Tal vez conozcas sólo de nombre a la colosal y difunta estrella Bowie, pero hay más detrás de sus años con Nile Rodgers. Vice da una guía de por dónde empezar.

Por Jeremy Allen, Noisey

Ciudad de México, 10 de septiembre (SinEmbargo/ViceMedia).– Cuando David Bowie murió a principios del año pasado, parecía que todo el mundo había quedado traumatizado por su repentino fallecimiento. Parte de esa tristeza provenía del hecho de que estaba de nuevo en su mejor nivel, lo que no era una proeza. Apenas dos días después de haber lanzado ★ ( Blackstar), su disco más vital en más de tres décadas, la idea de que en algún momento cercano pasaría a otra vida parecía imposible. Todo el drama alrededor de ello fue, sin embargo, muy Bowie. Me sentía tonto por el dolor y la tristeza que me provocaba su muerte, como si fuera la de un familiar, y ni siquiera lo conocía. No lo conocía, pero yo, como muchos, lo amaba – o al menos amaba la idea de él.

Ha habido más de 200 libros escritos sobre Bowie: algunos buenos, algunos horribles, pero ninguno de ellos con la intervención directa del cantante nacido en Brixton. Muchos más llegaron a raíz de su muerte -algunos tratando de darle sentido a su legado y otros sólo causando más ofuscación. The Age of Bowie de Paul Morley llegó a las tiendas en julio y nos bombardeó con lemas abstractos:Bowie es Man Ray cantando Billy Fury; Bowie no es David Jones; Bowie está dándose a luz a sí mismo una y otra vez… Y mientras el libro de Morley provocaba que la gente se rascara la cabeza con su poca claridad, había algo en lo que tenía razón: David Bowie es una invención de la imaginación, un concepto de tu propia elección. Como dice el cliché, es muchas cosas para muchas personas.

En entrevistas era a menudo tímido y complaciente, concordando con lo que el entrevistador decía para permitirles proyectar sus propias exégesis sobre él y entonces irse y escribir sus propias versiones de quién era Bowie. Ninguna otra estrella de rock estuvo tan consciente de la imagen como él, aunque estaba feliz de que otros perpetuaran los mitos de ello una vez que introdujo el concepto. Un lector voraz que era inagotablemente curioso y artísticamente sugestionable, sus personajes eran a menudo una amalgama de pensamientos ajenos. Sus letras te llevan por los corredores laberínticos de la literatura arcana, la filosofía problemática y la espeluznante religión – un mosaico elaborado con todas sus influencias.

“¿Qué pasa si trasplantas la chanson francesa al sonido de Philly?” le preguntó al Berklee College of Music al aceptar su doctorado honorífico en 1999. “¿Will Schoenberg se sentiría cómodo con Little Richard?” Era una urraca que robó una incontable cantidad de objetos brillantes y construyó obras maestras dignas de Gustav Klimt. Es un recipiente, una fuente de conocimiento y una entrada a otras experiencias culturales. Como tal, nunca es menos fascinante una vez que tienes un pie adentro. En este momento, puede que sólo conozcas al Bowie fallecido, la deidad colosal cuya música has escuchado a pedazos pero que aún no resuena en tu cabeza. Tal vez te preguntes el porqué de tanto mame. Este artículo puede servir como una entrada a él, pero sólo puede haber una versión de David Bowie, y esa es la tuya.

EL BOWIE ALIENÍGENA BISEXUAL

Este disco salió en junio de 1972. Imagen: Especial

Después de años de moverse entre géneros sin jamás aparecer cómodo en su propia piel, Hunky Dory es el disco donde todo parecía encontrar solución. Las baladas épicas y abstractas (“Life On Mars?”), la idolatría (“Andy Warhol”, “Song for Bob Dylan”), el pastiche de Velvet Underground (“Queen Bitch”), el obscuro cover (“Fill Your Heart”) y la dolorosa canción folk envuelta en un rompecabezas (“The Bewlay Brothers”) – este álbum es un gran punto de partida, y sé esto, porque ahí es por donde yo empecé.

