Francisco Ortiz Pinchetti

Claudia frente a España: rectificación de clóset

19/06/2026 - 12:03 am

"Se trata de corregir el rumbo… pero sin hacer ruido…”

Claudia Sheinbaum en conferencia de prensa en Palacio Nacional.
Claudia Sheinbaum, Presidenta de México, durante su intervención en la conferencia matutina realizada en Palacio Nacional. Foto: Mario Jasso, Cuartoscuro.

La Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo confirmó que recibirá en Palacio Nacional al rey español Felipe VI, el próximo jueves 25 de junio. La visita, inscrita en el calendario del Mundial de Futbol de 2026, marca el punto de inflexión para concluir con la parálisis diplomática que caracterizó al sexenio anterior. Resulta elocuente que el motivo oficial del viaje sea asistir a un encuentro de la fase de grupos entre España y Uruguay; una escala protocolaria que confirma que el futbol funciona, en este caso, como el vehículo diplomático más eficaz para zanjar diferencias.

Es notable el contraste entre la relevancia política del encuentro y la puesta en escena de la mandataria su conferencia matutina de ayer. Sheinbaum Pardo se refirió a la visita con una frialdad calculada, marcando una distancia que parece responder a la necesidad de no confrontar directamente la narrativa de su antecesor, más que a la realidad de una agenda compartida. “Todavía no sabemos los temas –dijo sin emoción, como restándole importancia--; viene muy corto tiempo y obviamente nosotros vamos hablar siempre de los pueblos originarios, de la importancia de los pueblos en México a lo largo de la historia, desde antes que llegaran los españoles y ahora y el valor que representan para el país, entre otras cosas”.

Esa reserva, sin embargo, es sólo un matiz ante un movimiento de fondo: la urgencia de abrirse a una nueva etapa. Es, a todas luces, un ejercicio de contención retórica ante la inminencia de una acción pragmática.

Andrés Manuel apostó por una política de confrontación absurda ante la Corona española. La solicitud de una disculpa formal por hechos ocurridos hace cinco siglos (cuando ni España ni México siquiera existían) fue ignorada por la Casa Real, lo que derivó en la ruptura de los canales de comunicación y una “pausa” en la relación bilateral, como la definió el tabasqueño. Mientras en México se mantuvo una retórica de confrontación constante, en Madrid se optó por el silencio administrativo. Este vacío diplomático dejó al Estado mexicano sin una interlocución fluida con uno de sus principales socios comerciales y culturales, limitando la capacidad de México para incidir en foros internacionales donde España es un actor clave.

El dilema que ahora enfrenta Sheinbaum es claro: normalizar la relación sin entrar en conflicto abierto con la retórica del gobierno anterior, que aún mantiene evidente presencia en el discurso oficial. Su respuesta ha sido una “rectificación de clóset”, cuando menos disimulada. La Presidenta no desautoriza explícitamente el discurso de su antecesor, claro, pero actúa bajo la premisa operativa de que México requiere una agenda exterior funcional, ajena a los debates históricos que han estancado la relación.

Se trata, pienso, de corregir el rumbo… pero sin hacer ruido. Procurar que el giro diplomático sea lo menos perceptible posible para los sectores más radicales de su movimiento y sobre todo para el Señor de Palenque. Es elocuente en este sentido que Claudia haya aclarado que tras la visita real no habrá conferencia de prensa, como es usual… Nada de preguntas, mejor.

El cambio de tono comenzó meses atrás. El 16 de marzo de 2026, durante una visita a la exposición La mitad del mundo en el Museo Arqueológico Nacional de Madrid, el rey Felipe VI se refirió a la historia común. Sin emitir la disculpa formal que se reclamaba desde México, el monarca reconoció que, al revisar el pasado con los valores actuales, existen elementos que no generan orgullo. Afirmó que, pese a las Leyes de Indias y los intentos de protección legislativa de la época, la realidad fue distinta y reconoció explícitamente que, en el ejercicio del poder durante la Colonia, hubo “mucho abuso".

Ese reconocimiento del monarca fue el punto de inflexión. No fue una disculpa institucionalizada ni mucho menos, pero sí una admisión de realidades históricas que permitió destrabar el conflicto. El equipo de la mandataria mexicana capitalizó ese gesto. El viaje del Rey, aprovechando su estancia por el Mundial, es la prueba de que, cuando existe voluntad política de ambos lados, la diplomacia encuentra el camino. Se trata, me parece, de una ejecución estratégica atinada: normalizar la relación sin que ninguna de las partes tenga que ceder formalmente en sus posturas previas. Es decir, un entendimiento tácito basado en la realidad presente.

Y es que la política exterior exige pragmatismo. La estridencia basada en hechos ocurridos cuando México y España no existían como Estados nacionales modernos resultó absolutamente ineficaz. Claudia parece entender que el aislamiento diplomático es un costo demasiado alto. Prolongar la distancia por una controversia sobre hechos remotos limitaba el margen de maniobra de nuestro país en un contexto global marcado por la competencia económica y política. La diplomacia, en esencia, es el arte de gestionar intereses reales. ¿O no?

El reto interno para Sheinbaum Pardo será ahora mantener esta ruta sin generar fricciones con el ala más radical de su movimiento. Es probable que la narrativa oficial presente el encuentro como una cortesía deportiva, minimizando el giro diplomático ante la opinión pública. No obstante, la reunión es, en la práctica, un reconocimiento de que las prioridades del pasado no pueden continuar rigiendo el futuro del país.

El 25 de junio presenciaremos el cierre de una etapa marcada por la inacción, originada por una ocurrencia demagógica. La llegada del monarca a Palacio Nacional confirma que la diplomacia de Estado prevalece sobre el discurso ideológico cuando el interés nacional está en juego. México recupera un canal de comunicación necesario. Habrá que ver ahora si esta rectificación se traduce en una agenda de trabajo con resultados concretos en materia de inversiones, cooperación cultural y coordinación política, lejos del ruido que definió los años de parálisis. La diplomacia, al fin, ha vuelto a ser el arte de lo posible. Aunque le moleste al vecino de otro rey, Pakal El Grande. Válgame.

DE LA LIBRE-TA

GOLIZA. El apurado triunfo de México sobre Corea del Sur este jueves nos regala un nuevo espejismo de alegría, mientras la realidad acumula derrotas: inseguridad sin freno, economía estancada, narcopolíticos al mando, corrupción que se multiplica, feminicidios que no cesan, hospitales colapsados, educación en huelga con 1.4 millones de niños sin clases, y más de 130 mil desaparecidos que el Estado no logra encontrar. La euforia futbolera funciona como anestesia colectiva: un gol que tapa inundaciones, apagones y fraudes. El marcador sonríe, pero la vida cotidiana sigue en tiempo extra. Y la verdadera goleada la da la crisis. Qué suerte.

@fopinchetti

Francisco Ortiz Pinchetti

Fue reportero de Excélsior. Fundador del semanario Proceso, donde fue reportero, editor de asuntos especiales y codirector. Es director del periódico Libre en el Sur y del sitio www.libreenelsur.mx. A... Ver más

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