Enrique Peña Nieto “atinó” el día. Justo la noche en la que el jefe de la bancada priista en el Senado, Manlio Fabio Beltrones, anunció su retiro, el otro precandidato presidencial del PRI, el ex gobernador del Estado de México, facilitó a algunos medios nacionales el adelanto de su libro, en el que “es inadmisible que México esté a la deriva, sumergido en la violencia y el deterioro económico”.
El libro se llama "México, la gran esperanza. Un Estado eficaz para una democracia de resultados". Es editado por Grijalbo Mondadori y será presentado mañana en la noche por el mismo Peña Nieto, junto con Héctor Aguilar Camín, Guillermo Ortíz y Jaime Sánchez Susarrey.
• EL ADELANTO DEL LIBRO PUEDE SER BAJADO AQUÍ: MEXICO, LA GRAN ESPERANZA
En la página de la librería Gandhi se puede leer la tapa con la descripción de dicho libro:
La visión de un líder sobre el México de hoy: su análisis, sus propuestas. Es inadmisible que México esté a la deriva, sumergido en la violencia y el deterioro económico. No acepto que en nuestro país, a pesar de sus grandes fortalezas, capaces de sustentar un gran futuro para sus hijos, prive ahora un clima de incertidumbre y preocupación. Nuestra generación tiene un reto de acabar con el miedo y renovar la esperanza. Y tiene la capacidad para hacerlo. Bajo esa densa capa de preocupaciones, temores y tristezas que se le ha impuesto a nuestro país en la última década, prevalece en México una voluntad y un impulso de trasformación; en toda la República se percibe la necesidad de un cambio. se ha extraviado la conducción pero tenemos proyecto. En estos años, un estado disfuncional nos ha arrastrado por una pendiente al ser incapaz de crear las condiciones mínimas de seguridad pública, crecimiento económico, empleo digno, educación y seguridad social de calidad.
Peña Nieto reconoce en su libro los “errores y abusos inadmisibles” cometidos por los gobiernos del PRI, y entre ellos menciona “las injustificables represiones a movimientos estudiantiles, las crisis económicas e inaceptables actos de corrupción”.
Señala que “la nueva generación de priístas, si bien estamos orgullosos de los logros de nuestro partido durante el siglo XX, también estamos conscientes de sus errores y abusos, y sin duda hemos aprendido de ellos, para no repetirlos”
En el primer capítulo de su libro, Enrique Peña Nieto acusa a los gobiernos del PAN de “mirar al pasado, en lugar de construir el futuro”, reseña el diario Milenio.
“Su misión no ha sido transformar a México, sino derrotar al PRD en 2006, y ahora al PRI”, subraya, y dice que “esa obsesión los ha llevado a polarizar al país, cruzando la frontera de un debate y un lenguaje democrático, al utilizar expresiones que tienen más tintes autoritarios que de tolerancia, como acusar a un partido y a un candidato de ser un peligro para México, o a otro partido de ser una regresión autoritaria”.
Según el precandidato presidencial del PRI, “pareciera que (los gobiernos panistas) no han asimilado una lección básica de la democracia y del comportamiento democrático: no hay ni ganadores ni vencedores permanentes; en la democracia a veces se gana y a veces se pierde; las elecciones no deben ser una batalla a muerte, ni mucho menos deben dominar las decisiones públicas durante todo un sexenio”.
En ese contexto, indica Peña Nieto, México lleva una década de retraso y no puede esperar más. Sostiene que el país tiene hoy un Estado ineficaz, sin capacidad de cumplir sus obligaciones básicas, y remarca la imposibilidad de transformar al país por la falta de consensos para impulsar las reformas que pongan a México en sintonía con el siglo XXI.
“No hemos sido capaces, por ejemplo, de transformar un sistema fiscal que mantiene una estructura que tuvo sentido durante la pacificación del país, después de la Revolución y durante el posterior proceso de industrialización, pero que en la actualidad es obsoleto e insuficiente para financiar las necesidades de un Estado obligado a garantizar en la práctica derechos universales como la seguridad, la justicia, la salud y la educación”, abunda.
Cuestiona la incapacidad para reformar el sector energético y particularmente a Pemex, que se ha quedado sin recursos para explotar las reservas petroleras, debido a la cantidad de recursos que transfiere al gobierno federal y por la rigidez de las leyes para buscar “asociaciones estratégicas con el sector privado”, dice Peña.




