En el Museo Nacional de Antropología reflexionan sobre las prácticas religiosas de Cuba

 

México, 2 Ene. (Notimex).- Con una explosión de formas artísticas, las prácticas religiosas se hicieron visibles en Cuba, un país que ha sobrevivido, en parte, por su espiritualidad, afirmó la investigadora cubana Yoana Hernández Suárez, en el Museo Nacional de Antropología (MNA).

Como parte del ciclo de conferencias “Religiones y religiosidad en Cuba”, la académica del Instituto de Historia de Cuba (IHC) subrayó que desde 1992, cuando se reformó la Constitución, en Cuba no existe divorcio entre la religión y la militancia revolucionaria.

De acuerdo con declaraciones difundidas por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Hernández Suárez expuso que incluso se ha fortalecido la presencia de las iglesias católicas y protestantes, además de las prácticas de origen africano, como la Regla Ocha o Santería, Regla Conga o Palo Monte, Regla Arará y la Sociedad Secreta Abakuá o Ñañiguismo.

Los cubanos son muy eclécticos y heterodoxos, es por ello que las prácticas religiosas juegan un papel muy importante para la población marginal y también para la de estratos altos, refirió.

Mencionó, además, la importancia de las estrategias espirituales que se practican para no perder la propia identidad, ya que, en general, los diversos grupos religiosos añadieron a sus creencias los símbolos cristianos.

Comentó que muchas personas son, a la vez, católicas y santeras o abakuá.

Durante las festividades de San Lázaro o de la Virgen de la Caridad del Cobre, dijo, muchas personas ofrendan flores en las iglesias a una virgen cuyo origen es africano.

Sostuvo que las religiones afrocubanas tuvieron que resistir varios siglos de prohibiciones. Por ejemplo, en 1975, con la promulgación de una Constitución totalmente atea, los creyentes tuvieron que esconder su religiosidad.

Sin embargo, con la reforma de 1992, el Estado cubano pasó a ser laico, lo que permitió que se reanudara todo lo que estaba oculto en la isla.

“Los santeros se vistieron de blanco y se pusieron collares de colores, los ñáñigos mostraron sus tatuajes y los altares salieron de atrás de las puertas”, señaló la doctora.

En esos años, durante la crisis del llamado “Periodo Especial”, los gobernantes se dieron cuenta de que no era la economía lo que iba a salvar a la nación, sino la fuerza del pueblo sostenida por la espiritualidad, compartió.

Durante el ciclo de conferencias, organizado por la Dirección de Etnohistoria de la Coordinación Nacional de Antropología, Yoana Hernández habló, además, de la presencia de misioneros protestantes en Cuba, a partir de la Independencia en 1895.

Entre las principales deidades u orishas de las religiones afrocubanas figuran: Oshun, Ochun o Virgen de la Caridad del Cobre; Yemayá o Virgen de Regla; Obatalá, sincretizado con la Señora de la Merced; Oggun, como San Pedro y San Pablo; Ochosi, Oshosi o San Norberto; Changó o Shangó, como San Marcos y Santa Bárbara; y Elegguá, como el Santo Niño de Atocha o San Antonio de Padua.


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