Gobierno de Guatemala irá a la guerra como México, dice Stratfor

17/11/2011 - 11:39 am

Un análisis de la agencia de inteligencia Stratfor, firmado por Karen Hooper y publicado en su análisis semanal, señala que el recientemente electo presidente de Guatemala, el general derechista Otto Pérez Molina, planea una "guerra frontal" contra el narco cuando asuma el poder en 2012, siguiendo el ejemplo de México.

Esta actitud es un cambio en la política centroamericana que se enfrenta crudamente a la violencia, señala Stratfor. La región está experimentando altos niveles de violencia y las autoridades prospectan una mayor influencia y participación de los carteles mexicanos en esa zona. A esto se suma la debilidad institucional y la vulnerabilidad de los Estados centroamericanos, que requieren ayuda, "especialmente de Estados Unidos".

Históricamente, Centroamérica ha sido una región utilizada por los carteles mexicanos para el trasiego y contrabando de la droga, en su rumbo hacia los Estados Unidos. Pero ahora también, analiza Stratfor, se incluye el contrabando de seres humanos y de sustancias que son precursores químicos utilizados para la fabricación de metanfetamina. Existe evidencia "que sugiere que Centroamérica, y en particular Guatemala, está aumentando el tráfico de armamento militar, incluyendo ametralladoras M60 y granadas de 40 mm que han terminado siendo utilizadas en el conflicto del narcotráfico en México".

De la década de los setentas a los noventas del siglo pasado, los narcotraficantes colombianos utilizaban la ruta del Caribe para llevar la droga a Miami, pero cuando estas rutas fueron "canceladas" por las autoridades y los militares estadunidenses, Mexico se convirtió en la última aduana en la cadena de distribución de las drogas hacia los Estados Unidos, empoderando a los carteles del narcotráfico en México.

Por esto, asegura Stratfor, el gobierno mexicano comenzó a ejercer una gran presión sobre las organizaciones criminales y del narcotráfico, lo que derivó en una diversificación de sus rutas de tránsito, comenzando a utilizar rutas aéreas y puertos marítimos. En consecuencia, Centroamérica se convirtió en un intermediario entre los proveedores sudamericanos de drogas y los compradores mexicanos de contrabando.

Por la misma complejidad del territorio centroamericano, dice el autor del análisis, los métodos y las rutas para el transporte de la droga son "flexibles y tienen un constante flujo". Y como no hay conexión directa entre los países sudamericanos productores de coca, como Bolivia o Perú, en la región selvática desde Panamá hasta Colombia conocida como el "Tapón del Darién", se han construido carreteras que son muy caras, y que sólo son transitadas por los viajeros más "intrépidos" de la tierra por su peligrosidad. Por esto mismo, se han utilizado con mayor frecuencia las aeronaves o las embarcaciones para transportar la droga desde Sudamérica hasta México, teniendo que hacer escalas en Centroamérica. Una vez pasado el "Tapón del Dairén", la carretera "Panamericana" se convierte en un corredor de transporte importante, dice Hooper. Honduras, por ejemplo, se ha convertido en un importante destino para los aviones de Venezuela, que llegan cargados de cocaína. Una vez descargada, la cocaína que se mueve libremente a través de la vigilancia fronteriza entre Honduras y Guatemala y luego se traslada de Guatemala a México, "a menudo a través del despoblado Departamento de Petén".

A pesar, señala el análisis de Stratfor, que las medidas precisas que utiliza el "mercado negro" son muy difíciles de obtener, estos cambios en Centroamérica han sido bien documentados, y el impacto en la región ha sido fuerte. Mientras que el tráfico de drogas ocurre en todos los países de Centroamérica, hasta cierto punto, la mayoría de la violencia asociada con el comercio de las drogas se produce en el "Triángulo Norte" de Guatemala, El Salvador y Honduras. Y aunque "ya no reciben la atención del mundo lo hicieron cuando los Estados Unidos se involucró en la Guerra Fría o las guerras civiles, estos países siguen sumidos en la pobreza, plagados de bandas locales y es una zona altamente inestable.

Por esto mismo, la violencia ha empeorado, ya que el tráfico de drogas ha aumentado en la zona, asegura Stratfor. El Salvador, por ejemplo, aumentó su tasa de homicidios de un 6% a un 66% por cada 100 mil habitantes entre 2005 y 2010. Al mismo tiempo, la tasa de homicidios en Guatemala aumentó de un 13 por ciento, a 50 por cada 100 mil habitantes. Mientras tanto, Honduras registró un aumento de 108 por ciento, a 77 por cada 100 mil habitantes. Estas cifras de Centroamérica son de las tasas de homicidios más altas del mundo.

En comparación, la "guerra contra las drogas" en México causó que la tasas de homicidios aumentara 64%, 11 a 18 muertes por cada 100 mil habitantes entre 2005 y 2010. Las estimaciones más conservadoras calculan el número de muertos de las pandillas y la violencia militar en México, en 50 mil muertos. Pero estos números, dice Stratfor "son un poco engañosos, ya que la violencia mexicana se concentra en unos cuantos enclaves dispersos donde se produce la mayoría de tráfico de drogas y la competencia entre los traficantes de drogas".

A pesar de ello, se demuestra el impacto desproporcionado que los grupos delictivos organizados han tenido sobre las sociedades de los tres países del Triángulo Norte, acusa el análisis.

Redacción/SinEmbargo

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