Bengasi (Libia), 24 jun (EFE).- Un barco con 300 refugiados, entre ellos 51 personas excarceladas por el régimen del Coronel Gadafi llegó hoy a Bengasi, capital de los rebeldes libios, procedente de Trípoli, en la primera misión humanitaria de estas características desde el estallido de la revolución.

Tras casi dos meses de negociaciones, el barco, fletado por el Comité Internacional de la Cruz Roja, pudo atracar este mediodía en el puerto de Bengasi, en el este del país, como pudo constatar Efe.

“Hemos tardado ocho semanas en llevar a cabo esta misión entre las dos ciudades”, dijo la portavoz de Cruz Roja Internacional en Bengasi, Dibeh Fajr, que subrayó que “la misión y el objetivo de la Cruz Roja ha sido y será siempre reunificar a las familias divididas por la guerra”.

En este sentido, otros 100 civiles de Bengasi esperan viajar en esta embarcación, rumbo a Trípoli, para unirse con sus familias.

La ansiedad se notaba en los ojos de muchos de los que esperaban la llegada del barco, algunos portando la bandera tricolor de la época monárquica (roja, negra y verde), que se ha convertido en la de los insurgentes.

A medida que la silueta del barco iba tomando forma en la distancia muchos de los que se congregaban en el muelle no pudieron contener más sus lágrimas.

Cuando la nave atracó, unos y otros se lanzaron a buscar con ansiedad los rostros de sus familiares y seres queridos, que se agolpaban en la borda del barco.

“No me puedo creer que finalmente lo vaya a ver. He estado soñando con este día desde hace cuatro meses y finalmente está ocurriendo”, dijo a Efe Isha al Faituri, de 43 años, que esperaba encontrarse con Ziad, de 19 años.

Sin embargo, otros continuaban dudando de las intenciones del coronel Muamar el Gadafi detrás este gesto y no escondían sus sospechas de la posibilidad de que entre los pasajeros que arribaban se escondiera alguna persona fiel a Gadafi, que llegó al poder hace cuatro décadas.

Ali al Zawi, un libio de 37 años sostiene que Gadafi es conocido por no hacer nunca lo que dice y no decir nunca lo que va hacer. “Los libios estamos acostumbrados a las mentiras y trucos de Gadafi. Esperamos cualquier cosa de él. Todavía nos esconde muchas cosas”, explicó Al Zawi.