Ernesto Hernández Norzagaray

Letras, entre las balas

21/03/2026 - 12:01 am

"La gran literatura no nace sólo de la tragedia individual, sino, el colapso de las instituciones públicas que deberían evitarla, pero no lo hacen".

Letras, entre balas
Un libro dañado por balas. Imagen: IA

A Carlos Emilio y Rubí Patricia,
quienes nunca debieron desaparecer.

La Universidad Autónoma de Sinaloa a través de la Rectoría y su editorial que dirigen los doctores Jesús Madueña y Azucena Manjarrez, respectivamente, celebra en sus instalaciones de Mazatlán la esperada trigésima edición de la FeliUAS del 18 al 21 de marzo.

La Feria, recordemos, inició su andadura en 1996 bajo la dirección del escritor Pepe Franco, quien fue funcionario universitario y colaborador literario de Sinembargo.mx hasta su fallecimiento en 2015 y aquel galope de los libros se repite, cada año, con el mismo entusiasmo superando este año limitaciones económicas y violencias, miedos, sin embargo, proyectándose como un faro de resistencia y esperanza bajo la máxima revolucionaria de que los “libros nos hacen libres”.

Y, quizá, por eso, en los últimos dos años, cobra singular relevancia no sólo por su realización sino porque muestra resiliencia a través de los temas de los creadores sinaloenses consolidados, como, también, por la esperanza y renovación de lo que podríamos llamar la “generación de la resistencia a las violencias”.

Así, como sucede en otras latitudes del país, donde la literatura ha tomado al toro por los cuernos de las violencias con claro protagonismo femenino: Ahí están, Priscila Palomares en Nuevo León; Fernanda Melchor en Veracruz; Antonio Ortuño en Jalisco; Dahila de la Cerda en Aguascalientes, Brenda Navarro en Chiapas; Mónica Ojeda en Oaxaca y en el noroeste, Luis Felipe Lomelí y Heriberto Yepes.

Las mejores obras en todos los campos de la creación humana nos dirán los clásicos, no surgen del confort, la comodidad, la alegría efímera, sino de la tragedia como lo sostenía Aristóteles (“el dolor revela la verdad humana”) y, ésta continúa siendo tema con las dimensiones que le imprimieron Sofocles, Eurípides, Shakespeare, Kafka o Dostoievski.

Y es que, la gran literatura, alcanza su mayor profundidad cuando explora en el dolor, la pérdida, el error, la muerte y el sinsentido, porque, es ahí donde aparecen la verdad, el carácter, los límites del poder y la fragilidad humana, que casi siempre se logra con la experiencia vivida.

O contemporizando con los sistemas políticos de nuestro tiempo, la gran literatura no nace sólo de la tragedia individual, sino, el colapso de las instituciones públicas que deberían evitarla, pero no lo hacen, por lo que luego empata con el odio, el miedo, el fanatismo, la impotencia, el abandono y la fragilidad humana o, lo que está a la vista, la acción de los “hombres de la guerra” en Ucrania o Irán donde no hay consideraciones morales o éticas cuando se está al servicio de una concepción autocrática del poder.

Esta edición de la Feria llega cuando han transcurrido 20 meses de la detención y extradición a EU de Ismael “El Mayo” Zambada” y el asesinato del exrector Héctor Melesio Cuén Ojeda, que, dicho de paso, fue promotor y participante activo en estas ferias de la cultura.

Y, una clara consecuencia, con estos hechos inició una guerra entre las dos principales facciones del Cártel de Sinaloa que llega a nuestros días con su estela diaria de muerte, terror e incertidumbre.

Hasta, hoy, el saldo de esta guerra se calcula aproximadamente en tres mil homicidios dolosos y otras tres mil desapariciones forzadas, ocho mil vehículos despojados con violencia, decenas de feminicidios e infanticidios, pueblos serranos abandonados, fosas clandestinas, pérdidas económicas multimillonarias con su secuela de negocios quebrados, desempleo e incremento de la delincuencia común y el miedo como trauma colectivo que alcanza, según un informe reciente de Inegi, al 89 por ciento de los culiacanenses y el 80 por ciento de los mazatlecos.

Al momento de escribir este texto, no sabemos, más allá de los títulos, lo que traen los jóvenes escritores sinaloenses a la Feria y esperamos, saberlo pronto, en el terreno de la historia, narrativa o la poesía.

No obstante, se ha difundido el libro del escritor Juan José Rodríguez: La banda del carro gris (Planeta) que, a reserva de mejor opinión, es una metáfora de como la violencia criminal transforma la agenda pública y las mentes de nuestro país; también, está la novela de Aleyda Rojo, Última visita a los humanos, (edición de autor) donde, a decir por la autora angosturense-mazatleca, le permite metafóricamente “hablar del poder, las jerarquías, los cuerpos y el tiempo” y, también, la novela del joven culichi-patasalada: Julio Zataraín, sobre la vida y obra de quien podría ser considerado el primer sicario sinaloense, Rodolfo Valdez, El gitano, (Premio Nacional Valladolid a las letras) quien, habría asesinado durante el Carnaval de 1942 al entonces Gobernador Rodolfo T. Loaiza.

Y el cierre de la Feria será la presentación de la enésima novela de Elmer Mendoza: La sirena y el jubilado (Alfaguara), que flota en el ambiente literario y continúa la línea de la llamada literatura del norte, o del narco, que ha sido fuente de inspiración para muchos jóvenes escritores que escudriñan en el mundo, y el submundo, de las violencias, como encaja el personaje de Carmen Larrañaga, una mujer a la que su padre entregó forzadamente a un narco y aquella, logró, escaparse del mundo de las “mujeres del narco” e iniciar una carrera en la política desde donde buscaría “una diputación por el estado de Sinaloa para apoyar legislaciones en favor de las mujeres”.

La referencia a ese perfil, linda entre el narco y la política real y, nos recuerda, aquí en Sinaloa a Lucero Sánchez, la diputada local cosalteca encumbrada por Joaquín "El Chapo" Guzmán y que, ante las presiones, y amenazas de muerte, huyó y cruzó la frontera para ser detenida inmediatamente por las autoridades estadounidenses donde más tarde colaboraría en el juicio contra el líder del Cártel de Sinaloa.

En definitiva, la nueva edición de la FeliUAS es memoria, creación y futuro en una Universidad que ha sufrido en carne propia asesinatos, desapariciones y miedo, porque, el crimen organizado, se ha ensañado especialmente con los jóvenes y una Universidad, donde, naturalmente, coinciden alrededor de 180 mil de ellos es, casi imposible, sustraerse de la rueda del infortunio que no deja de girar.

Afortunadamente, los directivos de la Universidad en condiciones adversas no se paralizan, ni dejan de hacer su trabajo para que haya siempre una luz en este túnel sinaloense.

Ernesto Hernández Norzagaray

Doctor en Ciencia Política y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid. Profesor-Investigador de la Universidad Autónoma de Sinaloa. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel I. ... Ver más

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