, afirma Álvaro Serrano, coordinador de la campaña 7 mil Millones de Acciones, centrada en lograr ese objetivo.

Las diferencias entre países son abismales: mientras que Japón, la mayor parte de Europa, Singapur y Rusia presentan tasas de fecundidad de 1.6 niños por mujer o menos, Afganistán y el África Subsahariana superan los cinco. Otra cifra de las que hablan solas: Alemania con 82 millones de personas y Etiopía, con 83, son ahora similares en censo, pero en 2050, el alemán habrá disminuido a 75 mientras que el de Etiopía 'pesará' el doble.

De cumplirse las previsiones, África se triplicará de aquí a final de siglo pasará de 1,000 millones de personas hoy a 3,600 en 2100— y, en una década, La India superará a China como el estado más poblado del mundo.

Europa será el único continente que decrezca: tras tocar el techo de 740 millones en 2025, habrá 63 millones de europeos menos al despedir la centuria.

“Existe una gran diversidad demográfica que podemos separar en tres grandes bloques”, resume Guzmán: “Los países ricos, que tienen que compensar con inmigración su crecimiento negativo; los países con ingresos medios, que están acercándose al nivel de reemplazo —2.1 hijos por mujer, fundamentales para sostener el sistema— y los menos desarrollados, que mantendrán una natalidad elevada hasta mitad de siglo y luego se contendrán”.

Si las tendencias persisten, la Humanidad alcanzará los 9,000 millones de personas en 2050 y seremos más de 10.000 al finalizar el siglo. Más y mayores: la esperanza de vida ha pasado de 48 años en 1950, a 69 hoy.

¿Cuántos habitantes puede soportar el planeta? Espacio hay —la población actual cabría en el estado de California—; pero la sustentabilidad dependerá de las políticas y modelos de consumo que asumamos: “Serán cruciales los cambios que hagamos en los próximos 30 años. Es necesario planificar el acceso a servicios básicos, potenciar el poder de las mujeres para decidir sus vidas y reducir la dependencia de los mayores”, explica Marcela Suazo, directora de la UNFPA para América Latina. Y advierte: “El 7% de la población —los 500 millones más ricos— producen 50% de las emisiones de CO2; las de un estadounidense equivalen a las de cuatro chinos, 20 hindúes, 40 nigerianos o 250 etíopes”.

 

NO HAY MOTIVO PARA ALEGRARSE

La población de 7,000 millones se alcanzó apenas este día, pero de acuerdo con las estimaciones de la ONU, el gran imperativo es redistribuir la riqueza para combatir las crecientes desigualdades.

Cada país celebrará de manera distinta este nuevo récord de explosión demográfica: algunos escogerán a un bebé cuyo nacimiento marque simbólicamente el suceso, y otros organizarán rallys o festividades.

En Zambia, se llevará a cabo un concurso musical, y en Vietnam, un concierto titulado 7 Billion: Counting On Each Other (7,000 millones de personas apoyándose mutuamente). En Rusia, las autoridades repartirán regalos a algunos recién nacidos, mientras que en Costa de Marfil, actores locales ofrecerán un espectáculo.

Sin embargo, para el Secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, este día que marca la existencia de 7,000 millones de seres humanos no es motivo para alegrarse, ya que los recién nacidos llegarán a un mundo contradictorio, en el que hay a la vez "mucha comida y 1,000 millones de personas que se van a dormir hambrientas cada noche".

"Mucha gente goza de lujosos estilos de vida mientras muchos otros viven en la pobreza", dijo Ban en una entrevista con la revista estadounidense Time.

La nueva cifra demográfica representa un incremento de 1,000 millones de personas con respecto a la que se estimó justo después de la media noche del 12 de octubre de 1999, cuando la ONU nombró a un recién nacido bosnio, Adnan Mevic, como el terrícola número 6,000 millones.

El entonces Secretario general de la ONU, Kofi Annan, fue fotografiado en un hospital de Sarajevo, sosteniendo a Mevic en sus brazos.

La familia de Mevic vive hoy día sumergida en la pobreza, lo que explica, en parte, que este año no habrá foto simbólica con el jefe de la ONU para inmortalizar el nuevo récord demográfico.

“No se trata de números. Se trata de personas”, dijo Ban en una escuela de Nueva York la semana pasada. “Siete mil millones de personas que necesitan alimento suficiente. Energía suficiente. Buenas oportunidades en la vida para el empleo y la educación. Derechos y libertades. La libertad de expresión. La libertad de criar a sus propios hijo en paz y seguridad", agregó.

Dirigiéndose a los estudiantes, el jefe de Naciones Unidas añadió: "Todo lo que ustedes quisieran para ustedes mismos, pero multiplicado por 7,000 millones".

Según estimaciones de la ONU, cerca de dos bebés nacen cada segundo, por lo que la cifra de los 7,000 millones seguirá aumentando en la próxima década, hasta alcanzar 10,000 millones hacia 2100.

CON MIEDO A PERDER SU TRABAJO

“Durante décadas, las Naciones Unidas han trabajado para liberar a la gente de la pobreza y han hecho grandes progresos, pero sus logros están hoy en duda” , dijo recientemente Ban ki-Moon, en el Día Internacional por la Erradicación de la Pobreza.

Los organismos internacionales calculan que actualmente más de mil millones de los aproximadamente 7,000 millones de personas que habitan la tierra pasan hambre y están atrapados en la pobreza extrema (los que disponen de menos de 1.25 dólares al día para satisfacer sus necesidades básicas).

Ban explicó que “demasiada gente vive con miedo de perder su trabajo, a no poder alimentar a sus familias, a estar atrapados para siempre en la pobreza” , al tiempo que lamentó que haya personas que están “privadas del derecho humano de vivir con salud, dignidad y esperanza en el futuro”.

En su opinión, los retos que suponen la crisis económica, el cambio climático, o el aumento de precio de la comida y la energía se pueden superar precisamente “si se pone a las personas en el centro del trabajo de las Naciones Unidas” .

“No se pueden cortar las inversiones en las personas en nombre de la austeridad fiscal” , argumentó Ban, que también defendió que “conforme trabajamos para evitar una crisis económica mundial, tenemos que trabajar para evitar una crisis mundial del desarrollo”.

El secretario general de la ONU lamentó asimismo que “demasiado a menudo en los debates que decidirán nuestro futuro faltan los pobres, los jóvenes y el planeta”.

Redacción/SinEmbargo

Redacción/SinEmbargo

Lo dice el reportero