Héctor Alejandro Quintanar

Claudia Sheinbaum en Barcelona y la derecha en Madrid

22/04/2026 - 12:04 am

"Mientras cinco presidentes a la izquierda trataron de hacer un llamado a la racionalidad política desde Barcelona, su contraparte sobresalió por organizar un berrinche colectivo".

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En el año 2020, en plena pandemia de COVID, la capital española sobresalió en el mundo de habla hispana cuando se formó el Foro Madrid, un espacio formativo de la extrema derecha, instado por el partido post-franquista, o postfacista, da lo mismo, llamado Vox. A pesar de su origen en la península ibérica, y a ser iniciativa de una organización cuya xenofobia rancia la hace ser incapaz de entender su propio ombligo, el Foro de Madrid tenía la mirada puesta más allá de las fronteras españolas.

Con un neologismo simplón, ese espacio se definió por la defensa de una supuesta “iberósfera”, que es una manera de denominar a los países, fundamentalmente de América Latina, donde España tuvo presencia colonial y que hoy comparten lengua e incidencia católica con la llamada madre patria.

Pero la mirada sobre América Latina de esa ultraderecha no es solidaria sino con ínfulas de reconquista. Vox y el Foro Madrid sustentan su visión no en una lectura conservadora de la historia, sino en su cínica falsificación, como demostró un grupo de historiadores coordinado por Jesús Casquete en años recientes. En la cauda de mentiras deplorables con que Vox y la ultraderecha distorsionan la historia, sobresale una muy importante relativa al subcontinente latinoamericano.

Ahí, esa derecha oscura piensa que ejerció contra América Latina una especie de colonialismo bueno, a diferencia del colonialismo “malo” británico, que llegó a tierras americanas para ejercer ante todo un exterminio. Según esta visión oscura, la colonia española, en cambio, se dedicó a encontrarse, mejorar, abrazar y, en una palabra, civilizar en América a una horda de bestias malcriadas pero inocentes de su propia maldad a la que había que dotarles de alma cristiana.

Este cuento da sustento a la iberósfera, que en el fondo no es más que un intento contemporáneo de relegitimar prácticas de abuso, como la presencia de empresas españolas lesivas en la región latinoamericana, como Iberdrola, Repsol o Santander. Con un desdén histórico a los abusos coloniales (donde de paso se niegan, por ejemplo, la presencia e influencia árabe en España), esta visión de las derechas es sólo un intento de darle lustro a los cipayos locales, estilo Felipe Calderón, para hacer pasar sus corruptelas a favor de empresas españolas como hechos respetables.

Pero también ese año 2020 en Madrid significó una intentona de coordinación geopolítica de las derechas, que, en un tono trasnochado de la Guerra Fría temprana, acusaron que hay una especie de epicentro mundial del comunismo, sito en el Foro de São Paulo o el Grupo Puebla, que, como si fueran el Moscú de otros tiempos, coordina desde el empíreo a los gobiernos de Venezuela, Cuba, Nicaragua más lo que se acumule.

En esta mentalidad reaccionaria y conspirativa, propia del fanatismo envilecido, Madrid se yergue como un supuesto dique contra eso. Cien años después del Eje Berlín-Roma-Madrid, que unió a Hitler, Mussolini y Franco en una Anti-Comintern contra la revolución socialista mundial, hoy la capital española se pretende como una barrera contra el “comunismo” y el “narco” y otras añagazas que necesitan imaginar en sus adversarios y omitir en sus aliados. Pensemos, por ejemplo, en el caso más documentado de narcogobierno en México, el de Felipe Calderón, con media nómina de su brazo de seguridad en la cárcel por narcotraficantes, pero que como dio tantas facilidades a Iberdrola en su sexenio, intentó abrir una oficina del PAN aliada al Partido Popular español, llamada Europan, y ser hoy un guarecido en esa Madrid, es visto desde esa derecha oscura como un catedrático respetable de la fundación FAES de José María Aznar, y no como el homúnculo corrupto y peligroso que realmente es.

