Jaime García Chávez
¿Qué se juega en Chihuahua?
18/05/2026 - 12:03 am
"Chihuahua, para MORENA, es una especie de joya de la corona junto con Guanajuato".

Rara vez el estado de Chihuahua es motivo de atención nacional. En estos días, y luego de que un “accidente” reveló las actividades de agentes de la CIA en territorio nacional, la entidad se colocó en el ojo del huracán.
Recapitular hechos refuerza esta afirmación: hubo una fallida “invitación” a la Gobernadora Maru Campos de parte del Senado para reconvenirla sobre estos acontecimientos; luego vino una maraña de declaraciones contradictorias que terminaron en la renuncia del Fiscal General del estado, César Jáuregui Moreno, y después del jefe de Operaciones Estratégicas de la misma dependencia, Guillermo Arturo Zuany.
Desesperanzado, como muchos otros ciudadanos, de que los cauces jurídicos e institucionales se colmen y finquen responsabilidades, descreo de que tal cosa vaya a suceder, porque todo esto ha caído en el resumidero de la mala práctica política, particularmente el sello electoral por la disputa que ya hay en Chihuahua por el poder que se relevará en 2027.
Hoy la dirigente nacional de MORENA, Ariadna Montiel, ha convocado a una marcha para exigir juicio político a la Gobernadora, reproduciendo toda la retórica sobre la soberanía al uso por el oficialismo.
Una primera observación tiene que ver con el silencio que se guarda, en general, sobre la presencia de las agencias norteamericanas en México, que actúan a conveniencia según los acuerdos bilaterales con los Estados Unidos, o de facto cuando utilitariamente logran sus objetivos, pasando por alto las formalidades normativamente establecidas.
Esta es una vieja historia en la que nuestros gobernantes toleran el modus operandi tanto de la CIA como de la DEA y otras agencias, pero el problema es de vieja data; y los gobiernos priistas, panistas y morenistas han incurrido pertinazmente en esta práctica, como se demuestra en serias investigaciones sobre la materia.
Ha sido postura del que esto escribe reprochar al gobierno local de María Eugenia Campos Galván su colaboracionismo, formal e informal, con los gobiernos de los Estados Unidos, particularmente con el texano de Greg Abbot.
Pero lo más importante en la escena pública local, desde luego con trascendencia, es la despiadada lucha política que se ha desatado sin más ni más por el control del poder político. Chihuahua, para MORENA, es una especie de joya de la corona junto con Guanajuato. Desbancar al PAN en ambas entidades sería la muestra de que todo el país se puede teñir de guinda, aunque México no quepa en un sólo partido, por una parte, y esa hegemonía tenga más parecido con las prácticas del porfiriato y el priismo que con la democracia.
En Chihuahua el día de hoy se padece el capricho personal de Ariadna Montiel. Ha tomado este territorio como base para construir un inadmisible cacicazgo, conocido como Grupo Coyoacán, al estilo regional que se vivió en el estado durante las gubernaturas ya lejanas de Rodrigo M. Quevedo o Alfredo Chávez, señores de horca y cuchillo, que así se les recuerda.
Al momento de escribir esto se había anunciado una gran marcha a celebrarse el sábado pasado. Independientemente de la magnitud y el resultado que haya tenido la misma, es una “gran marcha” por el poder político de manera anticipada. Quieren afianzar ahora lo que podrían obtener mañana.
La defensa del país y del derecho sólo existe de los dientes para afuera, y en buena parte la ciudadanía que se mueve de manera independiente o con criterio propio, ve con escepticismo, y aun con alarma, todo esto como un asalto al poder, producto de un capricho más que personal y conocido en la localidad, además tolerado por la Presidenta de la República, contrastando la ambigüedad con que se manejan estos sucesos, pues en los polos está el escándalo Rocha Moya y el colaboracionismo de la Gobernadora de Chihuahua.
Está por verse, y es válido conjeturar, que a la señora Montiel le salga el tiro por la culata, y lejos de abatir a la Gobernadora chihuahuense que, insisto, está en falta, la empodere (victimizada, como acostumbra) al amparo de un anticentralismo local muy acendrado y le dé un relieve nacional que ahora no tiene, pero que puede lograr.
Por último, cómo piensa MORENA que en Chihuahua se van a cortar las venas por Cruz Pérez Cuéllar, un redomado saltimbanqui, compadre de Javier Corral, o por entronizar en la persona de Andrea Chávez a lo peor del Grupo Tabasco, o adoptar el cacicazgo de la Montiel, que quiere venir acá a sentar sus reales.
No descarto que cualquier cosa pueda suceder, pero el arte es largo y la vida es corta, como reza viejo aforismo latino.
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