Decepción con los políticos impulsa a la ultraderecha europea

07/11/2011 - 10:29 am

La desilusión con los partidos políticos convencionales está impulsando en toda Europa una nueva generación de activistas de ultraderecha conectados a través de internet, según el instituto de investigación británico Demos.

En un estudio publicado hoy, este instituto advierte de que se está "infravalorando" el hecho de que muchos jóvenes, que rechazan a los partidos políticos, se hayan adherido a grupos nacionalistas y contrarios a la inmigración.

El estudio "La nueva cara del populismo digital" ha identificado una nueva generación de activistas de ultraderecha en 12 países europeos, tras entrevistar a 10.000 seguidores en internet de grupos que se caracterizan por su oposición a la inmigración y su arraigado nacionalismo.

Se trata de asociaciones u organizaciones vinculadas a partidos como el British National Party (Reino Unido), Bloc Idetitaire (Francia), Die Freiheit (Alemania), Lega Nord (Italia) y el Danish People's Party (Dinamarca) que ven como su habitual número de seguidores está aumentando gracias a esta nueva ola de jóvenes decepcionados y conectados a través de internet.

El informe advierte de que el auge del populismo o la ultraderecha a lo largo de Europa no puede ser entendido sin tener en cuenta a estos "guerreros del teclado", que representan una parte importante del nuevo panorama político.

El retrato elaborado por Demos destaca que estos nuevos activistas de ultraderecha, mayoritariamente hombres menores de 30 años, sufren un alto nivel de descontento con los partidos convencionales y las instituciones y el sistema judicial de sus países.

Según el estudio, el 14 % está en paro y tiene una gran confianza en los líderes de los grupos de ultraderecha, que son percibidos como "más honestos, carismáticos y francos".

La encuesta revela además que estos jóvenes tienen una tendencia a la movilización mayor de lo habitual, tienen más probabilidades de votar que el resto y además sus mayores preocupaciones a la hora de hacerlo son la inmigración y el radicalismo islámico.

Uno de los casos que demostró que los movimientos con ideologías tan radicales como el nacionalismo tienen cada vez más influencia en occidente, fue la matanza de Oslo, Noruega.

Anders Breivik, el autor del ataque que dejó 77 personas muertas en Noruega, afirmó estar vinculado con La Liga Inglesa de la Defensa, un movimiento antiislámico de Gran Bretaña. Sin embargo, esta organización rechaza su conexión con el noruego, aunque algunos expertos alertan que en el país británico hay bastante gente que comparte sus ideas y que podrían intentar repetir sus acciones.

Jonathan Birdwill, miembro del grupo de estudio del extremismo DEMOS en Reino Unido, teme que proximamente se repitan este tipo de atentados bajo la misma ideología nacionalista. "En los próximos meses o años veremos a otros que querrán repetir ataques similares"dice el analista.

Y es que en medio de la crisis económica que mantiene a los países primermundistas al borde de la quiebra, la población juvenil es la que sufre de los más altos niveles de desempleo. Los jóvenes están inconformes con las políticas económicas y sociales, y en muchos de los casos se llegan a cobijar en algún grupo extremista.

El primer ministro británico, David Cameron admitió, al igual que su homologa alemana Angela Mekel, que la política del multiculturalismo en Europa ha fracasado. Uno de los principales objetivos ahora para ciertos gobiernos, según los analistas, es no permitir que sus ciudades se conviertan en los campos fértiles donde los brotes de neonazismo crezcan y sean cada vez más fuertes.

En las redes sociales ya hay atisbos del crecimiento de las ideologías extremistas. Después de la violenta masacre que cometió Anders Breivik, unas 3 mil personas votaron a favor de su video publicado en YouTube.

No obstante, los grupos de ultraderecha no sólo han mostrado su poderío en los sitios web, si no también al interior de los gobiernos occidentales. En los Países Bajos, Geert Wilders (el político que afirma luchar "por la libertad de su estado del Islam") dirige el tercer partido más grande. El Partido Popular de Dinamarca, que aboga por una política antiinmigrante,  logró promover un proyecto para cerrar las fronteras con Alemania y Suecia.

Algo similar pasa en Estados Unidos, país en el que los miembros del Tea Party están impulsando políticas antiinmigratorias en los estados fronterizos con México. Los especialistas advierten que lejos de legislar el fenómeno migratorio, leyes como la de Arizona y Alabama fomentan la criminalización de los migrantes hispanos y la xenofobia por parte de los lugareños.

Pese a que los gobiernos europeos han admitido el aumento de las ideologías extremistas, hasta el momento ninguno ha lanzado una política cultural que contraarrestre la popularidad de estos movimientos. Para los sociológos y especialistas de todo el mundo, si occidente cierra los ojos ante el fenómeno, hay posibilidad de nuevos atentados como el de Noruega.

(Con información de EFE y RT Noticias)

Redacción/SinEmbargo

Redacción/SinEmbargo

Lo dice el reportero