Un Quijote en Tenochtitlán

Juan Carlos Monedero

León XIV contra Trump y Salinas Pliego: llevar a Dios al otorrino

12/06/2026 - 12:01 am

"¿Cómo no valorar que León XIV le haya dicho a Ricardo Salinas Pliego, a Felipe Calderón, a Donald Trump que son malos cristianos?".

https://youtu.be/CDNsGlwMa1g

La Quinta Flota de los EU revienta en pedazos en Bahrein como represalia por los ataques norteamericanos contra Irán. Las bases norteamericanas en la zona son objetivo de guerra alcanzable. La Guardia Revolucionaria afirmó también haber destruido 18 objetivos estadounidenses en las bases aéreas Ali Al Salem y Ahmad Al Jaber, en Kuwait. La estrechez de miras de Trump se hace aún más angosta en el Estrecho de Ormuz, y parece que la capacidad de hacer daño de los EU sólo tiene efecto en países chiquitos como Gaza, Líbano, Honduras o Venezuela. Tanto rezo en la Casa Blanca y tanto rezo en Oriente Medio, con tantos pastores, sacerdotes, clérigos, ayatolás y demás intermediaros de la fe y parece que hay que volver a llevar a Dios al otorrino, algo que en alguna ocasión hizo el Papa Francisco pero que, con tanto dolor en el mundo, no basta porque se han vuelto a llenar de cera los oídos del Señor.

León XIV está de gira por España y lo que más destacan los medios es que se ha puesto una cruz en lo alto de la Sagrada Familia de manera que ya es la iglesia más alta del mundo. La macdonalización del mundo llega a la iglesia: lo importante es la cantidad, no la calidad. El 12 de abril de 1961, el cosmonauta -o astronauta- soviético Yuri Gagarin fue el primer ser humano en viajar al espacio, a bordo de la nave Vostok 1. Gagarin completó una órbita alrededor de la Tierra en un histórico vuelo que duró 108 minutos y se dio el primer paseo por el espacio sin sacar a orinar al perro. Pero como pasear sin orinar parece que queda escaso, las autoridades soviéticas decidieron orinarse en el Vaticano y circularon el bulo de que Gagarin había afirmado: he estado en el cielo y no he visto a Dios por ninguna parte. Dicen las fuentes que lo que realmente dijo fue: “Veo la Tierra. Es hermosa", aunque es evidente que si hubiera visto a Dios, nos lo habría contado de inmediato, más aún siendo como era un cristiano ortodoxo en una Unión Soviética laica.

La presencia de León XIV en España ha generado, como no podía ser de otra manera, controversia. La derecha, que ha sostenido su hegemonía desde siglos sentando en la mesa de los ricos a comer a un cura, está encantada con la visita, pensando que cuanto más católica es la gente menos va a votar a la izquierda, lo que demuestra que siguen pensando más con una cabeza del siglo XIX que con una del siglo XX. La Iglesia católica se inventó con el anterior León, con León XIII, la democracia cristiana, que era una manera de cuidar al proletariado sin que se hiciera comunista, como recogió en su encíclica Rerum Novarum (que significa “De las cosas nuevas”) de 1891.

Hoy la derecha se ha hecho de extrema derecha y deja al Papa muy a su izquierda, sobre todo porque ha disparado León XIV contra el principal asunto del neofascismo: la prioridad nacional, es decir, articular el odio a los extranjeros como cemento nacional, a lo que se suma entender que la gente de izquierda son malos patriotas, sobre todo porque no les dejan robar y hacer de la Patria un rancho particular, y como malos patriotas es como si fueran extranjeros. León XIV se ha reunido con inmigrantes y ha dejado claro que el que no quiere a los pobres y a los inmigrantes es un mal católico.

¿Y qué ha hecho la derecha ante estas palabras? Lo de siempre: mirar para otro lado. Porque una de las diferencias de la derecha con la extrema derecha es que la extrema derecha es nihilista, palabra que viene del latín nihil, que significa “nada”, y que significa que no hay ningún valor por encima del interés propio de los que se sienten autorizados a hacer lo que les venga en gana. El nihilismo es la ideología de los que no están dispuestos a cumplir las normas del contrato social. La ideología de los que no entienden que la libertad de cada uno está en virtud de la libertad de los demás. Es una suerte de “me vale madres todo” que sirve para no pagar impuestos, llamar a marchas y manifestaciones violentas o pedir ayuda a una potencia extranjera para que intervenga en tu país, todo en nombre de tu más particular interés. Es decir, Ricardo Salinas Pliego, Felipe Calderón, Javier Milei, Abelardo de la Espriella, Jair Bolsonaro, Santiago Abascal, Isabel Díaz Ayuso, etc. El nihilismo de la extrema derecha se orina en el pueblo y le dice que llueve. Saquen los paraguas, pobres.

