El primer mes del sexenio de Enrique Peña Nieto fue un 7.5% más sangriento que el último de Felipe Calderón. En noviembre de 2012 hubo 699 homicidios, mientras que en diciembre del mismo año hubo 755.
Evidentemente el cambio de gobierno, aún y cuando haya cambiado de partido político, por sí solo no puede frenar el espiral de violencia causado por la política criminológica, si es que les podemos llamar así, de nuestro anterior Presidente.
Sería un error pensar que con la alternancia, la situación violenta que vivimos en México cambiaría del 1 al 2 de diciembre; los problemas que se han generado durante los anteriores 6 años no pueden llegar a disminuirse ni en el mismo número de años.
Una política pública encabezada por el Ejecutivo, que como bien lo diría el politólogo Pedro Peñaloza, sin un diagnóstico previo, sin líneas de acción definidas y sobre todo sin metas transexenales interdisciplinarias. La “lucha frontal” contra el crimen organizado, tuvo su origen en la idea soberbia y persistente de Felipe Calderón, sin tomar en cuenta las repercusiones a las que está llevaría.
Enrique Peña Nieto, aún y con sus inicios por querer marcar un cambio con la política anterior desapareciendo la Secretaría que encabezaba dicha guerra contra el crimen, poco podrá hacer para revertir el efecto dominó que se ha producido.
EPN, a pesar de representar un retroceso de más de 80 años a nuestro país, hoy por hoy tiene un libro en blanco; tiene la oportunidad de invertir en educación, en bienestar social, en salud, y sobre todo en prevención de delito; reducir el número de "ninis" jóvenes sin nada que hacer, reducir el desempleo y fomentar la igualdad de oportunidades para todos los mexicanos.
Año nuevo, sexenio nuevo… nuevas oportunidades para sacar a nuestro país adelante, para regresarle la paz a los ciudadanos, para colmar las calles de seguridad y confianza, para retomar la confianza en las instituciones… ¿será? No quiero parecer negativa, pero en cuanto a los homicidios y a la violencia, por lo menos en el 2013, no se notará un cambio significativo. Sin embargo, como mexicana, me gustaría confiar en que sucederá lo contrario.
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