Cuando promocionó el disco en enero de 1972, Bowie declaró a Melody Maker: “Soy gay y siempre lo he sido, incluso cuando era David Jones”. Es difícil imaginar la consternación que esto causó apenas cinco años después de que la homosexualidad había sido legalizada, especialmente porque el cantante tenía esposa, Angie. También es difícil imaginar la salvación que era para los niños que habían estado ocultando su sexualidad; que hasta entonces sólo había sido asumida así por él y por el comediante John Inman de Are You Being Served?.

Al igual que los Beatles habían hecho antes, Bowie tomó el personaje de un artista imaginario, aunque lo llevó a dimensiones que más tarde se exacerbarían por el uso de cocaína. Sentado en el pináculo de este personaje, una especie de contraparte de Hunky Dory, está The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars. En muchos sentidos, el álbum es el Sgt Pepper de Bowie –considerado por muchos como su indeleble obra maestra, aunque hay desacuerdo por sus discos de su trilogía de Berlín (hablaremos de ellos adelante). Pero con canciones tan maravillosas como “Rock’n’Roll Suicide”, “Five Years”, “Soul Love”, “Hang On To Yourself” y “Moonage Daydream”, uno sólo puede suponer que la familiaridad genera desprecio. “Starman” es genial también, y la historia dice que cuando la tocó en Top of the Pops, se veía tan desvergonzadamente decadente que hasta tu abuelo pateó la televisión.

Como regalo extra, añade la versión en vivo de “Moonage Daydream” del álbum de Santa Monica ’72 y disfruta las teatrales guitarras de otro mundo de Mick Ronson tocando como uno de los Spiders (ojalá tuviéramos tiempo para hablar de Mick Ronson. Definitivamente debes googlear a Mick Ronson).

Playlist: “Queen Bitch” / “Andy Warhol” / “Rock ‘n’ Roll Suicide” / “Suffragette City” / “Moonage Daydream (live)” / “Drive-In Saturday” / “The Jean Genie” / “Sweet Thing” / “Young Americans” / “John, I’m Only Dancing”

EL BOWIE EXPERIMENTAL, PIONERO DE LA ELECTRÓNICA 

Low es el undécimo álbum del británico. Foto: Especial

¿Cómo Bowie logró hacer un disco tan bueno como Station To Station en 1976, mientras hacía cosas rarísimas y excéntricas? Manteniendo su propia orina en el refrigerador para alejar a los malos espíritus y mencionando a Hitler en entrevistas con más frecuencia que Ken Livingstone. Su mundo se estaba desmoronando en Los Angeles, y así, con sólo una maleta e Iggy Pop en el remolque, el duque de los chicos pálidos volvió a Europa. Contradictoriamente, Iggy y él tomaron la decisión de continuar su vida Berlín. Quebrado, sin ninguna clase de maquillaje alienígena y enamorado de la innovación electrónica de grupos como Kraftwerk y Can, Bowie se embarcó en los 18 meses más productivos de su vida.

Con el productor nativo de Brooklyn, Tony Visconti, y el nerd de los paisajes sonoros Brian Eno, llevó los límites de lo que podía ser un disco pop a otro nivel, primero con Low y luego con Heroes. Con su (en el sentido más amplio) convencional lado uno, y un lado dos lleno de instrumentales vanguardistas, Low suena como si hubiera sido diseñado como una atrevida declaratoria, pero la forma en que se hizo fue más algo accidental que diseñado. Parte de la razón por la cual muchas de las canciones no tienen voces, o solo voces fragmentadas, es porque David Bowie, ya sobrio, estaba teniendo dificultades para expresarse verbalmente. Muchos de los tracks se desvanecen y vuelven a aparecer, causando la desorientación del escucha, pero si te adhieres a ellos, tendrás tu recompensa. El periodista de música Charles Shaar Murray cometió el error de darle una crítica basura porque no lo entendía. Apuesto a que ahora lo lamenta.

