Jaime García Chávez

La opacidad de Clara: disfrutar el Mundial al lado de la tragedia

15/06/2026 - 12:03 am

"Para algunos, vivimos en la era de la ética sin dolor. Eso les permite proponer que disfrutemos del mundial al lado del dolor humano".

Diversos grupos de manifestantes, entre lo que estaban colectivos de madres Buscadoras y estudiantes se manifestaron en las inmediaciones del Estadio Ciudad de México durante la inauguración del Mundial. Foto: Alberto Roa, Cuartoscuro.

Un nuevo lenguaje político está prevaleciendo, impulsado desde el gobierno actual, y está inobjetablemente diseñado para el engaño social. Ahora ya no se habla de hechos, como el descarrilamiento de trenes, sino de “eventos ferroviarios”; ya no son acarreos, son “apoyos voluntarios”. Y para cerrar el círculo en esta coyuntura, ahí están las palabras “conciliar” y “garantizar” que empleó la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, para explicar las diversas protestas en medio de las celebraciones por la inauguración del Mundial de futbol.

Como todo sofisma, sus palabras se tiñeron de una apariencia de certidumbre y verdad. Enfática dijo que no creía en falsas disyuntivas, lo que lanza a su vez una verdad a medias: “no es o mundial o represión”, lo que sólo formalmente se puede estimar, sino examinar todo el contexto de las múltiples protestas que tienen años sin ser atendidas, precisamente conforme a derecho y para evitar esos dilemas que confluyen en una coyuntura cargada de tensiones.

Ya se ha hecho costumbre que los reclamos de la sociedad (agricultores, transportistas, maestros, empleados del IPN, jubilados, funcionarios judiciales, madres buscadoras y más) naufraguen en mesas de trabajo, cuya esencia es posponer y procrastinar soluciones concretas y tangibles.

Hace muchos años sabían que se iba a celebrar el Mundial de fútbol, y en todo los órdenes que obligaba a la atención de este evento, dejaron para el final las medidas esenciales, empleando el camino de la conciliación y las resoluciones de fondo.

Es fácil decir que se “conciliaron” diversos intereses y que se garantizaron derechos, en este caso a la protesta y al libre tránsito para disfrutar de los festejos por la justa deportiva, que en esencia es un negocio de grandes dimensiones.Y tan fácil que todo lo ponen en riesgo, incluida la paz de la mega ciudad.

Pero, ¿cuál es el precio que se pagó por esta supuesta conciliación? La instalación de un muro de acero para custodiar y hacer inaccesible los centros de poder político y gubernamental, y el impresionante despliegue de miles y miles de policías, militares, guardias nacionales y hasta elementos de la policía montada, y exhibirnos ante el resto del país y del mundo.

De un lado los que tienen años manifestándose para exigir que la Presidenta cumpla un compromiso con los trabajadores de la educación que no deja lugar a dudas y que se trabó cuando andaba en la captura de votos, para luego desdecirse, con todo su aparato gubernamental, centralmente la Secretaría de Educación, la de Hacienda y el ISSSTE.

Lo que la señora Brugada expresa pretende convencernos de que se trabajó por garantizar derechos, pero de un lado vimos la fuerza bruta, y del otro un reclamo largamente expuesto y para el cual no hay capacidad gubernamental de poner un punto final, no obstante que se trata de viejos aliados, y mucho menos satisfactorio para quienes reclaman el retorno de un sistema pensionario, o el esclarecimiento de los muchos desaparecidos y desaparecidas que hay en el país y que ya está catalogado como un problema de lesa humanidad.

La Presidenta Sheinbaum presume sus encuestas, algunas profesionales, donde va a pique, y otras “cuchareadas”, donde mantiene popularidad; pero hay dos hechos incontrovertibles que la dejan mal parada: su ausencia en el acto inaugural, sustituida simbólicamente por la actriz Salma Hayek; y que se vio en la necesidad de claudicar su presencia en el Zócalo capitalino, refugiándose en un lugar seguro y a modo, acompañada de la “conciliadora” y “garantista” Clara Brugada.

Para algunos, vivimos en la era de la ética sin dolor. Eso les permite proponer que disfrutemos del mundial al lado del dolor humano y de esfuerzos colectivos ya inmemoriales de injusticia, y hasta criticar y hacer política en tiempos oportunos, como si no fuera típico de la actividad.

El día que se inauguró el mundial hubo treinta homicidios dolosos en el país. A los cobradores de sangre humana no se les cuestiona que pongan precios tan altos en fecha tan memorable, porque eso ya es parte de la cotidianidad. Y encima de eso tenemos que recetarnos discursos como el de doña Clarita.

Simplemente quiero recordarles algo que dijo León Trotsky: no se hacen con más gusto las guerras que las revoluciones. Los maestros y las madres buscadoras no andan en las calles disfrutando de un día de campo. Se puede coincidir o no con sus causas, pero no con la falsedad del actual lenguaje del poder.

Sólo faltó que nos dijeran que el 11 de junio fue un día soleado. Luego vendrá la resaca.

Jaime García Chávez

Político y abogado chihuahuense. Por más de cuarenta años ha dirigido un despacho de abogados que defiende los derechos humanos y laborales. Impulsor del combate a la corrupción política. Fundador y a... Ver más

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