Parece un sino. Los candidatos del Partido Acción Nacional que son allegados al presidente Felipe Calderón pierden.
Luisa María “Cocoa” Calderón, su hermana, es la última en ser derrotada en las urnas (Michoacán) a pesar de todo el apoyo que recibió del gobierno federal, de acuerdo con las denuncias interpuestas por el PRI y el PRD.
Este lunes, de acuerdo con el PREP del Instituto Electoral de Michoacán, el ganador es Fausto Vallejo, del Partido Revolucionario Institucional.
Este mismo año, su secretario particular, Luis Felipe Bravo Mena, significó un retroceso para Acción Nacional en el Estado de México. Lo derrotó Eruviel Ávila, del PRI, mientras que el perredista Alejandro Encinas logró mantener la votación histórica que recibe su partido en esa entidad desde hace varios años.
Su compadre, Guillermo Anaya, no pudo siquiera meter las manos, como se dice coloquialmente, para detener el triunfo de los hermanos Moreira en Coahuila. Rubén Moreira fue electo gobernador este año y toma posesón el 1 de diciembre próximo.
El director del IMSS, Miguel Ángel Yunes, amigo tanto de Margarita Zavala como del mismo Calderón, cayó de manera abrumadora en Veracruz frente a la apuesta priista de Fidel Herrera: Javier Duarte.
Sus dos presidentes nacionales del partido, Germán Martínez y César Nava, están prácticamente borrados de la escena pública. Martínez, un michoacano como él (y quien le debe su carrera) fue el primer dirigente nacional del PAN en renunciar a tal cargo después del fracaso electoral de 2009.
Y como parte de esta misma ola de derrotas, Ernesto Cordero, su secretario de Hacienda, es el más rezagado –y pierde puntos a diario, según casi todas las encuestas– entre los precandidatos presidenciales de AN. Muy arriba está Josefina Vázquez Mota, y luego Santiago Creel.
Estos procesos electorales estatales tienen un denominador común: la alianza panista con Elba Esther Gordillo, dueña de Partido Nueva Alianza.
El proceso de Michoacán confirma lo que parecía ya una señal: que “la maestra” es más un mito que una ventaja competitiva.
Con Elba Esther Gordillo se alió Calderón en 2006 para derrotar (“haiga sido como haiga sido”, según las mismas palabras del presidente) a Andrés Manuel López Obrador, de la izquierda.
Con su obsesión por impedir el regreso del PRI a Los Pinos, el presidente ha dispuesto, en los últimos cuatro años, de sus “mejores” y más cercanas piezas para disputar elecciones estatales que, para él, eran prioridad. Sin embargo, ha fracasado en todos sus intentos.
En febrero de 2010, el CEN del PAN anunció que su candidato a la gubernatura por Veracruz sería Miguel Ángel Yunes Linares, un ex priísta, lo que dio lugar a una rebelión entre los panistas locales, pues ni siquiera se permitió que los militantes activos, adherentes y simpatizantes pudieran externar su sentir a través de su voto para seleccionar al que ellos consideraran el mejor candidato de este partido por la entidad jarocha.
Para los miembros del CEN, de nada valieron todas las encuestas de prestigiadas empresas que señalaban a Gerardo Buganza Salmerón como el mejor posicionado, el de mayor conocimiento, y con la mayor preferencia electoral, aun por encima del entonces virtual candidato del PRI, Javier Duarte de Ochoa, y optaron por cumplir la orden emitida desde Los Pinos de imponer al candidato del presidente.
El domingo 4 de julio, día de las elecciones, no se pudo tener un resultado definitivo. Pero cuatro días después, con un recuento acta por acta, incluso de voto por voto en algunos consejos distritales y con la firma de los representantes de todos los partidos políticos, se confirmó el triunfo de Javier Duarte Ochoa con un 43.32% de los votos a su favor, mientras que la coalición del PAN-PANAL, liderada por Yunes, logró 40.69 por ciento.
El domingo 3 de julio de 2011, tras las elecciones para gobernador en Coahuila, Guillermo Anaya Llamas perdió casi dos a uno frente al abanderado del PRI, Rubén Moreira. Anaya aceptó esa misma noche su derrota. Argumentó que no pudieron derrotar el autoritarismo en el estado y con voz triste reconoció: “La diferencia numérica hoy es clara”.
La liga entre Calderón y Anaya es fuerte. Son incluso compadres. El 24 de agosto de 2006, cuando Anaya era senador electo, el presidente Felipe Calderón y su esposa Margarita Zavala fueron padrinos de bautizo de la hija del torreonense. La celebración se llevó a cabo en la zona más lujosa de Torreón, con vigilancia del Estado Mayor Presidencial.
Ese mismo día, pero en el Estado de México, a Luis Felipe Bravo Mena le fue peor. No sólo se fue al tercer lugar sino que su votación se desplomó a niveles de 12%, casi la quinta parte del contendiente del tricolor, Eruviel Ávila.
En cuatro minutos, Bravo Mena aceptó la derrota y dijo que revisarían las impugnaciones además de denunciar el “ofensivo dispendio de recursos” del PRI y el gobierno estatal.
El abogado fue secretario particular del presidente Calderón, del 26 de noviembre de 2008 al 7 de enero de 2011, cargo al que renunció justo para contender por la gubernatura del Edomex.