Como continuación a LowHeroes también es esencial. Presentando la canción homónima, tal vez la más conocida de Bowie, escuchar el álbum puede simplemente desaparecer cualquier asociación que hagas de la rola con los Juegos Olímpicos de Londres 2012. El tercer álbum de Berlín, Lodger, resultó ser un disco más importante para Eno de lo que fue para Bowie. A pesar de esto, tiene algunas canciones tremendamente infravaloradas (“DJ”, “Boys Keep Swinging”, “Yassassin”). De lo que algunos podrían no darse cuenta es de que Lodger fue grabado en Suiza, donde David vivía, y fue mezclado en Nueva York, por lo que es una inclusión bastante dudosa en la trilogía de álbumes de Berlín.

Playlist: “Station To Station” / “Always Crashing In The Same Car” / “Breaking Glass” / “Heroes” / “Joe the Lion” / “Sons of the Silent Age” / “D.J.” / “Yassassin” / “Boys Keep Swinging”

EL BOWIE SÚPER PRODUCTOR DE COLABORACIONES ASTUTAS

Salió en septiembre de 1980. Foto: Especial

Tal vez quien tendría más merecido su lugar en la trilogía no oficial de Berlín es The Idiot de Iggy Pop, un álbum producido por Bowie, o incluso Lust For Life, grabado en el Estudio Hansa de Berlín. Debido a lo electrónico de su sonido,The Idiot es un disco de Bowie en todo menos en el nombre, y sentó las bases para Low, mientras que Lust For Life fue mitad escrito por Dave mitad escrito por su amigo Jim Osterberg (nombre real de Iggy) rasgueando el ukelele.

Quizás vale la pena señalar en este punto que realmente no puedes entrarle a Bowie sin revisar también algunas de sus colaboraciones notables. En los años 70, llevó a más de un gigante dormido del rock de vuelta a ser el centro de atención: la ya mencionada leyenda de los Stooges, así como al gruñón pionero del pop Lou Reed de The Velvet Underground. Bowie y Mick Ronson (¡googléalo ya!) supervisaron el segundo álbum en solitario de Reed titulado Transformer, y qué hermoso monumento de belleza poética es. Luego Mott the Hoople estuvo a punto de separarse cuando Dave los sacó de su exaltada nube para lanzar “All The Young Dudes” y llevarlos con éxito sobre su brixtoniana espalda.

Están también esos asombrosos momentos en el estudio con renombrados músicos invitados: el funk de Roberto Fripp en “Fashion” del soberbio disco Scary Monsters (and Super Creeps) de Bowie, más las colaboraciones en los años 90 con Trent Reznor y los Pet Shop Boys, y el más extraño de todos, los solos de Lenny Kravitz en el outro de la reversión de Buddha of Suburbia, el soundtrack que Bowie escribió para la adaptación de la BBC de la excelente novela de Hanif Kureishi.

Playlist: “Walk On The Wild Side (Lou Reed)” / “All The Young Dudes (Mott the Hoople version)” / “Nightclubbing (Iggy Pop)” / “Lust For Life” / “Fame” / “Fashion” / “Shades (with Iggy Pop)” / “Buddha of Suburbia (feat. Lenny Kravitz)” / “Hallo Spaceboy (Pet Shop Boys)” / “I’m Afraid of Americans”

BOWIE ESTRELLA INTERNACIONAL

Éste es el disco que en su momento logró más popularidad. Imagen: Especial

Defraudado con un terrible contrato por el manager Tony Defries, Bowie aprovechó la oportunidad para controlar sus propias finanzas, firmando con EMI por 17.5 millones de dólares en 1983. Ese mismo año publicó Let’s Dance, su álbum más exitoso hasta la fecha, grabado con el productor del tacto de Midas Nile Rodgers. Tal vez debido a su popularidad )definitivamente debido a su popularidad) Let’s Dance a menudo ha sido injustamente tachado de malo por los fans “serios” de Bowie. Ningún álbum que contenga la canción que le da nombre al disco, “Modern Love” y la versión de la colaboración con Iggy Pop de “China Girl” (que también le dio a Iggy algunos dólares muy necesarios en ese momento) puede ser malo. Es un gran disco de jubilación pop. Fue cuando Bowie trató de seguir el éxito de ese disco haciendo algo similar que artísticamente el rumbo tomó forma de pera.