León XIV se ha enfrentado a Donald Trump por los asuntos de la guerra, por la persecución de los inmigrantes con ayuda de la tecnológica Palantir y por su adoración al becerro de oro. También ha llamado la atención en su última encíclica Magnífica Humanidad, a las grandes empresas tecnológicas que sólo piensan en ganar dinero, tener entretenida hasta la imbecilidad a la gente y despedir trabajadores. En su visita a España ha regañado a la derecha que dice “España primero” por su desprecio a los inmigrantes, les ha regañado por polarizar la política cuando no ganan las elecciones y ha afeado que países poderosos, como EU, se metan en los asuntos políticos de otros países. Igualmente ha reconocido la peor lacra de la iglesia católica, que es la pederastia -muy vinculada a la concepción patriarcal católica de la sociedad y su modelo de familia autoritaria donde las mujeres tienen un papel subordinado-. Con todas estas cosas, la izquierda ha estado muy contenta y le aplaudió durante siete minutos en el Parlamento español.

Ahora bien, el Papa, como hacen los Papas, se metió donde no debe, recordando, precisamente en el lugar donde se hacen las leyes sobre la aconfesionalidad del Estado, sobre la educación laica, sobre el derecho al aborto, al matrimonio homosexual, que son malas leyes. El Papa se orinó en el Parlamento español en la soberanía popular española. O como se dice en España, León XIV meó fuera del tiesto.

Es verdad que el Papa no va a ser, al menos en los próximos 20 años, el líder de la izquierda, y que pedirle determinadas cosas es pedirle peras al olmo, que ya se sabe que no da peras sino, algo que no sabe casi nadie, sámaras, que también se comen pero no se venden en los mercados hispánicos.
Conviene aquí recordar la hipocresía de las derechas, que tiene que ver con eso del nihilismo. Se opusieron radicalmente al matrimonio homosexual. Entonces ¿por qué se casan? Se opusieron al aborto ¿por qué abortan las esposas, las hijas y las amantes? Se opusieron al divorcio ¿por qué se divorcian? Y se opusieron a la eutanasia y, seguro, si tienen una enfermedad incurable y doloras, recurrirán a ese derecho que no quisieron que los demás tuvieran.

Es evidente que hay una moralidad muy diferente a la de la doctrina de la Iglesia, y que los españoles, como tantos otros pueblos, han legislado bien lejos de lo que dice León XIV, de lo que dijo Francisco y, de manera aún más evidente, de lo que dijeron Juan Pablo II o Benedicto XVI.

Pero dicho esto: ¿cómo no valorar que León XIV le haya dicho a Ricardo Salinas Pliego, a Felipe Calderón, a Donald Trump, a Cayetana Álvarez de Toleso, a Alberto Núñez Feijóo, a Isabel Díaz Ayuso, a Javier Milei, a Abelardo de la Espriella que son malos cristianos? ¿Cómo no valoras que les ha llamado hipócritas, que les ha afeado sus llamados a la violencia, su desprecio a los humildes, su odio a los inmigrantes, su entrega al becerro de oro, su sumisión a las grandes empresas tecnológicas y su desprecio al humanismo?

El desafío de esa religión del dinero que es el evangelismo neopentecostal se combate con ideas, con valores, con coherencia y con aliados. Quien no tiene firmeza ideológica, quizá tiene miedo a negociar con los que están ideológicamente lejos, pero con esa actitud se está más cerca de una secta, integrada por convencidos -que tampoco está mal-, que de quien quiere hacer política para cambiar las cosas.

Si León XIV quiere llevar a Dios al otorrino, que falta le hace, no le demos gritos que le impidan entender sus dificultades auditivas.

Juan Carlos Monedero

Realizó estudios de licenciatura en Economía, Ciencias Políticas y Sociología. Es Doctor en Ciencias Políticas y profesor titular en la facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Co... Ver más

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