López Obrador como conductor contraproducente; como actor auto-destructivo; como político paradójico que encabeza una izquierda empecinada en fomentar el regreso del PRI. Un PRD que en lugar de actuar como contrapeso eficaz al resurgimiento de lo peor de pasado, contribuye a su regreso. El apoyo al priísmo crece mientras el apoyo electoral al perredismo disminuye. La popularidad del tricolor sube mientras la del sol azteca desciende. Triste resultado.
Por Denise Dresser
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