“El momento en que te sientas en terreno seguro, estarás muerto”, dijo Bowie proféticamente en 1976, “terminaste, se acabó, lo último que quiero es caer en lo mismo”. Los días de infalibilidad artística pudieron haber sido escasos para él, pero ¿cuántos otros artistas pueden decir eso con más de un disco? No digamos diez años. Los 80 no fueron estériles, sino llenos de momentos esporádicos de grandeza, a menudo en bandas sonoras: el majestuoso tema de Absolute Beginners, “Underground” en el soundtrack de Labyrinth, o “Cat People” de Giorgio Moroder.

Aunque muchos de sus discos de los 80 son dejados de lado, escuché Never Let Me Down ayer y me gustaría rescatarlo del fuego. Voy a poner mis manos en él y decir que es realmente bueno. Puede que pienses lo mismo, así que ignora la sabiduría recibida y añade también Tin Machine si quieres.

Playlist: “Cat People (Putting Out Fire) single version” / “Modern Love” / “Let’s Dance” / “Loving the Alien” / “Underground” / “Day-In Day-Out” / “Never Let Me Down” / “Glass Spider” / “Absolute Beginners” / “Jump They Say”

EL BOWIE ENIGMÁTICO DE SUS ÚLTIMOS DÍAS

Blackstar, lanzado dos días antes de la muerte de Bowie. Imagen: Especial

En 2002 y 2003, David Bowie hizo dos álbumes perfectamente reparables en Heathen y Reality, respectivamente, pero su mística había decaído y, francamente, no todos lo apreciábamos en ese momento. Un ataque cardíaco en un escenario de Alemania y una paleta lanzado al ojo por un fan noruego definitivamente no ayudaron y se retiró de la vida pública poco después. Viviendo la vida tranquila en Nueva York con su esposa e hija, los rumores sobre su salud persistieron y la posibilidad de que había renunciado a la música para siempre aparecía a menudo.

Entonces sucedió algo extraordinario el 8 de enero de 2013, en su cumpleaños 66. Lanzó una nueva canción –”¿Where Are We Now?”– en YouTube sin fanfarrias ni campañas. Tomó a todos por sorpresa. Terminó siendo tan acertado que creó una tendencia en la manera en que la música nueva sería lanzada por los años próximos. Bowie estaba innovando de nuevo mientras otros hacían música, aunque la suya no necesitaba actualizarse. Tampoco hacía entrevistas, pero apareció en sus propios videos junto a Tilda Swinton ­–un buen chiste, dado su parecido. The Next Day fue magnífico, pero la cereza en el pastel, , estaba por venir.

Y así llegamos a donde entramos. Bowie estaba encaminado a tener su primer disco número 1 en Estados Unidos cuando se anunció su muerte. Su último álbum, lanzado otra vez en su cumpleaños, esta vez en 2016, fue el número 1 en todas partes, y probablemente lo hubiera sido aún siguiera vivo, para ser tanto alabado por la crítica como recompensado por su éxito comercial. Bowie estaba otra vez en la cima del mundo.

Su dedicación a su privacidad durante sus últimos días finalmente despertó la curiosidad de todos acerca de él. Canciones tan buenas como “Girl Loves Me” y la canción homónima del disco ciertamente ayudaron también.

¿Cómo una estrella tan grande como David Bowie logró ocultar el hecho de que estaba grabando de nuevo (aparte de los fuertes acuerdos de confidencialidad dados a sus músicos)? Y, ¿cómo mantuvo su enfermedad fuera de los periódicos? Ambas respuestas, son indicativos de un hombre que al final, tuvo control de la mayor parte de su destino artístico. David Bowie es una estrella de esas que nunca volveremos a ver, así que no lo dejes pasar.

Playlist: “Slip Away” / “New Killer Star” / “Where Are We Now?” / “Valentine’s Day” / “The Stars (Are Out Tonight)” / “Love Is Lost – Hello Steve Reich Mix by James Murphy” / “Blackstar” / “Girl Loves Me” / “I Can’t Give Everything Away” / “No Plan”

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