1. EL INICIO Y LA TRAGEDIA:
Roman Polanski inició su carrera como director en 1962 con El cuchillo en el agua, una película en blanco y negro que le permitió abrir puertas, para luego rodar Repulsión tres años más tarde. Sin embargo, su película emblema de los 60 es El bebé de Rosemary’s (1968), protagonizada por Mia Farrow, presentaba un espacio claustrofóbico y una atmósfera asfixiante, ambientes que se repetirían en muchas de sus películas, además de que se adentra en un tema que recuperaría más adelante en cierta manera en La novena puerta, el diablo.
En esa década, el director polaco tocó el cielo, pero también supo del infierno: en 1969, cuando se encontraba en Londres rodando El día del Delfín, su mujer Sharon Tate, embarazada de ocho meses, fue asesinada en su mansión de Estados Unidos por la secta liderada por Charles Manson.
2. CHINATOWN Y EL ESCÁNDALO SEXUAL:
Tras el asesinato de Sharon Tate, Polanski quedó devastado y también paralizado. No fue sino hasta 1971 que filmó The Tragedy of Macbeth y un año más tarde llegó Che? (1972), una comedia con Marcello Mastroianni, y otras más como El quimérico inquilino (1976) o Tess (1979). Pero la que significó su gran regreso fue Chinatown. El cine negro lo devolvió al olimpo de los directores consagrados de la mano de Jack Nicholson, Faye Dunaway y Jonh Houston. La película estuvo nominada a los Oscar en 11 categorías. Sin embargo, otra vez en la gloria, un escándalo sexual le obligó a huir de Estados Unidos. En 1977 fue acusado de haber mantenido relaciones con una niña de 13 años. Cumplió varias semanas de condena y cuando fue puesto en libertad bajo fianza huyó de EU temiendo una pena mayor aún por cumplir. Entonces tenía 43 años y desde entonces vive entre Francia y Polonia. No viaja nunca a EU ni a ningún país en el que corra el riesgo de ser extraditado.
3. LOS OCHENTA Y LA SEQUÍA:
Sus problemas con la justicia de EU y su huída de ese país lo apartaron del cine; en los ochenta solo firmó dos películas como director. El descanso de seis años que se tomó entre Tess y la siguiente lo aprovechó para escribir su biografía. Regresó con Piratas (1986), una de aventuras y comedia con Walter Matthau como protagonista. La segunda y destacada de la década es, por eliminación, Frenético (1988). En esta volvió loco a Harrison Ford, al que metió en la piel de un hombre que viaja a París a dar una conferencia y que mientras toma una ducha su mujer desaparece. La búsqueda es, simplemente, frenética. Compartiendo cartel con Ford figuraba la jovencísima Emmanuelle Seigner, quien luego fue mujer de director.
4. LA NOVENA PUERTA, SU PEOR PELÍCULA:
Si los ochenta no fueron buenos años, creativamente hablando, los noventa tampoco fueron especialmente memorables para Polanski. El gran título de esta década fue La novena puerta, con Johnny Depp. Responsable del guión, el director cogió la novela El club Dumas, de Arturo Pérez Reverte, eliminó todo lo que tenía que ver con el autor de Los tres mosqueros y se quedó con la parte más diabólica. Así, convirtió el libro del escritor español en una película con el diablo como protagonista. Muchos consideran La novena puerta como la peor película de su filmografía. En los noventa dirigió tres películas, pero probó suerte con el teatro adaptando su película El baile de los vampiros (1967) a musical.
5. CAMBIA EL SIGLO Y TOCA LA GLORIA:
Con la llegada del siglo XXI volvió el mejor Polanski. Quizá porque esta vez las historias eran mejores y, además, alguna de ellas le tocaron muy de cerca. Con El pianista ganó la Palma de Oro en Cannes y el Oscar al Mejor Director que, claro, no acudió a recoger a Los Angeles. La película contaba la odisea por sobrevivir de un pianista polaco de origen judío que cuando Alemania invade el país debe vivir escondido y aislado para seguir vivo. La época la conoce muy bien Polanski, que sufrió en carnes propias la crudeza de la Segunda Guerra Mundial. También de esta década es Oliver Twist (2005), el clásico de Dickens que llevó al cine.
6. DOS CLÁSICAS PARA UNA NUEVA DÉCADA:
De 2010 es El escritor. Con ella Polanski demostró que podía mantener el listón alto sin volver a caer, como antes. Pero, en ese año, durante un viaje a Zúrich para acudir a un festival, fue detenido. Al final Suiza decidió no extraditarle a EU. Ahora presenta Un dios salvaje (2011), en la que el director trabajó el guión directamente con la autora argentina de esa obra de teatro. La película es protagonizada por Jodie Foster, Christoph Waltz, Kate Winslet y John C.Reilly. Para mantener la esencia de la obra teatral se rodó en tiempo real y en un único espacio creado para la ocasión. Los cuatro personajes son encerrados en un ambiente amable y cordial en un primer momento que se va tornando en agobiante y claustrofóbico a medida que la conversación avanza.