Con ese antecedente de la política madrileña, era esperable la reacción de derechas ante la cumbre por la democracia que reunió en Barcelona a la Presidenta de México Claudia Sheinbaum, al mandatario uruguayo Yamandú Orsi; a los presidentes colombiano y brasileño, Gustavo Petro y Lula Da Silva; con el Presidente español Pedro Sánchez como anfitrión.

Ese foro recalcó la importancia de la democracia acompañada de bienestar; recordó la relevancia de la soberanía nacional; dio pábulo a una crítica a los bloqueos y belicismos que hoy tienen en vilo al mundo y, sin nombrarlo, se posicionó en contra de la política histriónica y destructiva de Donald Trump.

Ese grupo tuvo presencia de los mandatarios de los tres países más poblados de América Latina: Brasil, México y Colombia, que, con sus casi 400 millones de personas representan más de la mitad de la población del subcontinente y las dos economías más importantes de la región. Y con mesura, se posicionaron en aras de una geopolítica sin guerras ni directrices imperialistas.

Es decir, hicieron un llamado a una mínima decencia y moderación para crear una coexistencia pacífica entre los habitantes del planeta tierra. Por eso resaltó que a la par de esa cumbre importante, la derecha madrileña, haciendo gala de querer ser capital mundial del fascismo lacayuno, haya visto la necesidad de crear su propia reunión para contrarrestar al “aquelarre comunista”, como lo definió el partido Vox.

Y su reunión fue básicamente una invitación de parte de la presidencia de Madrid, en manos de la señora Isabel Díaz Ayuso, para que la indigna María Corina Machado fuera ahí a recibir una medalla a algún mérito inventado, que esperemos no regale al fascistoide Donald Trump o al genocida Netanyahu-Mileikoski; y a impostar un presunto baño de Pueblo en la Puerta del Sol, donde se reunió un grupo de personas que, muy pronto, reveló su esencia.

Entre esa muchedumbre, resaltó su pensador más importante, un ripioso cantantucho de nombre Carlos Baute, venezolano, quien lanzó la que tristemente será su verso más recordado en su vida y que revela la estructura ética de su escaso ingenio, cuando en vez de lanzar alabanzas a la indigna Machado, se dedicó a lanzar bravatas racistas contra Delcy Rodríguez, azuzando a mucha chusma elitista reunida en Madrid a que gritara la frase “fuera la mona”.

Como si fueran vulgares barrabravas neonazis de la hinchada de futbol del club Villarreal, o de los fascistas del Ultra Sur del Real Madrid, que suelen lanzar plátanos y llamar “macacos” a los jugadores afrodescendientes de equipos rivales; las hordas coreadas por Baute dieron el único discurso memorable, por racista y revelador, que opacó por completo cualquier bagatela que haya dicho la señora Machado y su anfitriona Díaz Ayuso.

Como lo recuerda el dicho, si en una mesa hay seis personas donde tres son fascistas, los seis son fascistas; en una plaza pública donde se corea multitudinariamente una barbajanada racista convierte a todos los integrantes en racistas por acción u omisión. Lo mismo ocurrió en la presunta marcha de la mal llamada generación Z en México en noviembre pasado, donde todo de ella fue olvidado salvo las consignas nazis judeófobas que un grupo de cretinos escupió contra la Presidenta Claudia Sheinbaum.

De ese modo, mientras cinco presidentes a la izquierda trataron de hacer un llamado a la racionalidad política mínima desde Barcelona, su contraparte sobresalió por organizar un berrinche colectivo. Así quedará recordada la mojiganga reactiva de la derecha madrileña: reunidos no en la Puerta del Sol sino como si cantaran “Cara al sol”, el himno del fascismo español, y donde premiaron a Machado, una mujer que ya pasó a la historia como una lacayuna indigna de las dos peores amenazas del siglo XXI, Trump y Netanyahu; y donde el pensador más importante fue un compositor de pacotilla, el tal Baute, cuyo ingenio grisáceo pasó de escribir soporíferos berridos como “Colgado en tus manos” a escribir consignas racistas que lo evidencian como alguien colgado mentalmente en el siglo XIX.

Héctor Alejandro Quintanar

Héctor Alejandro Quintanar es académico de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, doctorante y profesor en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Hradec Králové en la Repúblic... Ver más

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