Río de Janeiro, 7 mar (dpa) - La huelga por tiempo indeterminado que realizan entre mil 200 y mil 400 basureros en Río de Janeiro completa hoy una semana, lo que ha provocado que toneladas de basura que acumulen en las calles de la ciudad brasileña.
En declaraciones que divulga hoy el portal del diario "O Dia", el presidente de la Compañía de Limpieza Urbana (Comlurb), Vinícius Roriz, dijo que el jueves, cuando trabajadores que no adhieren al paro comenzaron a limpiar las calles bajo custodia policial, fueron recogidas entre 5.000 y 6.000 toneladas de basura, lo que representa entre el 65 y el 70 por ciento del total de desperdicios acumulados.
La decisión de realizar la limpieza bajo escolta de policías armados fue tomada porque en días anteriores los empleados que no acataron la huelga fueron hostilizado por quienes la impulsan.
Roriz admitió que el número de empleados que adhirieron a la huelga, ya sea no yendo a trabajar o presentándose pero sin cumplir con su tarea, llega a entre 1.200 y 1.400, lo que representa más del 30 por ciento del total de 21.000 basureros que diariamente se encargan de la recogida de residuos y el barrido de la ciudad.
La huelga comenzó el viernes pasado coincidiendo con el inicio de los festejos de carnaval, durante el cual la ciudad recibe millares de visitantes y se realizan desfiles callejeros. Esta circunstancia contribuyó a que el volumen de basura sea considerablemente mayor al normal por estos días.
El grupo de basureros que impulsa la huelga no pertenece al Sindicato de los Empleados de las Empresas de Aseo y Conservación del Municipio de Río de Janeiro, y no reconoce a la entidad como negociadora ante la dirección de la Comlurb.
Tampoco aceptan el acuerdo al que llegaron el sindicato y la compañía de limpieza, que estableció un aumento salarial de nueve por ciento, equivalente a unos 70 reales (unos 29,7 dólares), y exigen que el salario se aumente de 803 reales (unos 341,7 dólares) a 1.200 reales (unos 510,6 dólares).
El jueves, cuando la municipalidad implementó el operativo de limpieza custodiado por el Batallón de Choque de la Policía Militarizada, los huelguistas resolvieron en asamblea continuar con la medida de lucha de forma indefinida.
Por su parte, el alcalde de Río, Eduardo Paes, calificó en un primer momento de delincuentes y marginales a los huelguistas, pero más tarde revisó su posición y dijo que está dispuesto a cancelar los despidos con los que había amenazado a quienes adhirieran a la medida de lucha, siempre que volvieran a sus tareas el jueves, lo cual no ocurrió.




