Ernesto Hernández Norzagaray

La colonización del INE

18/04/2026 - 12:01 am

"La selección de los consejeros electorales si deriva en la captura del INE no sólo es mala noticia para los demócratas, también muestra debilidad institucional".

En el salón del protocolo "C" de la Cámara de Diputados comenzó el procedimiento de entrevista para las personas aspirantes a los tres lugares del Consejo Nacional del Instituto Nacional Electoral (INE). Foto: Mario Jasso, Cuartoscuro.

El proceso de selección de tres consejeros electorales que habrán de integrarse al Consejo General del INE ha provocado un sinfín de dudas y sospechas sobre si este será para mantener la Independencia del organismo o terminar el proceso de colonización del organismo encargado de la organización de las elecciones federales.

El IFE-INE, más el TEPJF, recordemos nacieron como resultado del proceso de la transición a la democracia que inició a finales de los años 70 producto de pactos políticos que derivaron en reformas constitucionales y reglamentarias que fueron fortaleciendo instituciones y haciendo de la competencia electoral un mecanismo confiable dado que cada vez se contaron mejor los votos y los partidos obtuvieron la representación que le otorgaba las urnas y las leyes en esta materia.

El mejor ejemplo de esta práctica democrática es que entre 2000 y 2018 hubo tres alternancias presidenciales: la del PRI al PAN; la del PAN al PRI y la del PRI a Morena y, ahora, ese juego de alternancias se encuentra en suspenso por la captura progresiva del Congreso de la Unión, el Poder Judicial y los organismos electorales estatales. 

Siguiendo esa lógica era de esperar que el país no estuviera esperando una renovación de cargos electorales que debería ser una rutina institucionalizada sino mejores mecanismos para seguir garantizando el principio democrático de un voto, un ciudadano. Sin embargo, no es así, el debate no está allí, sino, penosamente, en la afinidad partidista de los futuros consejeros que cuentan los votos.

O sea, volvemos al túnel del tiempo, a tiempos que considerábamos superados y que nos orientábamos a unas mejores prácticas democráticas, pero no es así. Por lo que todo indica es que vamos a la consolidación de lo que reveló el Informe sobre la Democracia 2026 del V-Dem Institute, de la Universidad de Gotemburgo que nos dice que el sistema político mexicano ha transitado ruinosamente de una democracia liberal a una “autocracia electoral”.

Si se confirman las sospechas sólidas de que este proceso será un simulacro para tener un Consejo General del INE al servicio de la Presidencia de la República y Morena, irremediablemente, llevará a la confirmación de que como país somos una autocracia electoral lo que no es una buena noticia para una sociedad diversa y plural como la que se ha construido en las últimas décadas.

Y, sobre todo, cuando hay muchos problemas que reclaman grandes consensos nacionales y no un nuevo partido fuerte, hegemónico, que quiere un régimen político a su imagen y semejanza.

El INE, si ocurre que se alinea a unos intereses políticos, estaría haciendo mancuerna con el Tribunal Electoral para que en los comicios estatales y federales se imponga el poder hegemónico sobre la voluntad de los ciudadanos.

Es que si se tiene el control sobre los organismos electorales, se tiene el control sobre todo el andamiaje institucional de preparación de los comicios y Morena tendría ventajas insuperables frente a sus adversarios políticos lo que no se puede reconocer como democrático como, tampoco, las sentencias del tribunal electoral y con ello cae el último eslabón de aquel sistema democrático de pactos políticos.

Entonces, no es poco lo que está en juego en la selección de los tres nuevos consejeros electorales cuando se van perfilando personajes vinculados al obradorismo que desplazan a perfiles académicos y electorales, como es el más sonado el de Arturo Manuel Chávez, sin experiencia electoral, pero tiene a su favor  haber sido director de Talleres Gráficos de México y asesor de Claudia Sheinbaum en Tlalpan y en la Ciudad de México, mientras en esa selección quedó fuera María del Carmen Alanís, quién ha sido magistrada presidente del Tribunal Electoral Federal, Directora de Capacitación Electoral y Secretaria Ejecutiva del Instituto Federal Electoral. 

Y es que, cuando vamos a instituciones electorales al servicio de una fuerza política, volvemos a cuando existían elecciones con resultados preconcebidos en una oficina de gobierno y no, como resultado, de la voz definitiva de las urnas que es lo que reclamaba hasta hace uno años la izquierda.

Esto ocurre, paradójicamente, cuándo en el mundo democrático cae el último autócrata que gobernaba en Europa.

En efecto, el pasado domingo el todavía Presidente húngaro Viktor Orban perdió el poder después de 16 años de ejercerlo, lo mismo sucedió en ese mismo día, con otros matices, en Perú, donde la izquierda, que había ganado las últimas elecciones, terminó en segundo lugar con su candidato Roberto Sánchez.

Ahora, Keiko Fujimori y Roberto Sánchez disputarán el 7 de junio en segunda vuelta quién será el próximo Presidente constitucional de ese país sudamericano.

Es decir, no son tiempos favorables para la izquierda, son tiempos para la prudencia política en materia de construcción democrática, sin embargo, Palacio Nacional parecen hacer otra lectura de los acontecimientos políticos de Hungría y Perú, y antes, en Bolivia, Argentina, Chile, Costa Rica y Honduras donde los liberales han avanzado con una extraordinaria rapidez.

O sea, si se confirman las sospechas de la captura del INE seguramente seguirán los niveles de participación en elecciones intermedias, sin embargo, como lo hemos escrito en otro artículo (https://www.sinembargo.mx/4787057/amlo-y-el-pt-una-hipotesis-incomoda/) va perfilándose una nueva distribución del poder por las eventuales escisiones en Morena, liderazgos emergentes, enclaves de la oposición, coaliciones heterodoxas… 

¡Ah!, Y el factor Trump, que con sus declaraciones disruptivas en algunos países de América latina podría hacer mella en franjas de la opinión pública, como lo recuerda el New York Times en un reportaje reciente sobre la violencia que ha cambiado la vida de los culiacanenses y que estos no desdeñan una eventual intervención de los estadounidenses con tal de poner fin a la espiral de violencia criminal que viven desde hace veinte meses.

En definitiva, la selección de los consejeros electorales si deriva en la captura del INE no sólo es una mala noticia para todos los demócratas también es una muestra de debilidad institucional y eso, reduce el nivel la confianza país y es alimento para el discurso estadounidense contra la narcopolítica y el narco terrorismo con todas sus consecuencias. 

Ernesto Hernández Norzagaray

Doctor en Ciencia Política y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid. Profesor-Investigador de la Universidad Autónoma de Sinaloa. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores, Nivel I. ... Ver más

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